Cartas de lectores: ¿Racismo o ignorancia?

Hace 7 Hs

El editorial de LA GACETA del día 15/07 (“Cuando el odio pelotea de las tribunas al poder”) nos invita a reaccionar como sociedades del siglo XXI (y como seres humanos en una aparente “constante evolución” como miembros de una comunidad), ante las muestras de racismo que vienen sucediéndose en torno al Mundial de Fútbol 2026. De un cínico o negacionista de la terrorífica historia de lo que las monarquías europeas hicieron y hacen con los pueblos de África, como Mariano Rajoy, se puede esperar cualquier cosa… al fin y al cabo, desde su lado de la grieta, reivindican al franquismo. Pero que las expresiones racistas surjan de una vicegobernadora de la provincia de Mendoza o de una senadora de la República de Paraguay es, además de grave en términos políticos y diplomáticos, de una ignorancia supina. La definición de ignorancia supina, dice: “desconocimiento total; profundo y grave sobre un tema elemental, que una persona, por su profesión, cargo o situación, debería conocer obligatoriamente”. Todo indica que la segunda autoridad de Mendoza no sabe que San Martín fue acompañado en el cruce de Los Andes y sus batallas libertadoras por originarios y por afroamericanos; y que la senadora paraguaya desconoce la gran nación soberana, industrialista, desendeudada y progresista que era Paraguay, algo de lo que sí se percataron Inglaterra, Portugal y Francia, quienes buscaron la complicidad de Argentina, Brasil y Uruguay para armar la Triple Alianza que masacró al pueblo hermano, el cual -luego de la guerra- quedó con el 90% de sus población masculina bajo tierra. La africanización de la América del Sur y de pueblos del Caribe se refiere a la fragmentación del territorio, de los pueblos y las culturas del sur global, planificadas y ejecutadas por los imperialismos del norte global, para apropiarse no sólo de muchas mentes y puestos institucionales (como vemos en las expresiones mencionadas), sino de tierras, agua y recursos ajenos. En 1953, el presidente Juan Domingo Perón propuso a su par chileno, General Carlos Ibáñez del Campo, la unificación de ambas naciones, como primer paso para la creación de los Estados Unidos Hispanoamericanos, propuesta que entusiasmó a toda la América del Sur y que alertó al imperialismo estadounidense. Dos años después, en 1955, sucedió el bombardeo a Plaza de Mayo, dando por concluida la discusión, abriendo una etapa de dictaduras en toda la patria grande y borrando de la memoria colectiva esta necesaria unificación. El racismo, en este contexto, es una herramienta utilizada por estas derechas, en su desvirtuada batalla cultural, que busca enemigos, en lugar de adversarios; diferentes, en lugar de iguales. Pobres contra pobres, ignorantes de esta historia reciente que nos ancla al presente que planificó para nosotros el imperialismo, impidiéndonos ser lo que debimos ser.

Javier Ernesto Guardia Bosñak

Javierucr1970@gmail.com

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