23 Julio 2006 Seguir en 
El Indec, el organismo gubernamental que se encarga de las estadísticas, es el que mide cuánto aumentan los precios de productos y de servicios en la Argentina. Para ello, utiliza el llamado Indice de Precios al Consumidor (IPC), que entre 2002 y 2005 sufrió un incremento del 63,1%.
La explicación oficial varió en los últimos cuatro años. Inicialmente, se afirmaba que los aumentos respondían a un reacomodamiento natural de precios relativos, producto de la devaluación ocurrida en enero de 2002. Pero en el último año, el gobierno de Néstor Kirchner comenzó a deslindar responsabilidades en los representantes de la cadena de consumo, es decir, en las empresas, las industrias, el campo; como que ellos son los "culpables" de que la inflación -que alcanzó en 2005 el 12,3%, cifra que duplicó la de los dos años anteriores- persista en el tiempo a pesar de que ya pasaron cuatro años y medio desde que Eduardo Duhalde y su ex ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, decidieron ponerle fin a la paridad cambiaria, al "1 a 1".
Con ese argumento, el gobierno de Kirchner justificó -y justifica- la necesidad de instrumentar una política que consiste en firmar acuerdos con las empresas para establecer por determinados períodos de tiempo -dos meses, seis, un año- precios fijos para productos y servicios de consumo masivo.
La política fue duramente cuestionada durante el año pasado, por analistas económicos, por los propios consumidores y por el empresariado. Se habla, inclusive, de mecanismos de "apriete" por parte del secretario de Coordinación Económica (negociador de precios), Guillermo Moreno, hacia las empresas. Con o sin hostigamiento, lo cierto es que en el primer semestre de este año la suba de precios fue del 4,9%, por debajo de la marca del 6,1% de igual período de 2005. Y se espera que la cifra anual llegue, en el peor escenario, al alrededor del 11% o del 12%.
No obstante, los analistas, aunque descartan que el país esté en peligro de una nueva hiperinflación, sostienen que no es normal que el índice inflacionario esté muy por arriba del 3 o del 4% anual -valores considerados aceptables-, incluso a pesar de que la economía argentina mantiene un crecimiento sostenido del 9% anual.
La explicación oficial varió en los últimos cuatro años. Inicialmente, se afirmaba que los aumentos respondían a un reacomodamiento natural de precios relativos, producto de la devaluación ocurrida en enero de 2002. Pero en el último año, el gobierno de Néstor Kirchner comenzó a deslindar responsabilidades en los representantes de la cadena de consumo, es decir, en las empresas, las industrias, el campo; como que ellos son los "culpables" de que la inflación -que alcanzó en 2005 el 12,3%, cifra que duplicó la de los dos años anteriores- persista en el tiempo a pesar de que ya pasaron cuatro años y medio desde que Eduardo Duhalde y su ex ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, decidieron ponerle fin a la paridad cambiaria, al "1 a 1".
Con ese argumento, el gobierno de Kirchner justificó -y justifica- la necesidad de instrumentar una política que consiste en firmar acuerdos con las empresas para establecer por determinados períodos de tiempo -dos meses, seis, un año- precios fijos para productos y servicios de consumo masivo.
La política fue duramente cuestionada durante el año pasado, por analistas económicos, por los propios consumidores y por el empresariado. Se habla, inclusive, de mecanismos de "apriete" por parte del secretario de Coordinación Económica (negociador de precios), Guillermo Moreno, hacia las empresas. Con o sin hostigamiento, lo cierto es que en el primer semestre de este año la suba de precios fue del 4,9%, por debajo de la marca del 6,1% de igual período de 2005. Y se espera que la cifra anual llegue, en el peor escenario, al alrededor del 11% o del 12%.
No obstante, los analistas, aunque descartan que el país esté en peligro de una nueva hiperinflación, sostienen que no es normal que el índice inflacionario esté muy por arriba del 3 o del 4% anual -valores considerados aceptables-, incluso a pesar de que la economía argentina mantiene un crecimiento sostenido del 9% anual.









