Con la mirada puesta allende la Cordillera

Punto de vista por Sergio Berensztein (doctor en Ciencia Política - catedrático de la universidad Torcuato di Tella). Exclusivo para LA GACETA.

05 Diciembre 2005

Hay que ser prudentes con relación al proceso electoral que se está viviendo en Chile. Hay tres nucleamientos muy importantes: uno es la Concertación de Partidos para la Democracia, con la candidatura de Michelle Bachelet, el segundo es Renovación Nacional (RN), con Sebastián Piñera y Joaquín Lavín es el presidenciable por la Unión Demócrata Independiente (UDI).
Como es un proceso a dos vueltas, es muy probable que haya ballottage con Bachelet y Piñera. Si bien faltan algunos días para las elecciones, la tendencia está marcando que habrá una segunda vuelta. Lo mismo ocurrió en la elección pasada con el actual presidente Ricardo Lagos y Lavín, entonces el candidato opositor con mayor predicamento.
Para los argentinos, el proceso en Chile es muy exitoso desde el punto de vista político y económico, pero los chilenos experimentan un fenómeno de cierta fatiga de la Concertación. Esto quiere decir que la gente está esperando dar oportunidad a nuevas opciones, en particular a Piñera, que es un empresario muy exitoso (propietario de LAN Chile).
En cuanto a la caída bastante pronunciada de Bachelet, puede ser una expresión de cautela por parte de un electorado bastante conservador debido a que la presidenciable es candidata socialista y ... es mujer. Además, hay un sector de la Democracia Cristiana que en lugar de a Bachelet esperaba un candidato de su partido. En la última elección el candidato fue Lagos (con doble militancia en el Partido Socialista y el Partido por la Democracia) y ahora creían que podía ser un demócrata cristiano. No ocurrió esto porque Bachelet apareció como mejor candidata.
De todos modos, hasta el momento no creo que le alcance este repunte de Piñera para que pueda ganar en segunda vuelta, aunque tampoco le alcanza para ganar en primera vuelta a Bachelet.
La sociedad chilena es muy tradicional y la posibilidad de que una mujer acceda a la presidencia causa cierto escozor.
No obstante, como en Chile la democracia está muy consolidada, no ocurrirán grandes cambios en la política debido a la renovación del gobierno. Sólo cabe esperar cambios marginales. El desafío para la democracia chilena, en todo caso, es mejorar cuestiones como la distribución de ingresos, el crecimiento sostenido, la integración de sectores minoritarios (indígenas, por ejemplo). Por otra parte, si Chile continúa con la tasa de crecimiento, en los próximos 10 o 15 años estará cerca de ser un país del primer mundo.
En general, Chile tiene una dinámica muy distinta a la que tiene la Argentina.