Resumen para apurados
- Miguel Cabrera y Virginia Abdala presentaron sus propuestas para conducir la Universidad Nacional de Tucumán de cara a las elecciones del 3 de septiembre.
- Los exdecanos plantearon la necesidad de transformar la universidad pública y definieron los principales ejes de gestión proyectados para la institución.
- Los comicios del 3 de septiembre definirán la nueva conducción y el rumbo institucional de la casa de altos estudios tucumana.
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La defensa de la universidad pública, acompañada por una transformación de sus estructuras y políticas, es uno de los ejes planteados por Miguel Cabrera y Virginia Abdala, candidatos a rector y vicerrectora de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). De cara a la Asamblea Universitaria del 3 de septiembre, dieron a conocer sus principales propuestas de gestión.
“Defender la universidad pública es también transformarla”, afirmaron. Para los candidatos, ser fieles a la tradición reformista implica discutir “qué universidad necesita hoy una sociedad que pretende reducir desigualdades, producir conocimiento y construir capacidades propias para su desarrollo”.
Financiamiento público
Cabrera y Abdala advirtieron que las universidades nacionales y el sistema científico-tecnológico atraviesan una crisis provocada por una “política sostenida de desfinanciamiento, con pérdida de recursos, deterioro salarial, dificultades crecientes para sostener proyectos e infraestructura”. También alertaron sobre la reducción de las posibilidades de incorporación y permanencia de investigadores y jóvenes profesionales.
“La dimensión del problema excede una coyuntura presupuestaria. Cuando se debilitan las capacidades científicas y universitarias de un país, se compromete su futuro”, expresaron. Por ello, consideraron “irrenunciable” defender el financiamiento público, aunque sostuvieron que esa defensa debe convivir con una discusión sobre la Universidad actual, sus estructuras y las formas de fortalecerla.
Los estudiantes
Otro eje está puesto en el acceso y las trayectorias estudiantiles. “¿En qué condiciones la gratuidad se traduce efectivamente en igualdad de oportunidades?”, plantearon. Según señalaron, garantizar el ingreso constituye una condición indispensable, pero debe estar acompañado por “estructuras académicas, formas de enseñanza y políticas capaces de sostener las trayectorias universitarias”.
También propusieron profundizar el vínculo entre investigación y enseñanza, dos actividades que, según consideraron, todavía transitan con frecuencia por circuitos paralelos. “Cuando lo que se investiga se comparte en las aulas, los contenidos dejan de aparecer únicamente como conocimientos terminados, abstractos”, señalaron.
En ese sentido, plantearon fomentar la participación temprana de estudiantes en proyectos de investigación, desarrollo y extensión. El objetivo, explicaron, es fortalecer “la pertenencia y la motivación para continuar una carrera”.
Ciencia y producción
La articulación entre la Universidad, el sistema científico-tecnológico y el sector productivo constituye otro punto de la propuesta. “En la Argentina, la vinculación entre la producción de conocimiento y el ecosistema productivo continúa siendo débil, al igual que la participación de sectores privados en el financiamiento de la investigación y el desarrollo”, señalaron.
Para Cabrera y Abdala, el objetivo debe ser “construir una capacidad científico-tecnológica propia y convertir el conocimiento producido en una herramienta efectiva para el desarrollo social y productivo”.
Los candidatos reivindicaron además el papel del Conicet y su estrecha relación con las universidades. Sin embargo, advirtieron que “defenderlo requiere también una mirada crítica sobre nuestras propias instituciones”. En su propuesta aparecen además la sustentabilidad ambiental, la inclusión, la equidad, los derechos humanos y el bienestar de la comunidad como dimensiones que deben formar parte de la agenda universitaria.
Gestión universitaria
Respecto del funcionamiento interno de la UNT, Cabrera y Abdala destacaron que facultades, escuelas, institutos y dependencias ya desarrollan numerosas iniciativas, aunque “muchas permanecen fragmentadas o dependen de esfuerzos particulares”.
Por eso proponen que las distintas secretarías trabajen transversalmente con las unidades académicas, “con objetivos comunes, mecanismos de coordinación y capacidad para evaluar resultados”. También remarcaron la necesidad de proyectar políticas más allá de un período de gobierno: “Cuatro años permiten iniciar transformaciones; su consolidación demanda continuidad institucional”.
Para los candidatos, la UNT debe articular formación profesional e investigación, conocimientos fundamentales y competencias prácticas, excelencia académica y compromiso social. “Una universidad excelente debe garantizar una enseñanza rigurosa y una formación disciplinar sólida, y al mismo tiempo contribuir a formar ciudadanos capaces de pensar críticamente su realidad y actuar sobre ella”, expresaron.
Finalmente, resumieron el desafío en la combinación entre financiamiento estatal y transformación institucional. “La Universidad Nacional de Tucumán posee buena parte de esas capacidades. Nuestro desafío es convertirlas en una política institucional duradera y ponerlas plenamente al servicio del desarrollo que la Argentina necesita”, concluyeron.









