Los habitantes de Palominos están desconsolados

Localidades de Simoca manifestaron disgusto por la escasa asistencia de las autoridades. Los caminos quedaron intransitables. Falta agua potable y se perdieron sembradíos de granos y animales. Se sienten desamparados.

TRAMPA DE AGUA. Los caminos de Palominos deben transitarse a caballo. Pero en el medio de la calle hay pozos de más de 1,5 metros de profundidad. LA GACETA/ OSVALDO RIPOLL
TRAMPA DE AGUA. Los caminos de Palominos deben transitarse a caballo. Pero en el medio de la calle hay pozos de más de 1,5 metros de profundidad. LA GACETA/ OSVALDO RIPOLL
17 Enero 2007
“Estamos totalmente incomunicados, porque el agua nos rodea por completo. Por el momento, nos movilizamos en sulky, pero a medida que pasan los días el camino se va deteriorando cada vez más. No tenemos agua potable, y perdí los cultivos de maíz y zapallo de mis cinco hectáreas. Son pérdidas irremediables. Nadie vino a vernos; a las autoridades no les importa porque viven sobre el asfalto”, se quejó Leopoldo Albornoz, vecino de La Bolsa, y rompió en llanto. En La Bolsa, a 200 metros del río Gastona, viven sólo seis familias. “No sé qué voy a hacer. Vivo del cultivo y de mis animales. No tengo nada más”, dijo Albornoz desconsolado.

Una trunca espera
Los vecinos de Palominos -pueblo ubicado a ocho kilómetros de Monteagudo-, Los Pérez y Melcho, del departamento de Simoca, esperaron ayer con ansias la llegada de la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Alicia Kirchner. Sin embargo, la funcionaria y su comitiva visitaron Monteagudo y llegaron hasta Niogasta, pero no fueron a estas localidades, castigadas no sólo por las inundaciones, sino también por la incomunicación. “El problema es que estamos aislados. Si bien el agua bajó, los caminos quedaron intransitables: tenemos pozos de casi un metro y medio de profundidad en la calle principal, de modo que medio pueblo quedó sin comunicación con la otra mitad”, afirmó, enojado, Crescencio Décima, vecino de Palominos, y agregó que el delegado comunal, Arturo Guerra, no fue a verlos, con el argumento de que en el pueblo se encontraban bien y que no necesitaban ayuda.

Con mucho cuidado
La cantidad de lodo que hay en el camino impide el ingreso de cualquier vehículo. La gente debe trasladarse a caballo o a pie, e incluso eso debe hacerse con mucho cuidado. Cuando La Gaceta se acercaba a las zonas de más difícil acceso, se escuchaban lugareños que exclamaban con alegría, aunque también con algo de sorna: “¡por fin se acordaron de nosotros!”.
Los habitantes de Palominos expresaron su disgusto y su impotencia por la ausencia de asistencia comunal y provincial. “La única ayuda organizada que recibimos vino de docentes de la Escuela 129 y de vecinos solidarios. No es por menospreciar la colaboración de las autoridades nacionales, pero necesitamos personas que se interioricen con nuestra realidad y brinden, sobre todo, contención”, aseguró Décima.