Resumen para apurados
- Un brote de ébola en la República Democrática del Congo causó 2.325 muertes en tres meses, convirtiéndose en la epidemia más mortífera de la historia de ese país.
- El avance récord se debe a la falta de vacunas para la cepa Bundibugyo, la débil infraestructura sanitaria y la desconfianza local, que demora la atención médica.
- La OMS prevé frenar la curva de contagios en tres meses, aunque advierte que la emergencia sanitaria continuará y mantiene en alerta a los países vecinos de la región.
La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) se convirtió en la más mortífera registrada en la historia del país. En apenas tres meses, el brote provocó 2.325 muertes y 4.945 casos confirmados, superando las cifras de la epidemia que afectó al este del territorio entre 2018 y 2020.
La situación genera preocupación internacional por la velocidad con la que se propaga el virus. Según alertó el jefe de asuntos humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, se trata de la epidemia de ébola de más rápida propagación jamás registrada, con un ritmo estimado de una muerte cada 30 minutos.
El brote comenzó en Ituri, en el noreste de la RDC, y se extendió hacia otras provincias del este y noreste del país. Se trata de la decimoséptima epidemia de ébola registrada en territorio congoleño.
Ébola: por qué este brote es tan grave
Uno de los principales problemas es que la epidemia está avanzando en una región donde la presencia del Estado es débil y el sistema sanitario cuenta con infraestructura limitada.
A esto se suma la desconfianza de parte de la población hacia los centros de tratamiento. Muchas familias prefieren atender a los enfermos en sus hogares y recurren a los hospitales cuando la enfermedad ya se encuentra en una etapa avanzada.
En Ituri, familiares de pacientes relataron que algunas personas evitan acudir a los centros de tratamiento porque consideran que allí “muere mucha gente”.
La consecuencia puede ser fatal. Jean-Paul Malo Lotsima, un líder local del territorio de Djugu, explicó que algunas familias atribuyen los síntomas a intoxicaciones u otras enfermedades y esperan demasiado antes de buscar asistencia médica.
“En el último momento”, cuando el estado del paciente empeora, las familias deciden llevarlo al hospital. En algunos casos, los enfermos mueren durante el traslado.
Mohamed Janabi, director regional de la Organización Mundial de la Salud para África, advirtió que más del 70% de las personas fallecen dentro de sus comunidades y no en los centros de tratamiento.
Una epidemia que supera al brote de 2018-2020
Las cifras muestran la dimensión de la emergencia sanitaria.
La epidemia que afectó al este de la República Democrática del Congo entre 2018 y 2020 había provocado 2.299 muertes y 3.381 casos confirmados.
El actual brote ya superó la cantidad de fallecidos y también registra un número considerablemente mayor de contagios.
De acuerdo con datos de Africa CDC, durante los primeros tres meses de la actual epidemia se registraron siete veces más contagios y cinco veces más muertes que durante los primeros tres meses de la peor epidemia de ébola registrada hasta ahora, la que golpeó África Occidental en 2014.
Bunia, uno de los principales focos de contagio
La ciudad de Bunia, capital de Ituri, se convirtió en uno de los principales epicentros del brote. Allí se concentró cerca del 90% de los casos registrados desde mediados de mayo.
Sin embargo, las medidas de prevención no siempre son visibles en las calles. La población continúa concentrándose en mercados y otros espacios públicos, mientras las autoridades sanitarias intentan reforzar las medidas de protección.
“La participación de la comunidad en la respuesta sigue siendo insuficiente”, sostuvo Janabi.
La falta de confianza de la población representa uno de los principales obstáculos para contener la enfermedad, ya que dificulta la identificación temprana de los casos y favorece la transmisión dentro de las comunidades.
No hay vacuna ni tratamiento disponible para esta variante
Otro factor que agrava la situación es que no existe actualmente una vacuna ni un tratamiento disponible para la variante Bundibugyo, responsable de este brote.
La epidemia también genera preocupación en los países vecinos. Uganda registró 20 casos confirmados y dos muertes, aunque las autoridades anunciaron a mediados de julio que ya no tenía casos activos.
La Organización Mundial de la Salud espera conseguir una reducción de la tendencia ascendente del brote en un plazo de tres meses. Sin embargo, la propia organización advirtió que frenar el crecimiento de la epidemia no significa que el brote esté controlado ni que haya llegado a su fin.
Con miles de contagios y más de 2.300 muertes en apenas tres meses, la República Democrática del Congo enfrenta así una de las emergencias sanitarias más graves de su historia.







