Resumen para apurados
- Este sábado, casi medio millón de franceses marcharon en varias ciudades contra Emmanuel Macron por el costo de vida y la educación, dejando más de 290 detenidos.
- En el tercer sábado de marchas consecutivas, la policía reprimió con gases disturbios en París y Marsella, en medio de toques de queda y un fuerte operativo de seguridad.
- El conflicto promete escalar tras el llamado sindical y estudiantil a huelgas, tomas universitarias y nuevas marchas de chalecos amarillos durante la próxima semana.
Francia vivió este sábado una nueva jornada de protestas contra el gobierno de Emmanuel Macron, que dejó más de 290 personas detenidas y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en distintas ciudades. Las movilizaciones, que se desarrollaron por tercer sábado consecutivo, reunieron a cientos de miles de personas y estuvieron atravesadas por reclamos económicos, sociales y educativos.
Según una coalición de organizaciones juveniles y sindicatos, casi medio millón de personas participaron de las marchas en todo el país, de las cuales unas 200.000 se concentraron en París. La Policía, por su parte, contabilizó alrededor de 350 acciones de protesta.
Los incidentes más graves se registraron en la capital francesa, cuando la movilización llegaba al final de su recorrido. De acuerdo con periodistas de la agencia AFP, algunos manifestantes encapuchados utilizaron martillos para arrancar adoquines y arrojarlos contra los agentes. También lanzaron al menos un artefacto incendiario, ante lo cual las fuerzas de seguridad respondieron con gases lacrimógenos.
Los enfrentamientos se extendieron durante el cierre de la jornada a otras ciudades, entre ellas Lyon, Rennes, Marsella y Toulouse. Sin embargo, desde el Ministerio del Interior señalaron que la mayoría de las concentraciones se desarrollaron de manera pacífica.
Un operativo especial por temor a nuevos disturbios
El gobierno de Macron había desplegado un importante dispositivo de seguridad ante el riesgo de que se repitieran los episodios de violencia del 17 de octubre, cuando las protestas terminaron con saqueos de comercios, incendios de edificios públicos y enfrentamientos con la Policía.
La preocupación de las autoridades también estuvo vinculada con los festejos de Halloween y los mensajes que circularon en redes sociales con llamados a la revolución y la insurrección. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió que la celebración no podía utilizarse como excusa para ocultar el rostro en las inmediaciones de las manifestaciones con el objetivo de alterar el orden público.
En París, la prefectura autorizó únicamente una marcha por barrios residenciales del este de la ciudad, entre Porte de Bagnolet y Porte de Charenton, mientras que otros recorridos fueron prohibidos. La tensión también alcanzó a los comerciantes, que reforzaron la protección de sus locales con paneles de madera en los escaparates, especialmente en zonas como el barrio de la Ópera.
🔴 #AHORA | En Francia, las fuerzas del orden despliegan masivamente gas lacrimógeno en el centro de Marsella para dispersar a los manifestantes, tras varias horas de intensos enfrentamientos urbanos. https://t.co/0XBgfBvO5Y
— Mundo en Conflicto 🌎 (@MundoEConflicto) October 31, 2026
Además, decenas de estaciones de metro permanecieron cerradas y el Ayuntamiento movilizó a más de mil agentes municipales para colaborar con las tareas de seguridad y retirar objetos urbanos que pudieran utilizarse para provocar daños.
También se establecieron restricciones nocturnas en algunos sectores de París y otras localidades francesas, con un toque de queda entre las 23 y las 6 durante las noches del sábado al domingo y del domingo al lunes.
Los reclamos sumaron el rechazo al racismo y las críticas a Macron
Las movilizaciones reúnen a integrantes del movimiento de los chalecos amarillos, sindicatos y estudiantes secundarios y universitarios. A los reclamos iniciales por el aumento del costo de vida, la desigualdad y el deterioro de las condiciones de enseñanza se sumó el rechazo al racismo, luego de un atentado ocurrido el 23 de octubre en la región parisina, que dejó un muerto y siete heridos.
Las restricciones impuestas a las marchas también generaron cuestionamientos. En Toulouse, donde las autoridades no autorizaron ninguna manifestación, una participante expresó su preocupación por lo que consideró una deriva hacia un Estado policial.
En París, el dirigente de izquierda Jean-Luc Mélenchon, quien es candidato a las elecciones presidenciales de 2027, acusó al gobierno de Macron de avanzar hacia el autoritarismo.
Lejos de dar por terminadas las protestas, las organizaciones convocantes anticiparon nuevas medidas para los próximos días. Dos agrupaciones llamaron a bloquear establecimientos secundarios y universidades el martes y el jueves. Para esta última jornada también está prevista una huelga.
Por su parte, los chalecos amarillos convocaron a continuar las movilizaciones el 6 y el 7 de noviembre.











