Acostumbrado a las alturas

Análisis. Por Annette Reuther - Columnista de la agencia DPA.

27 Junio 2007
Tony Blair podría ahora escalar el Everest, recomienda el montañista Tim Clark, de 27 años. “Nunca es demasiado tarde”, añade. No es un mal consejo, pues Blair está acostumbrado a las alturas, pero por el momento no habrá cumbres. El primer ministro británico deja el cargo después de 10 años. Renuncia uno de los jefes de gobierno más influyentes del mundo, pero también más polémicos.
Críticos y admiradores quedan unidos por el convencimiento de que Blair es una persona carismática sin igual y de que, al menos al principio de su mandato, fue capaz de ilusionar y convencer a las personas. Cuando en mayo de 1997 el primer ministro más joven en la historia de Gran Bretaña accedía al poder representando al Partido Laborista, el país suspiró aliviado. Tras años de dominio gris de los conservadores se respiraban aires de cambio, a los que Blair les supo sacar el mejor partido con su encanto juvenil y fresco.
Para encandilar las masas y los medios, Blair contó con la ayuda de su talento interpretativo, del que durante años ofreció una buena muestra sobre los escenarios: ya como líder del grupo de rock “Ugly Rumours” (Rumores feos) o dando vida a Marco Antonio en la obra de Shakespeare “Julio César”.
Como arquitecto del “Nuevo Laborismo” extirpó el pensamiento socialista del ideario del Partido. Junto con el ex canciller alemán Gerhard Schröeder creó en 1999 las bases para una moderna política socialdemócrata en Europa.  Y con Blair, el Reino Unido vivió un despegue económico vertiginoso.
Pero con la decisión de enviar tropas británicas a Irak, el superman perdió su magnetismo. Ridiculizado como “perrito faldero” de Bush, Blair sigue sufriendo del desamor de los votantes.
Pero hasta la fecha Blair no ha lamentado esa crítica decisión. “Hice lo que consideré correcto para nuestro país”, dijo a mediados de mayo en el discurso en el que anunciaba su retirada definitiva y despejaba el camino a su eterno rival, Gordon Brown.  Tras dejar la jefatura del gobierno, este hijo de un abogado podría convertirse al catolicismo, la fe de su esposa Cherie, con quien ha tenido cuatro hijos. (DPA)