En pocos días, el Julio Cultural Universitario -JCU- enfrentará todos los desafíos y adversidades para consolidarse, por 27 ediciones consecutivas, como el evento de referencia del invierno tucumano y uno de los más relevantes del año.
Entre este viernes (aunque la inauguración formal será el sábado) y el domingo 2 de agosto -con un cierre de danza para evocar el cierre de los ingenios azucareros de 1966-, la tradicional propuesta de la Universidad Nacional de Tucumán se erige como salvaguarda de la cultura con una extensa e intensa agenda de actividades en el teatro Alberdi, el Centro Cultural Virla, el MUNT y la Facultad de Derecho.
Participarán artistas locales y nacionales de prestigio y renombre y más de 70 propuestas para todos los gustos, dominadas por la música, pero que además incluyen teatro, danza, exposiciones, literatura y talleres. Habrá espectáculos con entrada paga a precios accesibles (con ingresos de los artistas a bordereaux) y otros gratuitos, para cuyo acceso se pide un aporte solidario.
En esta oportunidad, la iniciativa institucional enfrenta una suerte de “tormenta perfecta”: la profunda crisis económica que afecta directamente el consumo cultural y artístico; la coexistencia con los partidos del Mundial de Fútbol que obligan a reacomodar la grilla según quiénes y cuándo jueguen; y un momento institucional inédito en la UNT como tal, con el ejercicio del Rectorado a cargo de la vicerrectora subrogante María Cristina Grunauer de Falú.
En ese sentido, la programación en sí fue “heredada” de lo aprobado en su momento por Sergio Pagani como rector. El armado se remonta a fines del año pasado, cuando comienzan las primeras convocatorias, y se termina a fines de mayo, pese a lo cual siempre hay corrimientos de fechas o de horarios.
“Me hice cargo del Rectorado porque vencieron los mandatos del rector Pagani y la vicerrectora Mercedes Leal sin que se haya terminado el proceso electoral, como todo el mundo sabe, por una decisión judicial. El estatuto de la UNT es sabio y prevé esta situación: dispone que si no está el rector sigue el vicerrector; y que si no está el vicerrector sigue el vicerrector subrogante, que en este caso soy yo, designada en la primera sesión del Consejo Superior del año y ratificada por los nuevos consejeros electos”, precisa Grunaer de Falú en diálogo con LA GACETA.
- ¿Cuál es la premisa que la guía?
- Continuar con el funcionamiento de la universidad como corresponde y hasta que asuman las nuevas autoridades. Esa es mi tarea y dentro de esa responsabilidad, una de las principales actividades es la del JCU, que no podemos suspender. La sociedad está esperando la actividad porque es una propuesta clásica que la gente espera para ir. Incluso ya estaba presupuestada y los elencos contratados o previstos. De ninguna manera se podía suspender, porque es una prueba de cómo la universidad continúa y siempre está en funcionamiento.
- Afrontarlo es una decisión que incluye lo económico...
- Venimos desde hace tres años sin aplicación de la actualización del financiamiento universitario, y sin embargo lo mismo lo hacemos, porque es una gran apuesta de extensión. Se la va a ejecutar con un doble esfuerzo de la UNT. Esto demuestra el compromiso de los artistas, de las personas involucradas, de los organizadores, de los cuerpos estables y de todo el personal universitario que tiene salarios desactualizados ante una inflación monstruosa, y aún así lo mismo cumplen con sus tareas. Incluso trabajan durante el receso de invierno, que es para la actividad académica y, especialmente, para que los alumnos descansen o se preparan para los exámenes de agosto. Pero la actividad cultural se hace lo mismo, ya está incorporada y no se detiene la universidad.
- ¿El JCU es una manifestación central de la vida universitaria?
- Es una forma de devolverle al pueblo lo que aporta. Tenemos tres pilares con varias funciones y objetivos. Uno es la educación, pero no es el único. Tenemos también la obligación de hacer extensión e investigación. Todas tienen que estar dirigidas hacia la sociedad y, en este caso, hacia la vida cultural que forma parte del bienestar general de cada individuo. Nuestros estudiantes asumen un compromiso el día que reciben su diploma, que implica más que un crecimiento profesional: tienen la obligación de devolver a la sociedad lo que les dio.
- Hay un planteo recurrente, que se da todos los años, que es por qué no se invierte esa plata en sueldos...
- Los salarios no están cargo de cada universidad; son una obligación del Estado Nacional que tiene el presupuesto que las universidades elevan y debe financiar su funcionamiento; y los recursos que se envían llegan con afectación presupuestaria y no se puede cambiar su destino. Eso es lo que no se está cumpliendo. Y hay una ley de financiamiento aprobada por el Congreso, que pedimos que se cumpla en todas las marchas y planteos. Es un sistema nacional que está desde la primera Constitución, que promovía el acceso a la educación a toda la población, que no sea para una élite, sino que esté dirigido a la inclusión y a la movilidad social. Son para toda la población, para el que quiera estudiar, pueda pagar o no pueda pagar. La sociedad cubre con sus impuestos que alguien se eduque; no es gratuita sino que lo paga el pueblo. Y quiero dejar en claro que nos auditan permanentemente, interna y externamente ante la Auditoría General de la Nación. Nosotros rendimos cuentas rigurosamente mediante un sistema específico, con licitación pública para hacer compras. Además, en su momento, el rector Pagani voluntariamente sometió a la UNT a la auditada de la Sigen. Nuestras cuentas están claras y auditadas, no hay nada raro pero sí mucho desconocimiento de la población.
Complejidad
“Es cierto que estamos en un instante de cierta complejidad para hacer este JCU, pero también es una muestra de la fortaleza institucional que tiene la universidad de poder dar respuestas concretas y que muestra a las claras el compromiso que tiene la UNT con la sociedad tucumana. Lo impulsamos teniendo en cuenta todos los ataques que hubo a la cultura que realmente han sido importantes y se han afectado un montón de sectores. Respecto al Mundial, tuvimos que ver cuáles eran las fechas probables de los partidos de la Argentina porque realmente a todos nos interesa verlos”, reconoce el secretario de Extensión Universitaria, Marcelo Mirkin.
El funcionario resalta la decisión de Grunauer “de darle continuidad a lo decidido por Pagani; desde su primer día, nos dio la orden de que sigamos adelante y que mostremos todas las actividades de las que son capaces la UNT, porque el JCU es un símbolo de actividad, presencia y resiliencia”. “La universidad sigue su marcha más allá de todos los vaivenes y es defendida por la sociedad en su conjunto porque viene demostrando, desde hace muchísimo tiempo, su inserción social”, agrega.
“Esto no se arma una semana antes, ni un día antes, ni un mes antes. Programarlo requiere mucha disciplina y organización, pero tampoco podemos hacer futurología sobre qué equipo clasifica para cada ronda. No soy futbolera, pero tengo que estar actualizada para garantizar asistencia a la sala. Es un Tetris, tenés que estar reordenando, sacando y acomodando, y no es fácil”, aporta María Silvia Barboza, quien divide su tiempo entre organizar el evento y dirigir el Alberdi.
“El presupuesto asignado es muy acotado y mínimo respecto de los fondos de la UNT, es un ciclo que mantenemos sobre todo con muchísimo esfuerzo y desde el capital humano que tenemos y con economías ínfimas. Para nosotros, el JCU es un espacio de oportunidades y de inclusión social, somos semillero de formadores y un polo cultural”, añade.
Actualización salarial: el impacto de una sentencia nacional
“El fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazó el recurso extraordinario del Gobierno Nacional contra dos artículos específicos de la Ley de Financiamiento Universitario para la actualización de sueldos y para las becas estudiantiles. Tienen que pagar ahora y cumplir con la ley, y no tiene ningún impacto haber firmado el acuerdo salarial hace pocos días, que supongo que será como pago a cuenta de la actualización que se tiene que hacer. En el convenio se había dejado expresamente aclarado que las partes no renunciaban a sus reclamos”, asevera María Cristina Grunauer de Falú. Desde su labor a cargo del Rectorado, participa de las reuniones del Consejo Interuniversitario Nacional, donde esperan una convocatoria para definir la implementación de la sentencia. La vicerrectora subrogante destaca que “aún con el aumento del acta acuerdo de la paritaria, no se cubre ni el 50% de la actualización salarial que correspondería; pero los empleados van y trabajan con gusto, lo que demuestra el compromiso con la universidad misma”.
El futuro del Rectorado: a la espera de la Cámara Federal
“Mi deseo es que la Universidad Nacional de Tucumán se regularice cuanto antes, pero debemos esperar la resolución de la Cámara Federal sobre quién puede y quién no ser candidato. Recién después, podremos abrir el cronograma electoral, que lo define la Junta Electoral y luego debe ser aprobado por el Consejo Superior”, advierte la vicerrectora subrogante a cargo del Rectorado, María Cristina Grunauer de Falú. La expectativa de que haya una decisión antes del receso de la Justicia Federal, que comenzará el 9 de julio, haría que el proceso se reactive en agosto, cuando vuelva a sesionar el Consejo de la UNT; si se demora más aún, todos los tiempos se estirarán. “No podemos hacer especulaciones, tenemos que esperar la sentencia, no hay otra salida. Distinto hubiese sido el caso si las personas que tenían observaciones hubiesen recurrido al órgano de interpretación natural, que es el Consejo; pero lo saltearon y fueron a la Justicia, con tiempos que no manejamos nosotros”, aclara. “Una de las primeras medidas que tomé fue prorrogar a todo el gabinete, que no es propio sino el designado por Sergio Pagani, para asegurar una continuidad de la gestión por parte de quienes la conocen y que me están ayudando en todo lo que me toca resolver. La UNT tiene que seguir en funcionamiento”, concluye.














