Marina Bellati: “La cultura nos construye y habla de nosotros”

Marina Bellati participará del ciclo “Detrás del personaje”. La mirada de la actriz de “Envidiosa” sobre la actuación en los distintos soportes, las plataformas y el Incaa

ROSTRO CONOCIDO. Marina Bellati integra el elenco de “Envidiosa” y estará hoy en el Festival Tucumán Cine.
ROSTRO CONOCIDO. Marina Bellati integra el elenco de “Envidiosa” y estará hoy en el Festival Tucumán Cine.

Marina Bellati puede pasar de la comedia al drama, del cine al teatro y de una serie a otra sin perder de vista lo principal: el personaje. Ese recorrido será el eje de su participación en “Detrás del personaje”, el ciclo de charlas del Festival Tucumán Cine Gerardo Vallejo que este sábado la reunirá con el público en la sala Orestes Caviglia (San Martín 251), a las 15.

La actriz, que forma parte del elenco de “Envidiosa” y cuenta con una amplia trayectoria en cine, televisión y teatro, conversó con LA GACETA antes del encuentro. Habló sobre su manera de trabajar, los cambios en la forma de ver películas, el peso que ganaron las plataformas y el presente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa).

“Yo encaro todos los proyectos de la misma manera, porque pienso en el personaje y para eso no importa el formato”, explicó. Según la intérprete, el punto de partida siempre es el mismo. Después aparecen las diferencias: frente a una cámara debe ajustar la expresividad; en el teatro, en cambio, necesita una mayor proyección.

“Primero soy una actriz a la que le dicen que tiene que interpretar determinado personaje. Después vemos la forma”, resumió.

Charla sobre el oficio

“Detrás del personaje” busca acercar al público al trabajo de actores y actrices del cine contemporáneo. La charla de Bellati será con entrada libre y gratuita.

El encuentro recorrerá su trayectoria y los procesos que atraviesa al construir un papel. Su carrera se mueve con comodidad entre la comedia y el drama, dos registros que pueden parecer opuestos, pero que para ella parten del mismo lugar: entender lo que quiere el personaje a su cargo.

Esa mirada también aparece cuando habla del cine y de los hábitos que cambiaron con las plataformas. No se siente cómoda con la expresión “consumir contenido”. Para marcar esa distancia, hizo comillas con los dedos al decir la palabra “consumiendo”.

“Cuando estoy viendo una película, lo último que pienso es que estoy ‘consumiendo’ un contenido”, señaló.

Bellati se formó en una época cuando aún dominaba lo analógico. Estudió Letras, conserva el hábito de la lectura y todavía disfruta de películas de varias horas. Por eso, cuando ve a alguien mirando una película por celular, siente que algo se pierde.

“Cuando veo a un pibe o una piba mirando una película en el teléfono, se me rompe el corazón”, admitió. Y, con ironía, agregó que al menos prefiere eso antes que verlo haciendo apuestas online.

También cuestionó algunas producciones hechas para espectadores distraídos. Según describió, hay películas que repiten la información porque están pensadas para verse mientras la persona usa el celular, cocina o hace otra cosa. “Hay algo de la atención que cada vez es menos exigida”, sostuvo, en torno a las políticas de la industria.

Presente en crisis

Bellati fue crítica al hablar del presente del cine argentino. “El Instituto está siendo totalmente desguazado”, afirmó sobre el Incaa. Para ella, esa situación forma parte de un ataque institucional más amplio contra la cultura y los espacios donde una sociedad expresa sus problemas y reclamos.

“La cultura es nuestra identidad, es un registro de nuestra identidad, nos construye y habla de nosotros”, señaló.

También rechazó la idea de que el cine argentino se sostiene con fondos que deberían destinarse a otras necesidades sociales. Remarcó que la industria audiovisual cuenta con mecanismos propios de financiamiento y cuestionó los discursos que buscan instalar la idea contraria.

Ante el retiro del apoyo por parte del Estado, advirtió que las plataformas de streaming ganan territorio y poder para decidir qué proyectos se producen, cuáles circulan y qué historias van a llegar al público.

Sin embargo, no considera que ese sea el único camino. “Siempre están estos espacios de cine independiente y la posibilidad de ir por otro carril”, señaló. Así, no se trata de competir con las plataformas, sino de sostener otras formas de crear y encontrarse con los espectadores.

Ese será también el espíritu de su paso por Tucumán Cine: una conversación sobre el oficio de actuar, los cambios de la industria y el lugar que todavía ocupa el cine cuando le pide al público algo más que una mirada rápida.

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