El flete al puerto se duplicó y el agro del NOA pide fortalecer el ferrocarril para bajar costos
El costo del transporte se convirtió en uno de los principales factores que afectan la competitividad de la producción agropecuaria en el Norte argentino. Así lo advirtió Hugo Meloni, titular de la Asociación de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (Apronor), durante su participación en el ciclo "Encuentros LA GACETA: el futuro del campo y la agroindustria en Tucumán".
Meloni graficó el impacto del transporte con los valores de la campaña actual: el flete hasta el puerto, en una distancia cercana a los 900 kilómetros, pasó de entre 40.000 y 45.000 pesos por tonelada a entre 85.000 y 90.000 pesos. "Eso quita competitividad. En un camión de maíz, prácticamente uno de cada cuatro es para pagar el flete al puerto; en el caso de la soja, uno de cada cinco", explicó.
Además del impacto sobre los costos, Meloni alertó por el deterioro de la seguridad vial y la conectividad en el interior. Mencionó las vidas que se pierden por el mal estado y la falta de señalización de las rutas, y señaló el empeoramiento de corredores nacionales como la ruta 34. "El impacto que están teniendo los fletes sobre la producción en el NOA y el NEA es muy importante", había coincidido el presidente de la Sociedad Rural de Tucumán, José Frías Silva.
Ferrocarril y agregado de valor
Ante el aumento de los fletes, ambos dirigentes plantearon la necesidad de fortalecer el transporte ferroviario y avanzar en la industrialización de la producción en origen. "Que haya una vía distinta al camión sería lo ideal. El ferrocarril puede tener un costo de entre la mitad y una tercera parte del transporte por camión", sostuvo Meloni. Según explicó, una red ferroviaria eficiente permitiría reducir costos, mejorar la previsibilidad y descongestionar las rutas.
En la misma línea, Frías Silva planteó la necesidad de transformar parte de los granos en el NOA para evitar que toda la producción deba trasladarse sin procesar hasta los puertos. "Si convertimos nuestros granos y los usamos como materia prima acá, podemos hacer más eficiente la producción", afirmó.
Tecnología y libertad para elegir semillas
La necesidad de incorporar tecnología también formó parte de la discusión. Ambos dirigentes coincidieron en que la innovación puede mejorar la competitividad, pero defendieron la libertad de los productores para elegir qué semillas utilizar. Meloni sostuvo: "Es importante que el productor pueda elegir qué quiere sembrar". Y agregó: "El productor no se suicida: va a hacer lo que sea mejor negocio para él".
Frías Silva, por su parte, pidió preservar variedades que todavía funcionan en determinadas zonas y permitir su uso mediante el pago de regalías cuando corresponda. "Avanzar en tecnología no significa que lo que usábamos antes haya estado mal", sostuvo. Ambos coincidieron en que el sector necesita reglas claras y previsibilidad para planificar sus inversiones a largo plazo. "La producción agrícola tiene un horizonte de, como mínimo, un año. Para hacer una buena planificación se necesitan reglas de juego claras", concluyó.












