Resumen para apurados
- Lionel Messi llegó a Oviedo para recibir este viernes el Premio Princesa de Asturias, galardón que destaca su exitosa carrera deportiva y su labor solidaria.
- La distinción cobra un valor emotivo tras la muerte de su padre Jorge en agosto, quien impulsó su carrera y celebró con gran entusiasmo la noticia de este reconocimiento.
- Sin brindar discursos por protocolo del evento, el capitán argentino cumplirá una visita relámpago antes de regresar a Estados Unidos para reincorporarse a Inter Miami.
El Premio Princesa de Asturias tiene para Lionel Messi un valor que va más allá del trofeo. Teresa Sanjurjo, directora de la Fundación que entrega los galardones, contó en la previa cómo vivió la noticia la familia del capitán. “Su padre estaba entusiasmado y muy emocionado con eso”, reveló.
Jorge Messi no llegó a ver la ceremonia. Murió en agosto, a los 68 años, en Rosario, y su hijo viajó de urgencia para despedirlo. Fue la figura que acompañó al rosarino desde sus primeros pasos en el fútbol y, con los años, también se encargó de manejar su carrera.
Apenas llegó a Oviedo, Messi dialogó con la agencia EFE y volvió a recordarlo. El capitán destacó el compromiso, el respeto y la solidaridad como los valores que le dejó su padre. En agosto, en una carta pública, ya se había comprometido a mantener vivo ese legado a través de la educación de sus hijos Thiago, Mateo y Ciro.
Sin discurso en el Campoamor
Mañana, cuando reciba el premio de manos de la princesa Leonor, Messi no hablará. Según explicó Sanjurjo, la Fundación respeta la tradición de la ceremonia, que ya tiene cuatro discursos programados y no puede extenderse.
El rosarino tampoco dará conferencia de prensa: será el único de los premiados que no lo hará durante su estadía. La visita será relámpago, ya que el viernes por la noche viajará a Estados Unidos para sumarse a Inter Miami.
El jurado no solo premió su carrera. También destacó su labor solidaria para promover el acceso a la educación y la salud de los chicos más vulnerables, una causa que el capitán abrazó con la misma constancia que le enseñó su padre.












