Día mundial del corazón: hábitos cotidianos que pueden proteger la salud cardiovascular

Cada 29 de septiembre se busca poner el foco en esos factores que pueden modificarse y en la importancia de incorporar hábitos protectores.

Hace 5 Hs

La enfermedad cardiovascular, que es la principal causa de muerte en el mundo, raramente comienza cuando aparece el primer síntoma. El corazón puede enfermarse durante años sin dar señales claras. La presión arterial elevada, el colesterol, las alteraciones de la glucemia o el tabaquismo pueden aumentar el riesgo. Por eso, la prevención no comienza cuando aparece una molestia, sino mucho antes, en la vida cotidiana.

Cada 29 de septiembre, el Día Mundial del Corazón busca poner el foco en esos factores que pueden modificarse y en la importancia de incorporar hábitos protectores. “No existe un único hábito ‘milagroso’, sino pequeñas decisiones que, sostenidas en el tiempo, traen beneficios clínicamente relevantes”, explica Marcelo Halac, médico cardiólogo y secretario académico de la Carrera de Especialización en Cirugía Cardiovascular en la Universidad Hospital Italiano.

No hace falta practicar un deporte para aumentar el movimiento diario. Caminar para hacer una compra, subir escaleras, desplazarse a pie o levantarse periódicamente durante una jornada de trabajo son formas de sumar actividad. “Uno puede moverse más, aún sin hacer deporte”, señala Halac. El especialista cita una publicación de The Lancet Public Health que analizó la relación entre cantidad de pasos y resultados de salud. Según ese trabajo, alcanzar 7.000 pasos diarios, frente a 2.000, se asoció con un 25% menos de incidencia de enfermedad cardiovascular y un 47% menos de mortalidad por esa causa.

Además de caminar, se recomienda interrumpir los períodos prolongados sentado cada 30 a 60 minutos, y realizar actividad física de manera regular.

El descanso también forma parte de la salud cardiovascular. No sólo importa cuánto se duerme, sino también la regularidad de los horarios.

Un estudio realizado sobre más de 72.000 adultos encontró que la irregularidad en los horarios de sueño se asoció con un 26% más de riesgo de infarto, accidente cerebrovascular o insuficiencia cardíaca.

La alimentación es otro de los factores modificables que pueden influir sobre la salud cardiovascular. El patrón mediterráneo prioriza frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, pescado y aceite de oliva, mientras que propone reducir el consumo de ultraprocesados y carnes procesadas.

Un metaanálisis publicado en 2026, realizado en personas con enfermedad cardiovascular, encontró que una mayor adherencia a este tipo de alimentación se asoció con un 40% menos de eventos cardiovasculares recurrentes y un 26% menos de mortalidad total.

Hay algunos factores de riesgo que pueden avanzar sin síntomas. La hipertensión es uno de ellos. Por eso, conocer la propia presión arterial es una medida preventiva importante. La ausencia de molestias no garantiza que los valores sean normales y la idea de que alguien siempre fue de presión baja no reemplaza los controles.

Lo mismo ocurre con el colesterol y la glucemia. Medirlos permite detectar alteraciones y, cuando corresponde, iniciar o ajustar el tratamiento indicado.

El tabaquismo es otro de los factores que puede modificarse para reducir el riesgo cardiovascular. La recomendación es no fumar ni vapear y evitar, además, la exposición habitual al humo de tabaco.

El estrés también puede afectarnos. La propuesta no es eliminar las obligaciones, sino en incorporar momentos concretos de recuperación. Caminar, realizar actividad física, mantener vínculos sociales, limitar la invasión laboral fuera de horario y reservar momentos sin pantallas son algunas de las alternativas aconsejadas.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios