Endeavor NOA: la startup tucumana que creó un bioconservante y busca conquistar el mercado de Estados Unidos

Bioblends desarrolló una tecnología de origen biológico para extender la vida útil de productos alimenticios y avanza con pruebas industriales, ventas y trámites regulatorios.

ENDEAVOR NOA. De Tucumán al mundo: la startup biotecnológica que revoluciona la conservación de alimentos
ENDEAVOR NOA. De Tucumán al mundo: la startup biotecnológica que revoluciona la conservación de alimentos

Resumen para apurados

  • En Endeavor NOA, la startup tucumana Bioblends presentó un bioconservante natural para frenar el desperdicio de alimentos y extender su vida útil sin usar aditivos sintéticos.
  • Creada por científicas de la UNT, la tecnología usa fermentación bacteriana volátil que no deja residuos en panificados ni carnes, facilitando el aval de la ANMAT y la FDA.
  • Con pruebas industriales y apoyo de fondos globales, la firma apunta a desembarcar en Estados Unidos y consolidar a Tucumán como un polo de innovación biotecnológica regional.
Resumen generado con IA

Nacida en el corazón de la provincia de Tucumán, la startup biotecnológica Bioblends irrumpía en el escenario del Club del Pitch de la Experiencia Endeavor NOA para dejar una certeza flotando en el ambiente: la provincia se lució al demostrar que el conocimiento que germina en sus aulas tiene la escala para encarar uno de los problemas más críticos de la industria alimentaria global.

A nivel mundial, el escenario es severo. Aproximadamente uno de cada tres alimentos producidos termina en la basura antes de tocar la mesa del consumidor, con el deterioro microbiológico actuando como el verdugo principal. Ante este panorama, los aditivos sintéticos de siempre muestran un agotamiento evidente. Los conservantes químicos tradicionales suelen limitarse a frenar temporalmente la marcha de los microorganismos sin eliminarlos, alterando las propiedades organolépticas de los alimentos y alimentando el desarrollo de cepas resistentes.

Frente a esa inercia, Bioblends se plantó en la cita tecnológica del Norte Grande con una propuesta puramente biológica, capaz de redefinir la forma en que conservamos lo que comemos.

La física y la química de una idea disruptiva

La innovación central de Bioblends radica en el desarrollo de bioconservantes volátiles nacidos de procesos de fermentación bacteriana. La clave del compuesto radica en su comportamiento dual: se mantiene líquido dentro de su empaque primario, pero en el instante de la aplicación se volatiliza para inundar la atmósfera protectora del envase y neutralizar a los patógenos.

Al repasar la génesis y la gravedad del problema que salieron a resolver, la tucumana Laura Tórtora —cofundadora de la firma— no dudó en enmarcar el alcance del proyecto: “Hoy la humanidad enfrenta una grave crisis de gestión alimentaria. Uno de cada tres alimentos se desperdicia antes de llegar al consumidor, y el principal problema de este desperdicio es la contaminación por microorganismos”.

La especialista ahondó en la mecánica invisible que ocurre dentro del empaque sin alterar lo que ingerimos: “Estos compuestos ejercen su acción dentro del envase, atraviesan el alimento y cuando uno abre el envase, los compuestos se escapan al aire y no se consumen, no dejan rastros en los alimentos”.

La innovación central de Bioblends radica en el desarrollo de bioconservantes volátiles nacidos de procesos de fermentación bacteriana. La innovación central de Bioblends radica en el desarrollo de bioconservantes volátiles nacidos de procesos de fermentación bacteriana.

Esa cualidad le otorga un salvoconducto regulatorio clave. Al verificarse mediante estudios de cromatografía gaseosa que el compuesto no se incorpora a la receta final ni deja residuos, organismos como la ANMAT en Argentina o la FDA en los Estados Unidos lo clasifican como "ayudante de proceso". Una categoría que agiliza exponencialmente su llegada a las góndolas frente a los lentos expedientes que exigen los ingredientes de ingesta directa.

De la masa madre a las góndolas globales

Los primeros metros de esta carrera técnica los recorrieron sobre la industria de la panificación, un terreno hostil por la velocidad con la que proliferan los hongos. Los números no tardaron en respaldar la hipótesis: lograron frenar el deterioro fúngico en pan de molde por más de dos meses bajo condiciones normales de almacenamiento. Con esa prueba de vida, la firma tucumana ya expande sus ensayos hacia la conservación de productos cárnicos.

Con la solidez de quien ve la teoría convertida en un producto tangible, Tórtora repasó los logros del laboratorio con LA GACETA: “Hemos desarrollado nuestro primer producto para la industria de los panificados y logramos controlar el crecimiento de hongos en el pan por más de 67 días en condiciones normales de almacenamiento. Sin embargo, sabemos que el pan es solo el comienzo”.

Esa ambición ya cosecha metros en el terreno comercial: la firma registra ingresos por ventas, siete pruebas piloto industriales —dos de ellas financiadas por multinacionales del sector alimentario—, cartas de intención con gigantes mundiales del pan y acuerdos de transferencia de material para sus distintas líneas.

El ADN científico tucumano y el choque con el capital

Detrás de Bioblends late la masa crítica de la educación pública del norte argentino. El equipo fundador se sostiene en la solidez de tres científicas —doctoras en Ciencias Biológicas y licenciadas en Biotecnología egresadas de la Universidad Nacional de Tucumán— integradas con la dirección ejecutiva y de negocios basada en Buenos Aires, sumado a un grupo técnico que empuja las líneas de desarrollo.

Al reconstruir el camino recorrido, Tórtora puso en valor la densidad intelectual de la provincia y la fortaleza del ecosistema emprendedor que los vio nacer: “Emprender en Tucumán es todo un desafío, pero tenemos la ventaja de que tenemos muchísima gente capacitada. Tenemos la Universidad Nacional de Tucumán y la Universidad Tecnológica, que son realmente una fuente de recursos humanos importantísima, y eso nos hace una de las provincias más importantes del NOA en lo que tiene que ver con emprendimientos de base científica”.

La emprendedora enfatizó la posición de liderazgo regional de la provincia: “Tucumán tiene una de las mayores cantidades de startups de base científico-tecnológica de la Argentina; es realmente un polo muy importante, pero emprender siempre es difícil”.

Sin embargo, escalar biotecnología implica cruzar un desierto financiero. Los capitales requeridos para industrializar procesos biológicos a gran escala suelen superar los volúmenes del mercado local. Tórtora explicó las tensiones que enfrentan al buscar la escala adecuada: “Las principales barreras para emprender en biotecnología son el financiamiento. Uno puede tener una idea muy buena y un muy buen equipo de trabajo, pero necesitas llevar esa idea a un producto que tiene que salir al mercado. Esa idea tiene que escalar, ese producto se tiene que producir a gran escala y para eso se necesita financiamiento”.

Esa búsqueda obliga a medir fuerzas en los escenarios más competitivos del mundo: “Estatal hay muy poco financiamiento. Privado hay, pero para las empresas de biotecnología se necesitan inversiones mayores que las que se dan en Argentina. Entonces hay que salir a buscar inversores afuera, y al salir a buscar afuera competís con startups locales, de hardware, del MIT o de Cambridge por el capital para llevar adelante tu proyecto”.


Una hoja de ruta trazada desde el Norte para el mundo

Respaldada por fondos como GRIDX y Vitosha/Vidche, y tras su paso por aceleradoras globales de la talla de Startup Chile o el Foro Económico Mundial, la startup mantiene su hoja de ruta bien clara. El plan pivota en construir tracción en el cono sur para desembarcar con fuerza en el mercado norteamericano.

Tórtora trazó la cartografía del despliegue comercial que están ejecutando en este momento: “Nosotros hoy estamos con un producto listo para salir al mercado. Queremos empezar a vender nuestro producto acá en Argentina y tenemos un convenio también para empezar a probar nuestro producto en Chile”.

Para cerrar, la cofundadora resumió la estrategia que guía los pasos de la firma tucumana en el escenario internacional: “Nuestro foco está puesto en Estados Unidos. Queremos traccionar desde Argentina, pero enfocarnos en el mercado de Estados Unidos. Estamos gestionando los permisos ante FDA para poder obtener la aprobación regulatoria. Hicimos la inversa: dijimos de traccionar desde Argentina con nuestros clientes interesados para con eso vender a Estados Unidos”.


Tamaño texto
Comentarios
Comentarios