Recuerdos fotográficos: 1991. Chicos se accidentan por ver a los Loco Mía en Tucumán
En este espacio de “Recuerdos” procuramos revivir el pasado por medio de imágenes que se encuentran guardadas en ese tesoro que es el Archivo de LA GACETA. Esperamos que a ustedes, lectores, los haga reencontrarse con aquellos momentos y que puedan retroalimentar con sus propias memorias esta sección que les brindamos día a día.
El deceso de Manuel Arjona (58 años), uno de los integrantes de la banda Loco Mía, ocurrido por causas naturales el 1 de julio, hizo recordar las presentaciones del extravagante grupo nacido en Ibiza que sacudió el universo del pop de los año 80 y 90. Ellos estuvieron en Tucumán en 1990 y 1991 y generaron delirio de la tribu adolescente que los seguía.
“Renacimiento, barroco y futuro en el atuendo. Tradición española mezclada con la tradición japonesa en vistosos abanicos que producen hipnosis con su constante movimiento. Zapatos medievales. Fascinación en un público variado que escucha extasiado esa voz que repite con acento de locutor de una FM nocturna: ‘Rumba, samba, crazy mambo, Loco Mía’ ”, describe la crónica del 28 de octubre de 1990. En el Club Villa Luján se presentó el grupo formado por Juan Antonio Fuentes Ferret, Arjona, Francesc Boixader Picas y Carlos Armas.
En el show hubo 6.000 personas. Arrojaban besos, flores y pañuelos frente a los bailes y el despliegue de movimiento escénico y sus trajes con enormes hombreras. “Gracias vosotros que sois el mejor público; vosotras, tucumanas, sois las más guapas”, dijeron al despedirse. En la conferencia de prensa habían explicado que Loco Mía “viene a expresar nuestra locura particular, muy sana por supuesto... Las vestimentas que usamos caracterizan a Ibiza. Pretendemos demostrarle a la juventud que se puede hacer lo que uno desee, sin que nadie nos marque lo que debemos hacer”.
El 11 de septiembre de 1991, para presentar su segundo disco, actuaron en el club Floresta. En la tarde anterior, mientras estaban alojados en el hotel Metropol de la 24 de Septiembre al 500, una multitud de jóvenes, en su mayoría alumnas de colegios secundarios, se congregó en la vereda y cuando advirtieron que dos de los integrantes bajaban al bar del hotel, se avalanzaron peligrosamente y provocaron la rotura de la baranda del edificio. Como consecuencia, unos 40 chicos cayeron pesadamente, provocándose magulladuras y golpes. Una adolescente, que quedó tendida, posteriormente fue atendida en el interior del hotel por un médico que llegó en una ambulancia.
El grupo se disolvería en 1993 en medio de la fama, por disputas económicas con sus productores.












