Alrededor de 70.000 familias buscan viviendas tipo Fonavi

Sólo en el gran San Miguel de Tucumán se triplicó la cantidad de postulantes que existían antes de que se desate la crisis socioeconómica.

PLAZO DE ENTREGA. En promedio, el Instituto de la Vivienda entrega una casa, en promedio, cuatro meses después de que realiza el sorteo.(LA GACETA /Juan Pablo Sánchez Noli)
PLAZO DE ENTREGA. En promedio, el Instituto de la Vivienda entrega una casa, en promedio, cuatro meses después de que realiza el sorteo.(LA GACETA /Juan Pablo Sánchez Noli)
30 Abril 2006
El sueño de la casa propia está latente entre los sectores sociales con ingresos medios o medios bajos que no le alcanzan para calificar ante una entidad privada con el fin de acceder a un préstamo hipotecario. Hacia fines de 2000, el Instituto Provincial de la Vivienda y Desarrollo Urbano (Ipvdu) contaba con un registro permanente de postulantes que, según las cifras oficiales, llegaba a 23.000 inscriptos sólo en el Gran San Miguel de Tucumán.
La crisis económica de fines de 2001, que generó la pérdida del poder adquisitivo de una masa importante de la sociedad, el crecimiento vegetativo de la población y la falta de financiamiento del Banco Hipotecario Nacional, hoy privatizado, llevó a que la demanda habitacional se triplicara en el principal aglomerado urbano provincial. Así, unas 70.000 familias esperan que por un sorteo, previo cumplimiento de algunos requisitos, resulten favorecidos con el fin de acceder a una casa tipo Fonavi.
En los últimos años, con la reactivación económica, los gobiernos nacional y provinciales anunciaron una agresiva política de obras públicas, con el fin de revertir el déficit habitacional. En ese contexto, según el interventor de la Vivienda, Gustavo Durán, Tucumán tiene proyectada la construcción de casi 20.000 viviendas, por lo menos hasta dentro de dos años, incluyendo el controvertido megabarrio Lomas del Tafí, en Los Pocitos.
De ese total, ya se entregaron 2.000 unidades habitacionales. Otras 8.000 están en proceso de ejecución y hasta fines de año es posible que se adjudiquen alrededor de 1.500 más.
Los planes habitaciones se adecuan en función de la condición social del que demanda una solución. Así por ejemplo, hay planes que focalizan su acción en la necesidad de ampliar o mejorar un casa de sectores de escasos recursos (Programas de Mejoramiento de Viviendas y de Barrios). Otros (de Emergencia Habitacional) que tienden a cambiar el entorno de una familia con ingresos no superiores a los $ 500, en particular, los beneficiarios del Plan Jefes y Jefas de Hogar Desocupados.
El grueso de la demanda habitacional de la provincia se concentra en aquellos postulantes que quieren tener una vivienda nueva. Para esta franja, están los planes Federal y Lomas del Tafí.
En el primer caso, por ejemplo, en el Instituto de la Vivienda se calcula que el ingreso promedio que debe reunir un grupo familiar que reside en el interior oscilaría entre los $ 600 y $ 700. De tal manera, que pueda destinar parte de esos ingresos al pago de una cuota mensual.
En el Gran San Miguel de Tucumán, el monto es mayor. Así, por ejemplo, una casa de dos dormitorios (55 metros cuadrados), incluyendo obras de infraestructura (cloacas, gas, cordón cuneta, entre otros) puede tener un valor de unos $ 66.000 que se pagarán en un plazo de 30 años y una cuota promedio mensual de entre $ 120 y $ 150, según la ubicación.
¿Cómo se calcula la base de ingresos para que un postulante llegue a la vivienda propia? El Instituto de la Vivienda toma en cuenta la suma del precio de la canasta básica total (que incluye alimentos y gastos en otros servicios y ronda los $ 780) y de la cuota de amortización fijada para la casa que se adjudica en venta. Es decir, que el ingreso mínimo del grupo familiar tendría que estar entre los $ 900 y los $ 1.000, o más según la característica de la unidad. A su vez, la cuota no puede exceder de un 20% del total de ingresos de un grupo familiar.
¿Cuánto tiempo deberá esperar un adjudicatario hasta ocupar la casa? Durán explicó que, como mínimo, un plazo de cuatro meses desde que salió sorteado, ya que en ese lapso de tiempo se termina la obra en un barrio y se confeccionan las escrituras correspondientes.