Esta noche, en Tucumán: Jairo repasa sus canciones con músicos jóvenes

El prestigioso cantante se presentará en el teatro Alberdi junto con la Orquesta Juvenil de la UNT. Su vínculo con Mercedes Sosa y un concierto inolvidable con Juan Falú. Una carrera imprevista.

UNA VOZ IMPECABLE. Jairo se presentará hoy junto a la Orquesta Juvenil de la UNT para repasar su repertorio.
UNA VOZ IMPECABLE. Jairo se presentará hoy junto a la Orquesta Juvenil de la UNT para repasar su repertorio.

Lo primero que se le viene a la cabeza a Jairo cuando se le pregunta por Tucumán son recuerdos de su infancia: cantar en la escuela una zamba y dibujar la Casa Histórica para las fiestas patrias, dos virtudes que lo distinguían del resto de la clase. “Las columnas a cada lado de la puerta de la Casita de Tucumán eran difíciles”, señaló en el diálogo que el cantante tuvo con LG Play, en el que repasó su pasado y su presente.

El reconocido artista actuará esta noche, desde las 21 en el teatro Alberdi (Crisóstomo Alvarez y Jujuy), con un recorrido por las canciones que marcaron su extensa trayectoria, acompañado por la Orquesta Juvenil de la Universidad Nacional de Tucumán que será dirigida por Erik Luján Berman.

“En este caso, voy a cantar mi repertorio, el que se ha ido acumulando en una trayectoria que es, para mí, demasiado larga, inesperadamente extensa. Nunca pensé que iba a cantar tantos años seguidos sin interrupción. Ha sido algo extraordinario y agradezco a Dios y a la naturaleza haberlo conseguido”, reconoció.

En ese terreno de lo no buscado estuvo su etapa europea: “cuando fui a cantar a Francia, no estaba, ni por asomo, la posibilidad de concretarlo porque primero estaba la barrera del idioma; había muy pocos cantantes hispanos que cruzaban los Pirineos y se iban más allá de España. Si tenías éxito ahí en ese país primero, luego venías a los países latinoamericanos, no a París; siempre ha sido el recorrido lógico. Pero yo empecé ahí y grabé mi primer disco hace 56 años. Habrá sido el azar o el destino, llamalo como quieras”.

“La idea que teníamos con mi mujer (Teresa Sainz de los Terreros, quien falleció en 2021) era ir a Inglaterra donde teníamos un contacto que quería que yo grabase en inglés, porque le gustaba mucho mi voz. Era un productor muy importante, pero necesitaba el tiempo de aprender bien el idioma. Y justo en ese momento me llaman para proponerme cantar en el Teatro Olimpia de París, el más importante de Europa, con un espectáculo de música argentina. Era más próximo, más cercano y no tenía que aprender el idioma sino hacer canciones de mi país”, dijo. Y el destino definió su rumbo hasta quedarse viviendo 16 años en la capital francesa.

De distintas etapas

Para entonces, ya no existía Mario Rubén González Pierotti; ni siquiera Marito González, el primer seudónimo del nacido en Cruz del Eje el 16 de junio de 1949, y radicado en Madrid con apenas 21 años. En 1965 había lanzado su primer disco, “Muy juvenil”, al que le siguieron 50 más y medio millar de canciones que pasaron por su impecable garganta.

Hoy, sus pasos lo traen de vuelta a la provincia que pintó de niño, con los temas que aprendió entre juegos. “Serán canciones escogidas de mis distintas etapas”, adelantó sobre el repertorio que desplegará en su concierto de hoy.

En particular, destacó la importancia de estar con una formación integrada por las nuevas generaciones de músicos. “Me encanta actuar con gente joven, que toquen detrás mío. Son las grandes promesas, el Sub-20 de la música pero que ya están para subir a Primera División en cualquier momento”, auguró.

Entre esas oportunidades, se detuvo en un concierto con una orquesta juvenil de Costa Rica, que devino en un disco. Su deseo expreso fue repetir aquella experiencia en Tucumán.

“Las últimas veces que he ido a Tucumán ha sido por razones artísticas totalmente distintas, como cuando hicimos junto a Juan Falú ‘Los caminos de Yupanqui’. Fue muy bonita esa noche, de la que también participaron los hermanos (Koki y Pajarín) Saavedra bailando y estuvo presente Rolando Chivo Valladares, quien nos felicitó y nos emocionó. Era un espectáculo muy fino”, evocó.

“También he ido a cantar la Misa Criolla, por ejemplo, una vez con la Orquesta Sinfónica en el Hipódromo, y sonaba muy bien, era espectacular. A cada cual, más bonita la visita a la provincia”, destacó.

El vínculo con La Negra

Su vínculo con la provincia se profundizó con la relación que entabló con Mercedes Sosa, en los años en que ambos desarrollaban sus carreras en Europa, donde se conocieron. “Mercedes era muy generosa con los otros artistas, mantuvimos una relación excelente”, contó. Solían encontrarse en España e incluso La Negra pasó largas jornadas en su casa de Los Peñascales, cerca de Madrid, donde compartían comidas, canciones y largas charlas durante el verano.

“Cantábamos, lo pasábamos bien, comíamos un símil asado, digamos, porque la carne no era la misma que en la Argentina, pero nos ilusionábamos con que era el mejor, porque afuera se magnifica mucho lo propio con una carga de nostalgia y con las cosas que uno empieza a sentir cuando está lejos”, describe.

FUERTE RELACIÓN CON LA NEGRA. El vínculo con Mercedes Sosa comenzó cuando ambos vivían en Europa. FUERTE RELACIÓN CON LA NEGRA. El vínculo con Mercedes Sosa comenzó cuando ambos vivían en Europa.

Uno de esos encuentros quedó especialmente grabado en su memoria. Mercedes (radicada durante muchos años en Francia) había viajado desde Alemania -ella conducía su auto, y le gustaba mucho manejar a alta velocidad- y decidió pasar por la casa de Jairo. Durante la cena, mientras la esposa del cantante, había preparado un ragú, la conversación tomó un rumbo más profundo: “Lo más importante de esa noche es que nos contó lo que sentía en ese momento”.

La cantante estaba a pocos días de regresar a la Argentina después de varios años de ausencia. Era 1982 y el país todavía atravesaba la última etapa de la dictadura militar. Su retorno fue con los recordados recitales en el Teatro Ópera de Buenos Aires, que marcaron el hecho de resistencia cultural masivo más importante de ese año.

“Estaba muy angustiada, muy, muy angustiada”, mencionó en la entrevista. Esa preocupación no estaba centrada solamente en lo que pudiera ocurrirle, sino especialmente la seguridad de las personas que la acompañaban y trabajaban con ella. “Ella tenía temor, sobre todo por lo que le pudiera pasar a la gente de su entorno, por más que la dictadura hubiera aflojado un poco después de la guerra de Malvinas. Todavía había gente muy peligrosa y dispuesta a todo”, dijo.

Jairo subrayó que en aquellos años existía un clima de persecución y violencia que hacía comprensible ese miedo. Incluso mencionó el antecedente de un atentado durante una presentación del uruguayo Daniel Viglietti, como parte de los episodios que alimentaban la preocupación.

Finalmente, la vuelta de Mercedes se produjo sin los hechos que ella temía y tuvo una enorme repercusión. Para Jairo, aquellos conciertos significaron una suerte de renacimiento artístico para La Negra, que se reencontró con el público argentino y se vinculó con una generación más joven. “Por suerte no pasó nada y le fue increíblemente bien y ahí es donde se gana todo el público más joven. Grabó uno de los mejores los discos en vivo de la Argentina”, señaló.

Su admiración hacia la cantora sigue vigente, y participó del homenaje que se le brindó hace pocos años en la provincia. “Canté casi todo su repertorio”, mencionó.

Hoy, el romance con Tucumán y su gente se reeditará, esta vez con “Jairo Sinfónico”, un concierto donde las palabras y la música reeditarán un romance entre el artista y su público.

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