Advierten una caída del 45% en las jubilaciones en 2026: el impacto del cierre de la moratoria previsional
Un informe de Idesa alerta que el fin de los planes de pago de deuda previsional, junto con el avance de la informalidad y la destrucción de empleos formales en la economía urbana, provocarán una drástica reducción en los nuevos haberes y dejarán a la mayoría de los futuros pasivos dependiendo de la PUAM.
Resumen para apurados
- Idesa advirtió que en 2026 las altas jubilatorias caerán un 45% en Argentina respecto a 2024, debido al fin de las moratorias previsionales y el aumento del trabajo informal.
- Tras vencer la ley de moratoria en marzo de 2025, la baja de aportantes se profundiza por la pérdida de 255 mil empleos formales urbanos y el aumento del monotributo.
- La mayoría de los futuros pasivos dependerá de la PUAM, cobrando el 80% del haber mínimo, lo que exige reformas urgentes en los sistemas laboral, tributario y previsional.
El sistema previsional está sufriendo una transformación que podría provocar importantes efectos negativos inmediatos. De acuerdo con un informe publicado por el Instituto de Desarrollo Social Argentino (Idesa), el mal desempeño del mercado laboral sumado al cierre de las moratorias de este tipo de estructura provocaría una caída de los ingresos y una reducción abrupta de las altas jubilatorias. El reporte urge a las instituciones proceder a la modernización laboral y avanzar con las reformas tributarias y de la previsión social.
El reciente estudio publicado por Idesa reveló un panorama de crisis en el régimen jubilatorio que se vio detallado en los datos de acceso al mismo que permitieron trazar una tendencia que comprende al mercado de trabajo y, en consecuencia, al esquema previsional. De acuerdo con el relevamiento, se combinan la pérdida de empleos asalariados registrados en ciudades y el crecimiento de la informalidad. Con este panorama, los efectos en las prestaciones son relevantes, con una proyección de caída del 45% en 2026 respecto al 2024.
El impacto del fin de las moratorias en las nuevas altas
De acuerdo con Idesa, el aumento del trabajo no registrado con empleos de baja calidad, la destrucción de puestos asalariados y el fin de la moratoria previsional contribuyeron a las proyecciones de severa caída para el ciclo actual. El artículo detalla que las jubilaciones de personas con aportes se mantienen más o menos constantes, en torno a las 110 mil altas al año, pero se redujo ampliamente el número de personas que se jubilan sin alcanzar el monto suficiente. Este fenómeno se debería al cierre de las herramientas de regularización.
De acuerdo con datos de la Subsecretaría de Seguridad Social citados por el informe, en 2024 se otorgaron 105.000 jubilaciones contributivas —con 30 años de cotizaciones— y 320.000 con moratoria o PUAM. En 2025 esos números bajaron a 113.000 y 248.000, respectivamente. Para 2026 se proyectan 110.000 prestaciones contributivas y apenas 123.000 con moratoria y PUAM.
Crece la dependencia de la Pensión Universal para el Adulto Mayor
El estudio revela que la falta de cobertura para quienes no llegan a cumplir las tres décadas de contribuciones estipuladas por ley para alcanzar el beneficio afecta en gran medida a este recorte drástico del acceso a los haberes contributivos. La caída se concentra en quienes no llegan al mínimo exigido que, tras el vencimiento en marzo de 2025 del plan de compra de aportes de la ley 27.705, solo pueden acceder a la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), que exige 65 años de edad y cuyo haber equivale al 80% de la jubilación mínima.
El análisis advierte una tendencia que se repetirá en el futuro. La mayor parte de los pasivos tenderá a ser personas sin aportes que se retirarán con la PUAM, cuyo monto equivale a 80% de la prestación mínima. Incluso en el reducido segmento de personas que se acogen al beneficio con aportes es cada vez mayor la proporción que lo hace con el Monotributo, con lo cual recibirán el haber mínimo. La persistencia de la masiva informalidad en el mercado laboral asegura que el futuro de la calidad de vida de los beneficiarios será peor que la actual.
El deterioro del empleo formal y el avance de la informalidad
Además del fin de los planes extraordinarios, la previsión social sufre la caída sostenida del trabajo registrado. Argentina enfrenta un deterioro acelerado del mercado de trabajo que ya empezó a golpear al sistema. Idesa detalla que, al mismo tiempo, esa caída no se refleja en la tasa de desempleo porque la gente se inserta en ocupaciones no declaradas. Entre noviembre del 2023 y abril del 2026 se estima que el empleo informal –como asalariado no registrado o cuentapropista no registrado en el Monotributo– creció en 450 mil puestos.
El desplazamiento hacia el trabajo independiente es la única categoría que reveló una expansión desde el inicio de la gestión de Javier Milei, según el estudio. En el mismo período interanual 2023-2026, el monotributo general creció 2,3% (49.500 personas más) con una suba acumulada de 150.200 personas.
El informe advierte un estancamiento de la economía urbana, revelando que la consecuencia social más grave e inmediata es la pérdida de empleos asalariados formales en las ciudades. Entre noviembre del 2023 y abril del 2026 se observa que en las actividades dinámicas el empleo en blanco creció en 11 mil puestos de trabajo pero en la economía urbana cayó en 267 mil. “El saldo es la destrucción de unos 255 mil empleos asalariados declarados en empresas privadas”, señalaron desde el Instituto.









