Ambición, orden y convicción: Atlético Tucumán estuvo a la altura frente al líder
El equipo de Falcioni mostró personalidad, asfixió a Instituto durante largos pasajes y mereció los tres puntos en el Monumental. Solo le faltó claridad en los metros finales para coronar otra buena actuación colectiva.
Resumen para apurados
- Atlético Tucumán empató 0-0 de local ante el líder Instituto, tras mostrar un juego superior y ambicioso pero carecer de precisión ofensiva para definir.
- El equipo dirigido por Falcioni neutralizó al puntero con presión alta, solidez defensiva y control en el mediocampo, aunque falló en la puntada final.
- El resultado ratifica el crecimiento futbolístico del Decano, que consolida su identidad competitiva y gana confianza para pelear por la clasificación.
Atlético Tucumán dejó otra buena imagen en el empate sin goles frente a Instituto. El equipo de Julio César Falcioni se plantó de igual a igual ante el puntero de la Zona A, tuvo la iniciativa durante largos pasajes y mereció quedarse con los tres puntos. Si el marcador no se movió, no fue por falta de ambición ni por falencias en el planteo, sino por falta de claridad en los últimos metros para convertir el dominio del partido en ocasiones claras de peligro.
Presión contra presión
El arranque del encuentro mostró dos equipos con la misma intención. Instituto salió a asfixiar la salida del “Decano”, lo que obligó a algunos rechazos forzados de la última línea tucumana. Sin embargo, Atlético respondió con la misma receta. Ambos equipos tuvieron dificultades al principio para superar esa presión alta, hasta que el conjunto de Falcioni logró acomodarse y adueñarse de las acciones a partir del orden colectivo.
En esa puja por el control, la presencia de Leonel Vega en el eje central volvió a resultar determinante. Como volante tapón en el 4-1-4-1, aportó equilibrio, corte constante y una distribución prolija para darle inicio a las transiciones. Con la espalda cubierta, el local comenzó a ganar las segundas pelotas y a proyectarse por las bandas. Por la izquierda, Nicolás Laméndola fue una exigencia constante en el uno contra uno en el primer tiempo (aunque decayó en el complemento), desbordando con facilidad a su marcador aunque careciendo de precisión en la puntada final. En la banda opuesta, Renzo Tesuri ofreció su habitual despliegue: agresivo para presionar la salida y muy riguroso en el retroceso defensivo, lo que fue clave para recuperar una gran cantidad de pelotas.
Controló el trámite y mereció más
El partido enfrentó a dos de las defensas más sólidas del certamen, lo que derivó en un trámite de mucha disciplina táctica pero entretenido. Aunque la “Gloria” demostró su nivel y generó peligro en los pasajes donde logró armar transiciones rápidas —e incluso dispuso de las dos o tres chances más claras de todo el cotejo—, fueron los de casaca celeste y blanca los que impusieron las condiciones del juego durante la mayor parte del desarrollo.
Promediando el complemento se vio la mejor versión del “Decano”. Con ahogo constante sobre la salida rival, buena lectura de los anticipos y una zaga central con Clever Ferreira y Luciano Vallejo que ya parece entenderse de memoria, el conjunto tucumano llevó al puntero a su área. El equipo demostró un compromiso total en todas sus líneas: si hay que correr, Atlético corre; si hay que marcar, marca; y si hay que jugar, lo intenta, y le va saliendo cada día un poco mejor.
Durante 20 minutos se vio casi un monólogo territorial de los de 25 de Mayo y Chile, que empujaron al rival contra su propio arco y acumularon remates y tiros de esquina. Sin embargo, les faltó serenidad en el último tercio para definir.
Vértigo en el cierre
Sobre el cierre, con los ingresos de Ramiro Ruiz Rodríguez y Alexis Canelo para refrescar el ataque, el orden táctico quedó en un segundo plano y el partido se transformó en un ida y vuelta más abierto, con chances para los dos lados, aunque no pudieron quebrar el cero.
El balance final deja sensaciones positivas. Frente a un rival de jerarquía y un funcionamiento aceitado, Atlético mostró solidez, personalidad y ambición. El equipo del “Emperador” compite con concentración, recupera rápido y va al frente con mucha gente. Se la empezó a creer y, al menos da la sensación, no se achica ante nadie.












