05 Diciembre 2005 Seguir en 
Una docena de países de Latinoamérica definirá en 12 meses su futuro político, al menos para los próximos años. Pero, en lo que resta de 2005, las contiendas electorales a desarrollarse en Chile (el domingo próximo) y Bolivia (el domingo 18) acaparan la atención, en especial en la Argentina.
El maratón de las urnas, del que participarán cuatro de cada cinco latinoamericanos, se inició el domingo pasado, en Honduras, donde triunfó el opositor Partido Liberal (PL), de centroderecha.
En 2006, entre los países medianos, Perú abrirá el fuego el 9 de abril y le seguirá Colombia, el 28 de mayo. Los dos gigantes de la zona, México y Brasil, elegirán a sus gobernantes el 2 de julio, el primero, y el 1 de octubre, el país vecino. Venezuela plebiscitará la gestión del bolivariano Hugo Chávez el 4 de diciembre.
Con todos los procesos políticos en mayor o menor evolución, son muchos los interrogantes aún abiertos.
Si bien Chile es, quizás, el país más consolidado de Latinoamérica tanto en lo político como en lo económico, la elección presidencial adquiere ribetes especiales. Eso se debe a que es muy probable el triunfo de la candidata oficialista (de la Concertación), la socialista Michelle Bachelet. Sin embargo, la hasta hace poco segura ganadora de los comicios, durante las últimas semanas fue perdiendo unos 10 puntos en las encuestas y posiblemente deba enfrentar en una segunda vuelta al candidato de la derecha moderada, el empresario Sebastián Piñera.
Pero, más allá de quien sea el futuro presidente de Chile, se estima que la marcha política de ese país no presentará conflictos que pongan en peligro su consolidado rumbo democrático.
En contrapartida a la estabilidad política que muestra Chile, las particularidades políticas, económicas y sociales que presenta Bolivia hacen que la mayor confrontación electoral se geste en este país.
Evo Morales, líder indígena cuya base de poder se encuentra en las zonas donde se cultiva coca, confrontará en apretada compulsa con Jorge "Tuto" Quiroga, candidato que se hace fuerte en la zona llana. Quiroga es ingeniero, educado en EEUU, país que, al igual que México y Brasil, tiene importantes inversiones en Bolivia y sigue palmo a palmo el desarrollo de la campaña. En la Argentina también interesa, y mucho, lo que ocurra en el altiplano, en especial por la dependencia que tiene nuestro país (desde hace años) del gas boliviano.
En los últimos días, se multiplicaron las opiniones de analistas que consideran la posibilidad de que Morales no pueda llegar a la presidencia pese a que las encuestas le dan una ventaja, como mínimo, de 10 puntos sobre Quiroga. Como la elección en Bolivia es por voto indirecto, se especula que en el Congreso nacional los senadores de los distintos departamentos podrían llegar a tejer distintas estrategias para impedir el acceso de Morales al Poder Ejecutivo.
En caso de darse esa situación, los sectores movilizados no aceptarían la jugada política y forzarían un derrocamiento de Quiroga. Los antecedentes sobran porque movimientos sociales ya han derribado a dos gobiernos democráticos en ese país.
También se piensa que, en caso de llegar el líder cocalero a la presidencia, el eje sudamericano formado por Brasil (Lula), Venezuela (Hugo Chávez) y la Argentina (Néstor Kirchner), podría sumar a un cuarto socio, Bolivia (Morales).
El maratón de las urnas, del que participarán cuatro de cada cinco latinoamericanos, se inició el domingo pasado, en Honduras, donde triunfó el opositor Partido Liberal (PL), de centroderecha.
En 2006, entre los países medianos, Perú abrirá el fuego el 9 de abril y le seguirá Colombia, el 28 de mayo. Los dos gigantes de la zona, México y Brasil, elegirán a sus gobernantes el 2 de julio, el primero, y el 1 de octubre, el país vecino. Venezuela plebiscitará la gestión del bolivariano Hugo Chávez el 4 de diciembre.
Con todos los procesos políticos en mayor o menor evolución, son muchos los interrogantes aún abiertos.
Si bien Chile es, quizás, el país más consolidado de Latinoamérica tanto en lo político como en lo económico, la elección presidencial adquiere ribetes especiales. Eso se debe a que es muy probable el triunfo de la candidata oficialista (de la Concertación), la socialista Michelle Bachelet. Sin embargo, la hasta hace poco segura ganadora de los comicios, durante las últimas semanas fue perdiendo unos 10 puntos en las encuestas y posiblemente deba enfrentar en una segunda vuelta al candidato de la derecha moderada, el empresario Sebastián Piñera.
Pero, más allá de quien sea el futuro presidente de Chile, se estima que la marcha política de ese país no presentará conflictos que pongan en peligro su consolidado rumbo democrático.
En contrapartida a la estabilidad política que muestra Chile, las particularidades políticas, económicas y sociales que presenta Bolivia hacen que la mayor confrontación electoral se geste en este país.
Evo Morales, líder indígena cuya base de poder se encuentra en las zonas donde se cultiva coca, confrontará en apretada compulsa con Jorge "Tuto" Quiroga, candidato que se hace fuerte en la zona llana. Quiroga es ingeniero, educado en EEUU, país que, al igual que México y Brasil, tiene importantes inversiones en Bolivia y sigue palmo a palmo el desarrollo de la campaña. En la Argentina también interesa, y mucho, lo que ocurra en el altiplano, en especial por la dependencia que tiene nuestro país (desde hace años) del gas boliviano.
En los últimos días, se multiplicaron las opiniones de analistas que consideran la posibilidad de que Morales no pueda llegar a la presidencia pese a que las encuestas le dan una ventaja, como mínimo, de 10 puntos sobre Quiroga. Como la elección en Bolivia es por voto indirecto, se especula que en el Congreso nacional los senadores de los distintos departamentos podrían llegar a tejer distintas estrategias para impedir el acceso de Morales al Poder Ejecutivo.
En caso de darse esa situación, los sectores movilizados no aceptarían la jugada política y forzarían un derrocamiento de Quiroga. Los antecedentes sobran porque movimientos sociales ya han derribado a dos gobiernos democráticos en ese país.
También se piensa que, en caso de llegar el líder cocalero a la presidencia, el eje sudamericano formado por Brasil (Lula), Venezuela (Hugo Chávez) y la Argentina (Néstor Kirchner), podría sumar a un cuarto socio, Bolivia (Morales).







