Resumen para apurados
- Bancos en Argentina ofrecen refinanciar deudas de tarjetas de crédito ante la creciente mora familiar, aunque advierten analizar los intereses y cambiar hábitos de consumo.
- La medida redistribuye los pagos en cuotas pero aplica intereses y reduce el límite de compra. Sin un cambio en los hábitos de consumo, la deuda puede volverse insostenible.
- Para evitar un impacto negativo en el historial crediticio, se recomienda evaluar alternativas con menores tasas, como préstamos personales, antes de aceptar la refinanciación.
Las deudas de las familias en Argentina escalaron a niveles que dejaron a muchos usuarios en estado de mora. Las tarjetas de crédito se convirtieron en los principales acreedores de estas deudas. Para cumplir con las responsabilidades financieras, hay una herramienta a disposición de los clientes que permite reorganizar los pagos, reducir el importe mensual y disponer de más tiempo.
Ante la imposibilidad de pago, una de las opciones es solicitar al banco una refinanciación de la deuda. Cada entidad ofrecerá modalidades distintas. Pero la refinanciación consiste, básicamente, en reacomodar la deuda total, haciendo una redistribución de los pagos. El punto en contra es que se aplican intereses sobre la deuda ya existente.
Deuda refinanciada con tarjeta de crédito
Los bancos ofrecen diferentes condiciones para la refinanciación. El Banco Nación, por ejemplo, ofrece una tasa fija durante todo el plan, lo que implica que la cuota no variará en el tiempo. También se puede solicitar un plazo de 24, 36, 48 o 60 cuotas para pagar. Pero todas estas opciones irán variando entre los diferentes bancos.
También se trata de una herramienta a la que pueden acceder sólo algunas personas. En el caso del BNA, está destinado a personas que registran un atraso entre 7 y hasta 85 días –menos de tres meses– en el pago del saldo de sus tarjetas de crédito Mastercard.
Cuándo no conviene refinanciar la deuda
Hay algunos puntos que se deben tener en cuenta. El primero de ellos es la tasa de interés que se aplica por la refinanciación. Si el monto final excede tu posibilidad de pago, entonces refinanciar no será una buena opción.
Por otra parte, la refinanciación implica una disminución en el límite disponible de compra de tu tarjeta de crédito. Pero, en contraposición, si un usuario permanece en mora, su historial crediticio se verá afectado y las consecuencias serán similares: las entidades financieras tendrán menos razones para “confiar” un nuevo producto a esos clientes.
Otra situación en la que la refinanciación no es una buena opción es cuando no hay interés en hacer un cambio de hábitos Continuar usando la tarjeta de crédito cuando hay deudas suele generar un efecto bola de nieve porque la deuda no hace más que crecer a medida que avanza. Si no planetas dejar de utilizar la tarjeta, entonces la refinanciación no ayudará a desendeudar.
Como alternativa a la modificación que ofrecen los bancos en los plazos para abonar, aparecen otras herramientas. Si lo que te interesa es conseguir fondos para cancelar tu deuda, podés buscar otras opciones como los préstamos personales o créditos prendarios que suelen ofrecer tasas más bajas que los altos intereses de las tarjetas.









