El asteroide "Dios del Caos" que amenazó con estrellarse contra la Tierra ya tiene fecha exacta de máximo acercamiento: cuándo ocurrirá
Descubierto en 2004, este coloso de 340 metros de diámetro pasó de representar un riesgo de colisión a convertirse en una oportunidad científica sin precedentes. Cuatro agencias espaciales preparan un operativo conjunto para analizar su paso a simple vista.
Resumen para apurados
- El asteroide Apophis rozará la Tierra el 13 de abril de 2029 sin riesgo de impacto, ofreciendo a varias agencias espaciales una oportunidad científica única para estudiarlo.
- Descubierto en 2004, inicialmente se estimó un alto riesgo de colisión, pero el rastreo descartó el peligro. Ahora, misiones como Ramses y OSIRIS-APEX lo analizarán de cerca.
- Este acercamiento, visible a simple vista y único en un milenio, fortalecerá la cooperación internacional y el desarrollo tecnológico para la defensa planetaria futura.
El asteroide 99942 Apophis se convirtió en la muestra de una ágil hazaña de nuestra Tierra, una prueba de la habilidad para esquivar una bala cósmica ante la trayectoria inminente de una roca de 340 metros de diámetro. Pero ahora eso se convirtió tan solo en un viejo y amenazante pasado aunque nuestro planeta no se salvará de una visita extra cercana. En el año 2029, la roca pasará extraordinariamente cerca del planeta lo que se convertirá en una oportunidad única para la ciencia.
99942 Apophis se aproximará a nuestro planeta en el año 2029. Descubierto en 2004, esta roca amenazaba con estrellarse con nuestro planeta y los cálculos iniciales sugerían que aquel coloso espacial de 340 metros de diámetro tenía una probabilidad de 1 entre 37 de impactar la Tierra dentro de dos años. Pero tras un seguimiento minucioso, las posibilidades se redujeron a cero posteriormente. Aún así, el acercamiento será “un experimento natural que ocurre una vez cada milenio”, según afirmó Richard Binzel, científico planetario del Instituto Tecnológico de Massachusetts, a la revista Scientific American.
La fecha exacta de una visita sin precedentes
Las principales agencias espaciales lograron dilucidar lo que por años permaneció en la incertidumbre, conociendo cómo se desarrollaría realmente un acercamiento cercano a la Tierra. Ahora las entidades podrán monitorear aquel evento, algo que en un principio era impensado.
La fecha de visita de Apophis es el 13 de abril de 2029, cuando la roca volará por debajo de la altitud de los satélites geoestacionarios. En algún momento se dijo que ese sería el día más desafortunado en la Tierra, sin embargo ahora resulta un evento astronómico de celebración. "Es asombroso", declaró Binzel en la tercera edición de su taller, celebrada en junio en Padua, Italia. "Parecía que no iba a pasar nada... Ahora estamos pensando en un 'control de tráfico aéreo' para Apophis".
En su punto más cercano —a las 17:45 EDT (21:45 GMT) del 13 de abril de 2029— pasará más cerca que los satélites geoestacionarios de la Tierra, a una distancia de aproximadamente 32 000 kilómetros (20 000 millas). Poco más de una hora antes, a las 16:30 EDT (20:35 GMT), alcanzará su brillo máximo, con una magnitud de alrededor de 3,1. Esto es lo suficientemente brillante como para ser visto a simple vista desde lugares oscuros, pero solo desde algunos lugares.
Para los observadores de Europa, África y Asia occidental, Apophis será visible solo por una noche. Un asteroide de este tamaño, que se acerca tanto a la Tierra , ocurre solo una vez cada miles de años, lo que lo convierte en una oportunidad única en la vida para un encuentro celestial tan dramático como sobrecogedor.
El relevo internacional para monitorear el asteroide
Tres misiones principales se preparan para acercarse a Apophis: una de la NASA, otra de la Agencia Espacial Europea (ESA) y una tercera de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA). Coordinadas y complementándose entre sí, estas tres misiones conformarán un relevo internacional en el asteroide, y podrían unirse a ellas una misión CubeSat china más pequeña, liderada por estudiantes, que también se dirige a Apophis.
La primera nave en tomar contacto con el asteroide será DESTINY+, desarrollada por la agencia japonesa JAXA. Lanzada a bordo del potente cohete H3, la sonda cruzará cerca del objeto semanas antes de su punto de máxima proximidad a la Tierra, desplazándose a una velocidad de 1,5 kilómetros por segundo para realizar un análisis preliminar y enviar información valiosa a la siguiente visitante en la lista.
Tecnología de vanguardia para estudiar el paso cercano
Rumbo al mismo objetivo viajará la misión Ramses de la ESA, compartiendo lanzamiento con la sonda japonesa mediante un acuerdo de cooperación internacional. Equipada con cámaras infrarrojas, espectrómetros y un altímetro láser, Ramses se aproximará a tan solo un kilómetro de la superficie rocosa. Desde allí desplegará dos pequeños satélites CubeSat, entre ellos Don Quijote, un dispositivo construido en España que aterrizará directamente sobre el asteroide para medir sus vibraciones sísmicas y registrar cómo la gravedad de la Tierra sacude su estructura interna durante el cruce.
A este histórico despliegue se sumará la misión china START, impulsada por la Universidad de Tsinghua, que sobrevolará el objeto a unos 7 kilómetros de distancia para fotografiar los cambios en su superficie en tiempo real. Al mismo tiempo, en la Tierra, instalaciones como el radar de Goldstone en California afinarán la tecnología de observación para coordinar el rastreo sin interferir con las comunicaciones de las naves en el espacio profundo.
Un espectáculo visible en el cielo
El espectáculo no será exclusivo de los laboratorios espaciales: el 13 de abril de 2029, el asteroide bautizado en honor a la deidad egipcia del caos se convertirá en un brillante punto de luz que cruzará el cielo nocturno y podrá ser observado a simple vista desde Europa, África y Asia.
Finalmente, la nave OSIRIS-APEX de la NASA —que ya recolectó muestras del asteroide Bennu en el pasado— culminará la travesía científica en junio de 2029. La sonda se acoplará a la órbita de Apophis durante 18 meses e incluso encenderá sus motores sobre la superficie para mover capas de polvo, permitiendo a los astrónomos analizar de cerca los secretos mecánicos y la composición de este gigante cósmico.










