¿Quién es Robert Prevost? ¿Cómo es en la cotidianidad? ¿Qué dice? ¿Qué piensa? ¿Qué le gusta y qué no? Estas son algunas simples preguntas que surgen cuando uno piensa en personalidades de la envergadura de un Papa. ¿Y qué mejor modo de averiguar las respuestas a estas inquisiciones y a muchas otras que hablar con quienes lo trataron durante muchos años? Esto fue lo que hizo LA GACETA.
Álvaro Medina viajó este año a Chiclayo, localidad del norte peruano en el que el pontífice León XIV ejerció como obispo durante casi nueve años. La cobertura buscó indagar en el perfil humano y en la trayectoria pastoral de Prevost en vísperas de su visita a Uruguay, Argentina y Perú. Ese trabajo llegará a las audiencias de LA GACETA mediante un documental, y una serie de crónicas que serán publicadas en la revista que nuestro diario publicará este martes 10 (gratis con la edición impresa) y en LA GACETA.com.
En las calles de Chiclayo, Medina constató que existe una profunda adhesión hacia la figura del pontífice. Colaboradores cercanos de su gestión episcopal sintetizaron su estilo de liderazgo a partir de una disposición constante al diálogo: una autoridad que escuchó a todos los sectores y habló con cada uno de ellos.
Desde su arribo inicial a Perú como un joven misionero de los 29 años hasta su etapa como obispo, su primera determinación al llegar a cada jurisdicción fue consultar por la parroquia más alejada para dirigirse hacia allí y conocer de primera mano las realidades de sus fieles
Según el testimonio del padre Berna, quien fue su vicario general en Chiclayo, el deseo original del Papa en esta visita era retornar a las parroquias rurales más aisladas de la montaña peruana; sin embargo, los protocolos de seguridad vaticanos descartaron los traslados aéreos en helicóptero debido a los fuertes vientos que suelen golpear esas zonas.
Toda esta travesía en el norte peruano reúne los testimonios de pobladores de la sierra que alojaron a Prevost en sus viviendas, referentes de Cáritas, autoridades eclesiásticas e inclusive el testimonio de los mozos que solían entenderlo en los bares que frecuentaba. Es, sin dudas, una oportunidad especial para conocer el lado más humano del máximo líder de la Iglesia Católica.










