Los factores económicos detrás de la debacle electoral de Trump

La mayoría de los votantes fue a las urnas pensado en su bolsillo y castigaron la política de la actual administración.

Donald Trump.
Donald Trump.

Los republicanos, derrotados de forma aplastante en las elecciones de medio mandato de la víspera en Estados Unidos, quizás no tengan más que fijarse en el eslogan de la campaña presidencial de Bill Clinton de 1992 para comprender por qué están en esta situación: “Es la economía, estúpido”.

El repunte de la inflación por la guerra en Irán, las políticas arancelarias del presidente Donald Trump, un mercado laboral estancado y el aumento de la desigualdad fueron temas clave para los presionados el martes, según analitas. Con la mayoría de los hogares bajo el impacto de condiciones económicas más duras, estaba claro que los republicanos tendrían una ardua batalla en las urnas. “Los votantes estadounidenses fueron a las urnas pensando en sus bolsillos”, dijo a la AFP el jefe economista de EY-Parthenon, Gregory Daco. “Casi todos los votantes, de todas las edades, niveles educativos, etnias y procedencias políticas, votaron teniendo en cuenta la economía”, dijo.

Desde que Trump asumió como presidente en 2025, la inflación ha permanecido alta. Primero, por sus amplias políticas arancelarias que trastocaron el comercio mundial. Después, en febrero de 2026, Trump lanzó la guerra contra Irán, lo que disparó los precios gloables de la energía mientras Teherán bloqueaba el estrecho de Ormuz, clave en el transporte marítimo de hidrocarburos. En la política estadounidense, los altos precios del combustible pueden tener un efecto desproporcionado y, hasta el miércoles, los consumidores pagaban, en promedio un 38% más por la gasolina, en comparación con el 28 de febrero, cuando Trump inició la guerra.

Escasas oportunidades

En el otro extremo del espectro macroeconómico, los economistas han caracterizado el mercado laboral estadounidense con la expresión “low-hire, low-fire” (pocas contrataciones, pocos despidos): estable, pero con escasas oportunidades de crecimiento o movilidad para la mayoría de las personas. Más importante aún, gran parte de los salarios no han seguido el ritmo de la inflación, lo que significa que la mayoría de los trabajadores han visto sus ingresos erosionarse.

El crecimiento del PBI estadounidense se situó en un saludable 3,4% en el tercer trimestre de 2026, y las acciones han registrado un fuerte aumento desde inicio de año. Sin embargo, los economistas han advertido que los frutos de ese crecimiento no se distribuyen de manera uniforme. Describieron una “economía en forma de K”, en la que los hogares de mayores ingresos prosperaban mientras que las familias de bajos ingresos veían que el alto costo de vida reducía sus perspectivas económicas.

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