Elección presidencial: “guerra” de secretos bancarios en Brasil

Bolsonaro devolvió el desafío a Lula respecto de sus ingresos.

EXPUESTO. Bolsonaro accede a mostrar su capital si Lula lo hace.
EXPUESTO. Bolsonaro accede a mostrar su capital si Lula lo hace.

A cuatro días del balotaje presidencial del próximo domingo 25 de octubre, la disputa electoral en Brasil alcanzó su punto de mayor voltaje político y judicial. En una presentación formal ante el Tribunal Superior Electoral (TSE), el candidato opositor Flávio Bolsonaro aceptó levantar sus secretos bancario, fiscal y telefónico, pero fijó una dura contrapropuesta: exigió que el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva haga lo propio abriendo sus cuentas y registros desde 2003, cuando asumió su primer mandato presidencial, y no únicamente desde 2018 como había ofrecido el líder del Partido de los Trabajadores (PT).

El cruce patrimonial se había originado en el debate televisivo del domingo pasado, cuando Lula propuso entregar sus registros financieros a la Justicia condicionado a que su rival hiciera lo mismo. La defensa del postulante del Partido Liberal (PL) calificó esa iniciativa oficialista de “mero gesto para las cámaras” y aseguró estar dispuesta a ventilar dos décadas de finanzas familiares y corporativas, siempre que el oficialismo transparente además las visitas al Palacio del Planalto, los vuelos oficiales y los consumos con tarjetas presidenciales corporativas.

Durante un encendido acto en Guarulhos, San Pablo, el senador arremetió de lleno contra el Gobierno: defendió su patrimonio al señalar que lo forjó “con trabajo”, acusó al oficialismo de corrupción y disparó contra el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, asegurando que Lula “comparte el poder” con la Corte Suprema.

Bastiones históricos

Por su parte, el presidente y candidato a la reelección concentró sus esfuerzos proselitistas en blindar los bastiones históricos del progresismo y disputar el voto en el decisivo cinturón industrial paulista. Desde el Planalto, Lula buscó capitalizar la ofensiva de transparencia para poner en la mira las compras inmobiliarias y las investigaciones por supuestos desvíos que rodearon históricamente a la familia Bolsonaro, desestimando las condiciones impuestas por la oposición como una maniobra dilatoria para no exhibir sus balances antes de que se abran las urnas electrónicas.

En el terreno territorial, el mandatario intensificó sus mensajes dirigidos a las mujeres y a los estratos de menores ingresos, reivindicando la estabilidad del programa social Bolsa Familia, la desaceleración de los precios de la canasta alimentaria y la generación de empleo registrado.

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