13 Agosto 2006 Seguir en 
Tucumán se encuentra entre las regiones con mayor carga tributaria efectiva. En el país, la presión fiscal total es en estos momentos el 45,5% del Producto Bruto Nacional, cuando los paises del G7 tienen una carga fiscal global del 39,9%. Nuestra provincia posee el 71,9% del total de la presión fiscal.
Esto significa que los productores, industriales, comerciantes, profesionales, etcétera, trabajan sólo para sostener al Estado hasta mediados de junio de cada año.Las regiones pobres (entre las que se incluye Tucumán) son las que aplican mayores tasas fiscales y las que menor gasto por habitante acusan, según revelan estudios de la Fundación Mediterránea.
Se dice que las mayores tasas tributarias de una zona respecto de otras compensan la mayor informalidad y evasión, y, por cierto, expresan la incapacidad de esa provincia o municipio para avanzar sobre esas "zonas informales de la economía". No es el caso de Tucumán: es notable el incremento de la recaudación impositiva provincial, que desde 2002 a la fecha creció un 86%.
Lo remarcable es que el Estado provincial marcha junto al éxito o al crecimiento de algún sector de la economía formal, recaudando más no sólo por el incremento de las ventas del contribuyente, sino por las modificaciones de las reglas del juego que impone en el camino. Esto quedó demostrado con la suspensión de la alícuota cero, interpretaciones novedosas del Código Tributario, reforma de este código, etcétera.
El Estado provincial muestra reciprocidad fiscal en varias de sus responsabilidades: el asistencialismo social, salud, etcétera. Pero no termina de comprometer a la Provincia con una agresiva política de atracción de inversiones.
El factor de ventaja comparativa vincula la presión impositiva con la distancia al puerto. En Tucumán, con una distancia al puerto de 1.310 kilómetros y una presión tributaria de 3,36% por cada $ 100 de ventas, el factor de ventaja relativa para inversiones es de 44,02, sólo por encima de Santiago del Estero, Jujuy, Santa Cruz y Tierra del Fuego (Capital Federal, el más bajo, posee 0,77 de ventaja comparativa). Allí es donde debería actuar el Estado provincial: si no puede aproximar la provincia al puerto, debe operar sobre la presión impositiva para así mejorar su posición en la tabla. Eso es lo que hacen el comercio y algunos sectores industriales tucumanos, cuando para que sus precios sean competitivos respecto del resto de las provincias del norte argentino resignan rentabilidad.
Esto significa que los productores, industriales, comerciantes, profesionales, etcétera, trabajan sólo para sostener al Estado hasta mediados de junio de cada año.Las regiones pobres (entre las que se incluye Tucumán) son las que aplican mayores tasas fiscales y las que menor gasto por habitante acusan, según revelan estudios de la Fundación Mediterránea.
Se dice que las mayores tasas tributarias de una zona respecto de otras compensan la mayor informalidad y evasión, y, por cierto, expresan la incapacidad de esa provincia o municipio para avanzar sobre esas "zonas informales de la economía". No es el caso de Tucumán: es notable el incremento de la recaudación impositiva provincial, que desde 2002 a la fecha creció un 86%.
Lo remarcable es que el Estado provincial marcha junto al éxito o al crecimiento de algún sector de la economía formal, recaudando más no sólo por el incremento de las ventas del contribuyente, sino por las modificaciones de las reglas del juego que impone en el camino. Esto quedó demostrado con la suspensión de la alícuota cero, interpretaciones novedosas del Código Tributario, reforma de este código, etcétera.
El Estado provincial muestra reciprocidad fiscal en varias de sus responsabilidades: el asistencialismo social, salud, etcétera. Pero no termina de comprometer a la Provincia con una agresiva política de atracción de inversiones.
El factor de ventaja comparativa vincula la presión impositiva con la distancia al puerto. En Tucumán, con una distancia al puerto de 1.310 kilómetros y una presión tributaria de 3,36% por cada $ 100 de ventas, el factor de ventaja relativa para inversiones es de 44,02, sólo por encima de Santiago del Estero, Jujuy, Santa Cruz y Tierra del Fuego (Capital Federal, el más bajo, posee 0,77 de ventaja comparativa). Allí es donde debería actuar el Estado provincial: si no puede aproximar la provincia al puerto, debe operar sobre la presión impositiva para así mejorar su posición en la tabla. Eso es lo que hacen el comercio y algunos sectores industriales tucumanos, cuando para que sus precios sean competitivos respecto del resto de las provincias del norte argentino resignan rentabilidad.









