El amor inspira las obras que interpreta el Ensamble Georgia

Los violines de tres músicos oriundos de Tbilisi y un jujeño, radicados hace dos décadas en Salta y miembros de la Orquesta Sinfónica de esa provincia, sonarán esta noche en el Centro Virla.

LOS MÚSICOS. El Ensamble Georgia propondrá hoy composiciones de cuerdas con aporte de la electrónica.
LOS MÚSICOS. El Ensamble Georgia propondrá hoy composiciones de cuerdas con aporte de la electrónica.
Fabio Ladetto
Por Fabio Ladetto Hace 3 Hs

Casi 13.500 kilómetros separan, en línea recta, la nación caucásica de Georgia de Salta. El prejuicio empuja a pensar en que pocas cosas vinculan a la exrepública soviética (independizada en 1991) de la provincia argentina, pero el lenguaje sin fronteras de la música todo lo puede.

Es así como tres músicos georgianos cruzaron tierra, mar y cielo (literalmente) para afincarse en suelo norteño e integrar la Orquesta Sinfónica de Salta; dos de ellos son parte desde su fundación en 2001 y una tercera cumple ya dos décadas en ese cuerpo. Pero su actividad artística no se limita a esa función, sino que se desarrolla en simultáneo en forma independiente en el Ensamble Georgia (en una reivindicación de su origen), que se presentará esta noche a las 20 en el Centro Cultural Virla (25 de Mayo 265),

“Música que conecta” es el título del recital de violines solistas y electrónica, a cargo de Irena Urushadze, Viktor Muradov, Inga Iordanishvili (los tres nacieron en Tbilisi, la capital de su país) y Nacho Sivila (jujeño radicado en Salta), que expresa desde su nombre la búsqueda de un encuentro entre artistas y público, con los sonidos en el centro de la experiencia.

El repertorio estará centrado en composiciones inéditas de Iordanishvili, inspirado en las personas de su familia, en una forma de evocar y transmitir lo que significan en su vida y una presencia que supera la distancia. Algunos temas fueron escritos para los guiones fílmicos de Víctor Languasco. La georgiana ganó los premios Lola Mora en 2022 y Abanderados en 2023, y asume de vocera del cuarteto en el diálogo con LA GACETA.

- ¿Cómo se consumó la mudanza desde su país hasta Salta y por qué?

- Primero llegó Viktor porque se llamó a un concurso internacional para integrar la Orquesta de Salta. Ya teníamos conocidos en Mendoza y ellos se comunicaban siempre con el padre de Viktor, inspector de la Sinfónica de Tbilisi. En una de esas llamadas, le comentan que estaban por armar una formación desde cero. Viktor aceptó y vino. Luego, me llamaron a mí para completar la fila de violines. Debutamos en 2001.

- ¿De qué forma incide la formación clásica de origen con la sonoridad del norte argentino?

- Nuestra formación sigue poniendo el semillero. En el Ensamble se pone énfasis en la música académica y en la típica del norte. Fundé la Camerata Stardivaris para fusionar lo clásica con el folclore y la sonoridad del norte. También con la música del litoral, el daft punk, el gospel sinfónico, las bandas sonoras de películas, los Beatles sinfónico, el rock nacional e internacional y el animé.

- ¿Las composiciones e interpretaciones reciben las influencias del lugar donde viven?

- Algunas sí. La música está escrita e incentivada por cortometrajes y cuentos de Languasco. También está motivada por los personajes de mi familia y de las filmaciones. Por ejemplo, escribí una chacarera y la llamé “Sandrito”, que es el nombre de mi cuarto hijo; es una obra de estilo minimalista.

- ¿La universalidad de la música se desafía en las fusiones que se filtran en un recital?

- Sí, la música es un lenguaje universal. Los sentimientos que surgen de la escucha remiten a las experiencias de cada persona.

- ¿Qué sentimientos expresan tus composiciones?

- El amor. Siento un gran amor hacia mis seres queridos, quienes me iluminan y me transmiten. Y no solo a mí sino al mundo. Cada personaje es el amor que ilumina.

- ¿Por qué eligieron una formación que mixtura las cuerdas con la electrónica?

- Lo de electrónica es para las voces que faltan, como campanas, pianos eléctrico, teclados... Estamos mezclando los timbres, buscando una sonoridad. Queremos tener tantos instrumentos que deberíamos convocar a más gente para tocarlos. De esta manera, es más accesible para poder compartirlo con el público.

- ¿Qué cosas se llevaron de Georgia y si vuelven allá, que cosas se llevarán de Salta?

- La familia y fundación ya están acá. Nunca pensé esto cuando llegué; solo traje libros, partituras y manuales y las cosas cotidianas. Jamás pensé volver a Georgia.

- ¿Cómo se estructura el diálogo cultural de dos raíces que se presumen tan distintas?

- Se autocompletan las culturas. Tienen muchas cosas en común. La música es tan universal que se entiende de la mejor manera. Es increíble. Es muy único lo que escucho en la Argentina, donde todo tiene mucha historia.

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