"El racismo no es una esencia argentina, sino una construcción histórica", explicó el escritor Fabián Soberón
Resumen para apurados
- El sociólogo Fabián Soberón afirmó en Tucumán que el racismo en Argentina es una construcción histórica y no esencial, tras críticas en redes durante el Mundial.
- El debate resurgió por el rechazo a su documental de Bernabé Aráoz mulato y el histórico proceso de blanqueamiento impulsado desde el siglo XIX.
- Soberón instó a educadores y a la sociedad a reflexionar sobre el racismo y clasismo cotidianos para reconocer la discriminación más allá del discurso multicultural.
Las acusaciones que circularon en las redes sociales durante el Mundial, donde distintas figuras del deporte y de la cultura señalaron a Argentina como un país racista, reabrieron un debate que pocas veces ocupa un lugar central en la agenda pública. En ese contexto, el escritor y cineasta tucumano Fabián Soberón propuso en LA GACETA una reflexión que va más allá de la polémica coyuntural: analizar el racismo desde la historia, las prácticas sociales y las contradicciones entre el discurso y la realidad.
Para Soberón, el problema no pasa por discutir si Argentina es "más" o "menos" racista que otros países, sino por reconocer que existen formas de discriminación profundamente naturalizadas. "El racismo es histórico. No podemos hablar de una esencia argentina. Hay que estudiar los procesos históricos y ver en qué momentos ese racismo se volvió más profundo, más claro", explicó.
Un documental que expuso una incomodidad
El sociólogo recordó una experiencia que vivió tras el estreno, en 2024, de su documental "Soy Bernabé Araoz". La película propone distintos retratos artísticos del prócer tucumano, entre ellos uno que lo representa como mulato.
Según contó, fue precisamente esa imagen la que despertó las reacciones más negativas del público. "Percibí una incomodidad muy clara y mensajes de rechazo hacia la figura de Bernabé mulato. Esa recepción habla de nosotros, de cómo nos vemos a nosotros mismos", afirmó.
A su entender, esa respuesta evidencia un proceso histórico de "blanqueamiento" que marcó la construcción de la identidad nacional desde fines del siglo XIX.
El peso de la historia
Soberón sostuvo que parte de esa mirada se consolidó con el pensamiento de algunos intelectuales y dirigentes de la organización nacional. Mencionó especialmente a Juan Bautista Alberdi, cuyas ideas -según explicó- privilegiaban la inmigración europea y ubicaban a los pueblos originarios en un lugar de inferioridad.
"Ahí tenemos un germen de racismo. Pero insisto: el racismo no es una esencia, sino una construcción histórica", remarcó.
Lo que decimos y lo que hacemos
Durante la entrevista, el sociólogo recurrió a una distinción del filósofo Gottfried Leibniz entre las "verdades de razón" y las "verdades de hecho". Con ese concepto explicó que una sociedad puede definirse como multicultural y, al mismo tiempo, reproducir prácticas discriminatorias.
"Una cosa es decir que somos una sociedad multicultural y otra muy distinta es aceptar realmente esa diversidad", señaló.
Incluso relató experiencias personales en ámbitos educativos donde, tras discursos que promovían la inclusión, aparecían expresiones de rechazo frente a personas con características diferentes.
Racismo y clasismo
Soberón también advirtió que en Argentina el racismo suele entrelazarse con las diferencias sociales. Al referirse al uso cotidiano de determinadas expresiones, puso como ejemplo la utilización despectiva de la palabra "negro".
"Cuando alguien dice 'negro de mierda', no dice 'rubio de mierda'. El término 'negro' tiene una carga peyorativa, de desprecio. Ahí aparece el racismo", explicó.
Para el escritor, estas formas de discriminación suelen justificarse como expresiones coloquiales o afectuosas, aunque mantienen un fuerte contenido estigmatizante.
Una discusión necesaria
Frente a las críticas internacionales surgidas durante el Mundial, Soberón consideró que el eje del debate no debería centrarse en la reacción frente a las acusaciones externas.
"No creo que la cuestión sea competir para ver qué sociedad es más o menos racista. El problema es que todavía no aceptamos del todo que el racismo existe en Argentina y también en Tucumán", sostuvo.
Finalmente, llamó a que intelectuales, docentes y la sociedad en general participen de una discusión profunda sobre estas prácticas. "Hay que pensar cuáles son las formas de racismo con las que convivimos todos los días. No como una categoría abstracta, sino como algo que atraviesa la experiencia cotidiana", concluyó.








