16 Julio 2006 Seguir en 
El mercado laboral funciona como un mercado, o sea, tiene un comportamiento dinámico y juegan en él las leyes de oferta y demanda, matizadas -en cada caso- por diferentes condiciones que dependen del ámbito productivo de que se trate, y del momento o circunstancia temporal, con sus determinantes económicas, sociales, políticas y legales. El gran desafío, el problema del desempleo, es cómo unir la oferta, que existe y es abundante, con la demanda, que también existe en abundancia. Y aunque parezca extraño, en ambas hay necesidades insatisfechas.
Si consideramos las características que hacen atractiva a la oferta laboral, podemos dividir en dos categorías: las condiciones personales y las condiciones profesionales.
Las condiciones personales son muy importantes, prácticamente iguales para todas las jerarquías: 1) Honestidad, confiabilidad; 2) Actitud positiva ante el trabajo; 3) Capacidad para el trabajo en equipo: 4) Respeto y buen trato con las personas; 5) Habilidad para comunicarse: 6) Flexibilidad, capacidad de aprendizaje; 7) Bajo nivel de agresividad; 8) Buenas relaciones con el cliente interno; 9) Actitud de servicio; 10) Pensamiento positivo.
Las características laborales demandadas son: 1) Conocimiento de la tarea; 2) Experiencia y habilidad; 3) Enfocado a resultados; 4) Capaz de afrontar riesgos; 5) Habilidad para la toma de decisiones; 6) Activo, emprendedor, no dependiente; 7) Capacidad de liderar proyectos y grupos; 8) Capacidad de enseñar y compartir información.
Podríamos decir, en síntesis, que se buscan buenas personas, confiables, capaces, expertas en lo suyo, con interés por el trabajo y buenas relaciones interpersonales. Parecen exigencias muy altas y, sin embargo, es posible encontrar esta clase de personas. Lo que ocurre es que muchas veces no son valoradas, reconocidas ni remuneradas adecuadamente, y su nivel de motivación y compromiso disminuye hasta tornarse negativo.
Hay una gran crisis de operarios, de trabajadores no calificados -en todos los ámbitos-, pero con mayor énfasis en los industriales y agrícolas. Esto obedece a dos razones: a) porque por factores estacionales, los trabajadores se trasladan a otras provincias en búsqueda de mejores condiciones laborales y, b) por una deformación de los fines positivos de los planes sociales, que, al no tener un plazo final conocido, hacen que sea preferible descansar en ellos antes que buscar activamente la dignidad del trabajo.
Las carreras tradicionales (Derecho, Ciencias Económicas, Medicina) están poco demandas por existir una sobreoferta de candidatos. Pero hay una gran demanda no satisfecha de todas las ingenierías: Mecánica, Química, Industrial.
Los inconvenientes que subyacen como resultado, la falta de capacitación y de experiencia, desconocimiento sobre formas actualizadas de operar, normas de higiene y seguridad, criterios modernos de procedimiento, entre otros, son superados con éxito gracias a la voluntad de superación, entusiasmo y deseo por formarse y capacitarse.
Si consideramos las características que hacen atractiva a la oferta laboral, podemos dividir en dos categorías: las condiciones personales y las condiciones profesionales.
Las condiciones personales son muy importantes, prácticamente iguales para todas las jerarquías: 1) Honestidad, confiabilidad; 2) Actitud positiva ante el trabajo; 3) Capacidad para el trabajo en equipo: 4) Respeto y buen trato con las personas; 5) Habilidad para comunicarse: 6) Flexibilidad, capacidad de aprendizaje; 7) Bajo nivel de agresividad; 8) Buenas relaciones con el cliente interno; 9) Actitud de servicio; 10) Pensamiento positivo.
Las características laborales demandadas son: 1) Conocimiento de la tarea; 2) Experiencia y habilidad; 3) Enfocado a resultados; 4) Capaz de afrontar riesgos; 5) Habilidad para la toma de decisiones; 6) Activo, emprendedor, no dependiente; 7) Capacidad de liderar proyectos y grupos; 8) Capacidad de enseñar y compartir información.
Podríamos decir, en síntesis, que se buscan buenas personas, confiables, capaces, expertas en lo suyo, con interés por el trabajo y buenas relaciones interpersonales. Parecen exigencias muy altas y, sin embargo, es posible encontrar esta clase de personas. Lo que ocurre es que muchas veces no son valoradas, reconocidas ni remuneradas adecuadamente, y su nivel de motivación y compromiso disminuye hasta tornarse negativo.
Hay una gran crisis de operarios, de trabajadores no calificados -en todos los ámbitos-, pero con mayor énfasis en los industriales y agrícolas. Esto obedece a dos razones: a) porque por factores estacionales, los trabajadores se trasladan a otras provincias en búsqueda de mejores condiciones laborales y, b) por una deformación de los fines positivos de los planes sociales, que, al no tener un plazo final conocido, hacen que sea preferible descansar en ellos antes que buscar activamente la dignidad del trabajo.
Las carreras tradicionales (Derecho, Ciencias Económicas, Medicina) están poco demandas por existir una sobreoferta de candidatos. Pero hay una gran demanda no satisfecha de todas las ingenierías: Mecánica, Química, Industrial.
Los inconvenientes que subyacen como resultado, la falta de capacitación y de experiencia, desconocimiento sobre formas actualizadas de operar, normas de higiene y seguridad, criterios modernos de procedimiento, entre otros, son superados con éxito gracias a la voluntad de superación, entusiasmo y deseo por formarse y capacitarse.










