Blair deja un difícil compromiso a su sucesor

El primer ministro británico presentará hoy su renuncia formal ante la reina Isabel II después de 10 años al frente del gobierno. El mandatario llegó a lograr altos índices de popularidad, pero su imagen se deterioró después del alineamiento tras EE.UU. en Irak.

27 Junio 2007
LONDRES.- Tony Blair culmina hoy 10 años de gobierno como primer ministro, cargo del que será investido su sucesor, el también laborista Gordon Brown.
Blair deja un país con casi todos los indicadores económicos favorables: el crecimiento más largo en 200 años de historia británica, un incremento de 1,8 % anual; una inflación promedio de alrededor del 2,2 % y una tasa de desempleo que rondó el 4,7 % en 2007.
Asimismo, Blair -el premier más joven de Inglaterra, y el primero en obtener tres victorias laboristas consecutivas en el Parlamento- legará a su sucesor un fuerte consenso en torno de la idea de que la pacificación de Irlanda del Norte es uno de los grandes éxitos de su gestión.
En el plano exterior, Blair fue el primer ministro más intervencionista de la historia contemporánea al llevar al país a cuatro conflictos: en Sierra Leona, en Kosovo, en Irak y en Afganistán.
Es precisamente su política exterior la que ensombreció sus éxitos económicos, particularmente la guerra de Irak y las manipulaciones políticas y de inteligencia a las que debió acudir para legitimar la intervención armada.
Blair se constituyó en el aliado más cercano del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, una decisión que le trajo un desplome en los altos índices de popularidad alcanzadas durante los primeros años de su gestión.
Tras una década en el poder, Blair vio descender su nivel de popularidad entre los británicos hasta el 40 por ciento, a pesar de lo cual, el aún premier no ha modificado su convicción de haber hecho lo correcto.
Asi, el paso de Blair por el poder no dejó indiferente a nadie: la evaluación de su larga gestión abarca un amplio arco que va desde considerarlo culpable de crímenes contra la humanidad hasta erguirlo como el prototipo de líder pragmático en el mundo de la globalización que lucha contra el terrorismo.
Gordon Brown se encontrará, en consecuencia, con un panorama nada facil: deberá consolidar el éxito macroeconómico de la gestión de Blair y tratar de revertir la pendiente en que se encuentra la popularidad del Partido Laborista, representando a su partido frente al dinámico líder de la oposición David Cameron en los duelos de palabra que se celebran cada siete días en la sede del Parlamento. Los observadores opinan que dando continuidad a la política de Blair, Brown mantendrá el contingente británico en Irak, hará todo lo que sea necesario para no incurrir en el disgusto de Washington y cumplirá escrupulosamente los compromisos europeos. (Télam).