El desconcierto de un vecino tras el filicidio y suicidio en Tucumán: “Nunca pensé que podía hacer algo así”
Resumen para apurados
- Oscar Sosa mató a su hijo de ocho años y se suicidó en una casa de Tucumán, en un trágico filicidio que conmocionó al vecindario por motivos aún bajo investigación.
- Vecinos de la zona señalaron que el hombre no mostraba conductas extrañas ni vivía de forma permanente allí, por lo que nada hacía prever el desenlace fatal.
- La investigación judicial continúa para esclarecer las últimas horas del caso y los motivos de un hecho que dejó perpleja y conmocionada a la comunidad local.
La conmoción por el caso del hombre que mató a su hijo de ocho años y luego se quitó la vida todavía persiste en el barrio donde ocurrió la tragedia. El hecho generó estupor entre los vecinos, que aún intentan comprender qué pudo haber ocurrido puertas adentro de la vivienda de Entre Ríos al 1.100.
José Acevedo, un vecino que vive desde hace muchos años en la zona, habló con LA GACETA sobre Oscar Mauricio Sosa, el hombre de 38 años que asesinó a su hijo Ignacio, y de su familia. Contó que conocía principalmente a las hermanas de Sosa, a quienes describió como personas “muy buenas”, trabajadoras y de trato cordial con los vecinos del barrio “Nunca tuve problemas con nadie”, relató.
Acevedo explicó que, a diferencia de sus hermanas, no tenía un trato cercano con el hombre. Según recordó, solía verlo ocasionalmente cuando visitaba a su familia, pero nunca llegó a saber que se había instalado en la vivienda. “Él no vivía acá. No sé tampoco dónde vivía, pero no estaba tanto acá. Incluso yo ni sabía que estaba viviendo aquí. Me enteré ahora porque pasó esto”, contó.
El vecino recordó haberlo visto por última vez aproximadamente un mes antes de la tragedia, cuando descendió de un vehículo e ingresó a la vivienda. Hasta ese momento, pensaba que simplemente se trataba de una visita más a sus familiares.
Sobre el niño, Acevedo dijo que no llegó a conocerlo personalmente ni lo había visto salir a la calle junto a su padre. Sin embargo, señaló que había escuchado a otros vecinos y familiares decir que el hombre quería mucho al pequeño. “Me decían que lo quería mucho, que el chico tenía problemas, pero que lo quería mucho. Por eso digo yo, ¿qué habrá pasado? ¿Qué problema habrá tenido él para hacer esto?”, expresó con incredulidad.
“Nunca le vi nada malo, nada raro”
Acevedo aseguró que jamás observó señales que le hicieran pensar que el hombre pudiera tomar una decisión semejante. Como el vínculo entre ambos se limitaba prácticamente al saludo, reconoció que no conocía su situación personal ni sus problemas. “Cuando conversás mucho con una persona, más o menos podés darte cuenta. Yo con él no conversaba, era saludo y nada más. Pero nunca le vi nada malo, nada raro”.
Durante la entrevista con LG Play, también fue consultado por versiones sobre un supuesto consumo de drogas. El vecino prefirió no aventurar conclusiones. “La verdad que no sabría decirlo. Nunca lo vi. Uno más o menos conoce a la persona que consume, pero tampoco siempre la ves”, sostuvo.
Para Acevedo, lo ocurrido resulta todavía más difícil de comprender porque, según su percepción, el hombre se mostraba como una persona alegre y de trato normal.
“Él era alegre, se reía. Muy bien. Me llamó la atención lo que pasó. Yo no pensaba nunca esto de una persona joven. Lo veía bien de salud, lo veía bien”, relató.
El asombro de los vecinos
Acevedo contó que se encontraba en la zona cuando advirtió la presencia de efectivos policiales frente a la vivienda. En ese momento no sabía qué había sucedido. “Yo había salido y cuando vi la policía ahí pensé: ‘¿Qué habrá pasado?’. Después me dijeron. Uno se asombra de lo que pasa a veces, pero no puede saber por qué”, recordó.
El vecino consideró que muchas veces las personas atraviesan problemas que permanecen ocultos para quienes las rodean. “A veces las personas tienen sus problemas, tienen sus cosas y eso se lo llevan”, reflexionó.
Sobre el barrio, Acevedo defendió a sus habitantes y afirmó que se trata de una zona donde, pese a algunos episodios de inseguridad, existe una relación de convivencia entre los vecinos. “He nacido acá y he vivido acá. La gente es buena”.
El hombre reconoció que tampoco sabía que el padre del niño se había separado recientemente ni conocía a la madre del pequeño. “Como te digo, él no vivía aquí. No sabía”, explicó.
Ahora, mientras la investigación intenta reconstruir las últimas horas de vida del hombre y determinar qué ocurrió antes del doble desenlace, en el barrio persiste la sorpresa. Para quienes lo veían ocasionalmente, nada hacía prever una tragedia de semejante magnitud. “Nunca le vi nada raro”, insistió Acevedo.















