Los supuestos macroeconómicos que el Gobierno nacional proyectó en el Presupuesto 2027 están en observación. Para el año electoral se pautó un crecimiento del 4%, una inflación anual del 18% y un dólar que cerrará el año en $ 1.847,60, con una suba del 15,5%, inferior a la de los precios. Esa combinación implica una apreciación real del peso por segundo año consecutivo, que el propio mensaje de envío de la iniciativa estima en el 6,7% para 2026 y el 1,2% para 2027. El antecedente inmediato suma cautela: el Presupuesto 2026 se aprobó con una inflación prevista del 10,1% y un crecimiento del 5%, y el proyecto actual estima ahora para ese mismo año un 29% y un 3%, advierte Zentrix Consultores. “El margen para absorber un desvío es acotado. En la Administración Nacional, el superávit primario de $ 15,36 billones supera a los intereses de la deuda, de $ 15,11 billones, por el 1,6%. Como el artículo 1° del proyecto obliga a cerrar la ejecución con resultado equilibrado o superavitario, una recaudación por debajo de lo previsto se traduce en ajustes del gasto durante el año, que el PEN realiza con las facultades de reasignación que le otorga la ley, sin volver a pasar por el Congreso”, puntualiza.
Según Zentrix, lo que deja el proyecto es un presupuesto que consolida el equilibrio fiscal y la desinflación, pero cuyo cumplimiento depende de variables que hoy no muestran la dirección requerida. La recaudación debe revertir su caída, el crecimiento debe acelerarse de 3% a 4% y el atraso cambiario no debe erosionar el superávit comercial. Con un margen fiscal de 1,6% y una regla que traslada cualquier desvío al gasto, el debate legislativo que comienza el 7 de octubre no se definirá solo por los montos que se aprueben, sino por la solidez de los supuestos sobre los que se construyen. La consultora observa que el principal hallazgo del análisis es que el Presupuesto 2027 fue construido con un margen de error extraordinariamente reducido. Un desvío relativamente pequeño en la recaudación o un aumento del gasto alcanza para consumir todo el colchón fiscal. Solo un dólar 10% por encima del valor previsto encarecería los intereses de la deuda en moneda extranjera en alrededor de $ 1,7 billones, es decir, casi siete veces ese margen. A la vez, el mercado ya proyecta para fines de 2027 un tipo de cambio de $ 2.015, frente a los $ 1.847,60 contemplados por el Gobierno, y una inflación de 20,5%, por encima del 18% oficial.
Sobre esa base se superponen otros factores de riesgo que podrían tensionar la ejecución del presupuesto. La demanda de dólares por parte de personas humanas ya absorbía en septiembre alrededor del 90% de las divisas liquidadas por el agro, mientras que el Tesoro prevé obtener unos U$S 21.100 millones para afrontar sus compromisos financieros durante 2027, expone Zentrix.













