La Justicia cree que podría haber más cómplices
Investigación. La Policía realizó tres allanamientos, durante los cuales secuestró un toallón con manchas que podrían ser de sangre, y varios vasos sucios. El profesor de gimnasia habría estado esperando junto a otras personas una llamada para atacar a la víctima. "Un perejil".
20 Julio 2007 Seguir en 
Una confabulación macabra. Día a día, la fiscal Adriana Giannoni suma elementos en la investigación del brutal crimen del comerciante José Eduardo Salas. Las pruebas que le acercan los investigadores estarían revelándole que serían varias las personas que podrían estar involucradas en el ataque. Entre ellas, su propia esposa, Silvia Raquel Lai, y el profesor de gimnasia Luis Pichinetti. Ayer, la Justicia ordenó que fueran allanadas tres viviendas en Trancas, todas propiedad de una misma persona, cercana a los dos principales sospechosos y al hermano de la mujer, Carlos Adrián Lai.Salas fue asesinado el domingo a la madrugada. Un hombre entró en su casa mientras él dormía profundamente, luego de haber sido sedado con un somnífero, según los datos que hasta el momento maneja la Justicia. El atacante le asestó al menos cinco golpes en el rostro con una barra de acero, que sería como las que se utilizan en el gimnasio del que Pichinetti es propietario. Salas murió en el acto.
A pesar de que en la casa, en calle Ingeniero Mario Lostri 450, estaban su esposa, sus cuatro hijos y una nena de nueve años, ninguno vio lo sucedido ya que, dijeron, estaban en la planta alta de la vivienda, y al hombre lo mataron abajo. La mujer aseguró que escuchó un ruido "como un disparo, o un latigazo", y luego que una moto se alejaba del lugar. No intentó llamar a su marido, sino que se comunicó por su celular con su hermano. Carlos Lai y dos policías fueron quienes encontraron muerto al comerciante. En la casa no faltaba nada, por lo que desde el primer momento se descartó el móvil del robo, y se afianzó el de un crimen pasional. Ayer, dos amigos íntimos de Salas le dijeron a la fiscal Giannoni que él intuía que su esposa le era infiel. Esto se suma al relato que hicieron otros vecinos y allegados íntimos a la familia sobre una pelea ocurrida el jueves, cuando Salas habría encontrado a Pichinetti con su esposa. En esa ocasión, Pichinetti resultó herido en la cabeza, constataron los médicos.
Sobre la base de las averiguaciones que realizó personal de la Brigada Norte, al mando de los comisarios Américo Salas, Carlos Páez, Pedro Duque y Héctor Ponce, se cree que Pichinetti estuvo esperando en cercanías de la casa de Salas un llamado de Lai para saber cuándo podría entrar en la vivienda. Por eso ayer se hicieron los allanamientos. En uno de los domicilios, ubicado en calle Hipólito Yrigoyen 138, perteneciente a un hombre conocido como "Paco", los policías encontraron un toallón aparentemente manchado con sangre y tres vasos usados hace algunos días, teniendo en cuenta la suciedad. Uno de los investigadores dijo que se sospecha que "Paco" y Pichinetti podrían haber estado allí junto a una tercera persona, también allegada a la familia Lai, antes del crimen. Y que luego, el profesor de gimnasia regresó a ese lugar. Los policías también secuestraron el teléfono celular de Lai. Una mujer que vive en las inmediaciones, y que pidió reserva de su identidad, le dijo a LA GACETA que ella efectivamente vio a Pichinetti en la zona en la madrugada del domingo. En las otras casas, los policías no encontraron nada de trascendencia para la causa.
Ayer, Pichinetti fue llevado a Tribunales, pero no para que declare. Sólo debió ratificar el poder por el cual designó que Roberto Flores sea su abogado. Hoy será sometido a una junta psiquiátrica, que comenzará a evaluar su salud mental. Mientras caminaba hacia la fiscalía, aseguró que él era "un perejil". "Me quieren hacer cargo de... ¡Ay, Dios!", fueron sus únicas palabras. El hombre, por el momento permanecerá detenido en la comisaría de Tafí Viejo. Según dijo su defensor, Pichinetti declarará la próxima semana.
En tanto, Lai fue llevada ayer a consulta psiquiátrica. La acusada ya declaró junto a su defensor Jorge Lobo Aragón, aseguró que es inocente y dijo que el profesor "está loco". Ella permanece arrestada en la Comisaría de La Mujer.
A pesar de que en la casa, en calle Ingeniero Mario Lostri 450, estaban su esposa, sus cuatro hijos y una nena de nueve años, ninguno vio lo sucedido ya que, dijeron, estaban en la planta alta de la vivienda, y al hombre lo mataron abajo. La mujer aseguró que escuchó un ruido "como un disparo, o un latigazo", y luego que una moto se alejaba del lugar. No intentó llamar a su marido, sino que se comunicó por su celular con su hermano. Carlos Lai y dos policías fueron quienes encontraron muerto al comerciante. En la casa no faltaba nada, por lo que desde el primer momento se descartó el móvil del robo, y se afianzó el de un crimen pasional. Ayer, dos amigos íntimos de Salas le dijeron a la fiscal Giannoni que él intuía que su esposa le era infiel. Esto se suma al relato que hicieron otros vecinos y allegados íntimos a la familia sobre una pelea ocurrida el jueves, cuando Salas habría encontrado a Pichinetti con su esposa. En esa ocasión, Pichinetti resultó herido en la cabeza, constataron los médicos.
Sobre la base de las averiguaciones que realizó personal de la Brigada Norte, al mando de los comisarios Américo Salas, Carlos Páez, Pedro Duque y Héctor Ponce, se cree que Pichinetti estuvo esperando en cercanías de la casa de Salas un llamado de Lai para saber cuándo podría entrar en la vivienda. Por eso ayer se hicieron los allanamientos. En uno de los domicilios, ubicado en calle Hipólito Yrigoyen 138, perteneciente a un hombre conocido como "Paco", los policías encontraron un toallón aparentemente manchado con sangre y tres vasos usados hace algunos días, teniendo en cuenta la suciedad. Uno de los investigadores dijo que se sospecha que "Paco" y Pichinetti podrían haber estado allí junto a una tercera persona, también allegada a la familia Lai, antes del crimen. Y que luego, el profesor de gimnasia regresó a ese lugar. Los policías también secuestraron el teléfono celular de Lai. Una mujer que vive en las inmediaciones, y que pidió reserva de su identidad, le dijo a LA GACETA que ella efectivamente vio a Pichinetti en la zona en la madrugada del domingo. En las otras casas, los policías no encontraron nada de trascendencia para la causa.
Ayer, Pichinetti fue llevado a Tribunales, pero no para que declare. Sólo debió ratificar el poder por el cual designó que Roberto Flores sea su abogado. Hoy será sometido a una junta psiquiátrica, que comenzará a evaluar su salud mental. Mientras caminaba hacia la fiscalía, aseguró que él era "un perejil". "Me quieren hacer cargo de... ¡Ay, Dios!", fueron sus únicas palabras. El hombre, por el momento permanecerá detenido en la comisaría de Tafí Viejo. Según dijo su defensor, Pichinetti declarará la próxima semana.
En tanto, Lai fue llevada ayer a consulta psiquiátrica. La acusada ya declaró junto a su defensor Jorge Lobo Aragón, aseguró que es inocente y dijo que el profesor "está loco". Ella permanece arrestada en la Comisaría de La Mujer.
La calificación legal
Hasta el momento, para la Justicia Luis Pichinetti es el autor material del crimen. Incluso él habría dado a entender esto cuando fue detenido, pero como esa declaración no fue realizada en sede judicial, no tiene valor. En cambio, Silvia Raquel Lai sería considerada hasta autora intelectual. Ambos enfrentarían la pena de prisión perpetua.











