Procesos enconstante evolución

Punto de visto Emilio J. Cárdenas (ex embajador de la República Argentina ante la Organización de las Naciones Unidas). Exclusivo para LA GACETA.

05 Diciembre 2005

Bolivia concurrirá a las urnas el domingo 18, en una elección crucial para su futuro. En juego hay dos modelos de país y hasta de pacto social, radicalmente distintos. Por esto la elección, en primera rueda, aparece ya polarizada.
Los dos principales candidatos en pugna son el dirigente indigenista, de izquierda y "cocalero", Evo Morales, del MAS, y el conservador ex presidente, Jorge "Tuto" Quiroga, líder de Podemos. Detrás de ellos, con pocas posibilidades, aparece -entre otros- el empresario cementero Samuel Doria Medina.
Las encuestas sugieren un final muy reñido, en el que por ahora Morales lleva una leve ventaja. La campaña electoral es intensa y está "caliente". La desafortunada intervención del jefe de la misión diplomática de Venezuela en La Paz, en favor de Morales, puede haber enturbiado un tanto las cosas. Como los comentarios interesados de Lula. Por lo demás, las amenazas de dirigentes indígenas de "ganar por las buenas o por las malas", no ayudan.
La posibilidad de secesión de los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija -en caso de triunfar Morales- es ciertamente una eventual complicación.
Si nadie obtiene el 50% en la primera vuelta, decidirá el Congreso, mecanismo que, por las presiones que desatará, promete ser de enorme complejidad en un país que ha estado -hace pocos meses- al borde mismo del abismo.

El caso chileno
Según las últimas encuestas, ninguno de los cuatro candidatos en carrera se impondrá en la primera vuelta. Desde la izquierda moderada, Michelle Bachelet está en abierta caída. Sigue, no obstante, liderando con un 38,5% de las preferencias de voto. Pero en agosto tenía el 49%. Perdió nada menos que unos 10 puntos. Le sigue el empresario Sebastián Piñera, con el 22,1%. Detrás de él aparece Joaquín Lavín, con el 16%. Cierra el pelotón el izquierdista más radical, Tomás Hirsch, con el 7,6% de las intenciones, lo que es toda una sorpresa.
Para la segunda vuelta, la Bachelet se impondría con el 47% de los votos proyectados, contra el 39,5% de Piñera. Pero es una elección muy diferente. Por eso es que hay evidente preocupación en las filas de la coalición oficialista, ante la pérdida de favor de Bachelet y el avance de Piñera. Falta mucho para fines de mes y las tendencias siguen relativamente fluidas.