Una luz amarilla y un freno para las grandes inversiones

Punto de vista José Bercoff (economista y profesor de la UNT). En la medida en que no haya un flujo de inversión masivo, la inflación seguirá alta.

13 Agosto 2006
En el actual escenario económico, de subas en los valores de algunos servicios, hay que tener en cuenta que muchos no se actualizaron desde la devaluación a esta fecha. Estaban congelados y lentamente se están poniendo acordes con la nueva realidad económica. En ese sentido, habrá un impacto inflacionario. Se están acomodando los precios relativos. Ahora, cabe explicar que para que haya un proceso inflacionario como el que estamos viviendo hace dos años, necesitamos estar con una oferta agregada, muy presionada por una demanda que sigue creciendo, pero sin los flujos de inversión necesarios para que el sector productivo tenga aire. En la medida que no haya un flujo de inversión masivo, que aumente la capacidad productiva del país, continuarán estos problemas de inflación. Esta situación no se va a resolver si seguimos teniendo un horizonte de corto plazo. En el país hay una gran cantidad de materias pendientes en lo institucional que impiden que existan reglas claras y de largo plazo. Con estos problemas, continuará siendo difícil atraer capitales de riesgo, de largo plazo. Con más inversiones, habrá más oferta y eso haría que los precios bajen.
Si a esto se suma que el gasto público subió considerablemente y no se ve intención de frenarlo, los índices son preocupantes. Lo que está manteniendo los índices controlados son los acuerdos de precios, pero tienen patas cortas, sirven sólo para pasar el invierno. Pero los costos se harán insostenibles en algún momento y las cosas comenzarán a subir.
En Tucumán no hay -sobre todo en el área de los comestibles- una competencia muy marcada de hipermercados y eso hace que los precios estén más altos que en otras provincias: falta competencia. En Córdoba, muchos productos están más baratos que los que vende la misma cadena de supermercados en Tucumán, porque tienen otras cadenas grandes como competidores. Pero para que venga competencia a la provincia, esta debe ser atractiva para los inversores. Por ejemplo: Tucumán está muy retrasada con respecto a otras provincias en temas de comunicación e infraestructura. Los costos de transporte, por ejemplo, serían menores si hubieran mejores caminos.
Por otro lado, hay un caos en materia comercial. No hay control de la ilegalidad y de otros sectores donde no existen reglas de juego claras. Si las hubiera, en el mediano o corto plazo habría más oferta, más control y precios más bajos. La del 10% anual no es una inflación baja. Es una luz amarilla para el país. También es cierto que por el acomodamiento de los precios relativos -que quedaron estáticos tras la devaluación- se vayan recuperando, es de esperar que paulatinamente eso se traslade a precios. Si a eso se le suman políticas económicas que no son las correctas, como aumentar el gasto público y no incentivar las inversiones, se está agregando un problema a la economía. Contener la suba de las tarifas de las empresas de servicios públicos frena inversiones y, a la larga, perjudica a la producción, como pasó con la crisis energética el año pasado.