Decenas de millas de personas se manifestaron por cuarto sábado consecutivo en Francia, donde el gobierno convocó reuniones la próxima semana con sindicatos, patronales y estudiantes para abordar los reclamos de aumento salarial y de mejores condiciones en los liceos.
El presidente centroderechista, Emmanuel Macron, enfrenta un final de mandato convulso con las protestas sociales, casi medio año antes de que los franceses escojan a su sucesor. La líder ultraderechista Marine Le Pen lidera los sondeos.
Un total de 146.000 personas protestaron este sábado en Francia, según las autoridades, cifra que los organizadores elevaron a 250.000 manifestantes.
En París, la manifestación recorrió el centro de la capital, entre las plazas de la República y de la Nación, en un ambiente festivo, aunque la policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a alborotadores al término de la marcha.
En otras ciudades como Burdeos también se registraron choques con las fuerzas de seguridad.
“Hoy es una fecha que permite mantener la presión”, dijo la vocera de la Unión Estudiante, Sabrine Kharbach, quien subrayó que los sindicatos educativos convocaron una nueva huelga y protestas el próximo martes.
El jueves, entre 575.000 y 1,6 millones de personas ya salieron a las calles para reclamar mejores salarios y un alza del poder adquisitivo, y en apoyo a los estudiantes que denuncian desde mediados de septiembre la ausencia de profesores, aulas deterioradas o un sistema de admisión a la universidad poco transparente.
El gobierno anunció entonces una “conferencia social” el próximo lunes con sindicatos y patronal consagrada al poder adquisitivo ya los salarios. Ese día también hay previstos encuentros con organizaciones estudiantiles.
Aunque el ministro del Interior, Laurent Nuñez, movilizó de nuevos 70.000 agentes para evitar las escenas de caos registradas el 17 de octubre, las autoridades constataron una movilización “claramente a la baja”.
A diferencia de los sábados anteriores, el movimiento de los chalecos amarillos, que ya sacudió el primer mandato de Macron en 2018 y 2019, lo hizo por separado.
En la capital, llamaron a concentración en la plaza de la Concordia, pese a la prohibición de la policía.
Varias decenas de personas respondieron a su llamado a protestar en esta céntrica plaza, situada cerca de la presidencia francesa, y uno de sus líderes fue detenido en la próxima Asamblea Nacional (cámara baja), constató un periodista de AFP.
El movimiento de los chalecos amarillos llamó a manifestarse cerca de los lugares de poder en París, en el cuarto sábado consecutivo de protestas sociales contra el costo de la vida y de apoyo a las reclamaciones estudiantiles en Francia.
La movilización de este sábado llega dos días después de que entre 575.000 y 1,6 millones de personas salieran a las calles al llamado de los sindicatos para reclamar mejores salarios y una alza del poder adquisitivo.
Es una de las principales preocupaciones de los franceses, que dentro de seis meses deben elegir al sucesor del presidente Macron.
Nueva oleada
Los chalecos amarillos, que ya sacudieron el primer mandato de Macron en 2018 y 2019 con sus protestas contra el aumento de un impuesto al combustible, lanzaron una nueva oleada en octubre, con los precios energéticos al alza.
Este sábado, mantuvieron su llamado a protestar a las 14 en la plaza de la Concordia de París, entre los Campos Elíseos y el Museo del Louvre, aunque la prefectura de policía lo prohibió.
Una sentada convocada ante la Torre Eiffel finalmente no tuvo lugar, constató un periodista de la AFP.
Horas antes de la concentración, un importante despliegue policial protegía los alrededores de la céntrica plaza de la Concordia, situada frente a la Asamblea Nacional (cámara baja) y a poca distancia del Palacio del Elíseo, sede central de la presidencia francesa.
Es “un lugar emblemático (...), un lugar de poder, ya que nuestras reclamaciones son políticas”, defendió la víspera David Libeskind, abogado del movimiento.
A esa misma hora, una manifestación autorizada debería recorrer las avenidas de la capital entre las plazas de la República y de la Nación.
Las autoridades esperan hasta 60.000 personas en esta marcha solicitada por los sindicatos estudiantiles y de trabajadores, y hasta 170.000 en Francia.
El ministro del Interior, Nuñez, aseguró que movilizaron de nuevos a 70.000 policías y gendarmes en Francia, para evitar los disturbios y saqueos registrados el 17 de octubre.
Tras las protestas masivas del jueves, el gobierno anunció una “conferencia social” el próximo lunes con sindicatos y patronal “destinada a aportar respuestas a las cuestiones del poder adquisitivo y de salarios”.












