Este domingo se cumplirán 90 años de la muerte de Dolores Candelaria Mora Vega de Hernández, que pasó a la historia como Lola Mora, reconocida como pionera de la presencia femenina en el arte y considerada la primera escultora mujer de América Latina.
Su intensa vida fue atravesada por sonados escándalos y múltiples debates inconclusos. Tucumán tiene documentada reivindicación de que nació en suelo de la provincia, mientras que Salta sigue insistiendo para que sea considerada como oriunda de su tierra. Mientras el debate se reactiva cada tanto, y toma carácter nacional, Jujuy avanza decididamente y le dedica un museo propio con seis esculturas y rodeado de la vegetación de las yungas para reforzar la identidad norteña de la artista.
La iniciativa fue anunciada hace años (todo comenzó en 2018), pero en pocos días más estará consumada. A fines de este mes se inaugurará el Centro Cultural Lola Mora en San Salvador de Jujuy, para que comience a ser disfrutado en las próximas vacaciones de invierno por vecinos y turistas.
Como corolario de esa presencia regional, el proyecto arquitectónico es de César Pelli, otro tucumano que proyectó su creatividad a nivel global. El diseño original fue levantado por la empresa constructora Panedile, creada en 1949 con capitales privados de origen italiano y con una extensa trayectoria en el campo del sector hidroeléctrico e hidráulico. Su salto a lo cultural se consuma en un monumental edificio pensado “para el resguardo e interpretación de las obras de la célebre artista y escultora argentina”.
“El complejo fue proyectado por el Estudio Pelli Clarke & Partners, protagonista de la arquitectura moderna mundial, y es considerada como una de las últimas obras de Pelli, quien le otorgó forma de cincel vidriado al edificio como un homenaje a Lola Mora”, se remarca desde Panedile.
La ubicación es estratégica. Levantado sobre un lote de 5.000 m² en el barrio Alto La Viña de la capital jujeña, “a través de un puente sobre la barranca del terreno se implantó el museo, dejando como remate la imponente vista hacia la ciudad”, señala la empresa en su página web.
La idea inicial fue impulsada por el arquitecto Ramiro Tejeda en tiempos en que era secretario de Planificación del Gobierno provincial. Desde diciembre, el político radical es concejal en la capital, pero todo su corazón y energía está centrada en este proyecto, que será inaugurado a fines de este mes. Programado originalmente para ser habilitado en el aniversario de su fallecimiento (luego de varias postergaciones), la nueva fecha está pensada para que sea un atractivo más para el turismo invernal en la provincia.
“Lola Mora es considerada la escultora más importante de la historia argentina, y tiene una relación muy particular con Jujuy. Su formación es neoclásica -estudió en Roma con una beca del Estado nacional-, y por eso no responde a una identidad norteña en sentido estricto”, reconoce Tejeda en diálogo con LA GACETA.
- ¿Qué se busca con este centro cultural?
- La idea es generar la proyección de Jujuy, del NOA y de sus artistas hacia la Argentina y el mundo. Más allá del museo dedicado a las seis esculturas, habrá actividades que potenciarán el arte y la cultura de las yungas y los valles jujeños, que históricamente han estado a la sombra de la difusión de lo que pasa en la Quebrada y la Puna.
- ¿A qué responde el diseño pensado por Pelli?
- El edificio tiene dos particularidades únicas. La primera es el concepto de “cincel vidriado”: César no quería encerrar las esculturas de Lola, que fueron diseñadas para exhibirse en la vía pública. Comparándose con el David de Miguel Ángel encerrado en un museo, Pelli puso como condición que el fondo de las piezas fuera el paisaje y el cielo de Jujuy. La segunda es el centro de interpretación, que está en el corazón del recorrido, no al inicio. Allí el visitante puede explorar a la artista en todas sus dimensiones: escultora, precursora del cine, investigadora de materiales bituminosos, mujer disruptiva. Incluye dispositivos tecnológicos variados y una sala inmersiva donde la escultora cuenta su propia historia.
- Más allá de las esculturas en sí, hay una preocupación general sobre el entorno...
- Jujuy es “provincia verde” y necesitaba un museo que reflejara su política energética renovable. El edificio fue destacado por la CNN y Deutsche Welle como uno de los que van a cambiar la arquitectura en el mundo. Será un edificio “net cero”, es decir que produce toda la energía que necesita. Lo hará mediante paneles solares en techos, baldosas solares en el acceso y una turbina eólica. La energía se almacena en baterías de litio y los excedentes se vuelcan a la red. El entorno -los árboles y los desniveles- fue determinante en el diseño; Pelli y su estudio lo respetaron completamente.
- ¿Fue difícil lograr que aceptara esta iniciativa?
- Pensar que Pelli aceptaría este encargo era un enorme desafío: estaba trabajando en proyectos en todo el mundo. Se armó la carpeta “con un poco de trampa”; por ejemplo, se agregó un centro de convenciones para llegar a los 15.000 m² mínimos que aceptaba el estudio para hacer sus proyectos. Pero lo que terminó de entusiasmar a Pelli fue la reunión con el entonces gobernador Gerardo Morales en New Haven, donde le presentaron un libro sobre Lola. César no había construido en el norte argentino -tuvo proyectos para Tucumán que no se ejecutaron- y este fue su legado cerca de las yungas que lo vieron nacer. Aceptó rendirle homenaje sin saber siquiera que había dejado seis esculturas en Jujuy.
Datos técnicos
Un gran volumen: con más de 3.700 m² cubiertos construidos en estructura de hormigón y cubierta metálica, el complejo tendrá en su edificio principal y como eje de todo el proyecto, seis esculturas en mármol de carrara de Lola Mora de 3,5 metros de altura. Estarán exhibidas en una sola planta, para facilitar el acceso del público. El subsuelo estará destinado a oficinas, sala de máquinas, instalaciones y espacio para el personal, como baños, camarines y lockets.
Edificios complementarios: dentro de la obra total, aparte del cuerpo principal, se proyectaron tres edificios complementarios para la biblioteca y tienda de recuerdos, un taller y un restaurante. Todo estará coronado con una torre metálica de 30 metros de alto. En el lugar se excavaron 4.000 m³ para las edificaciones.
Sustentabilidad: cinco turbinas eólicas verticales (montadas en la torre central) y 850 m² de paneles solares aportarán la energía para la sustentabilidad el museo y el ahorro del consumo eléctrico. El objetivo buscado es obtener el aval LEED NC (sistema de calificación del Consejo de Construcción Ecológica de EEUU, reconocido a nivel mundial). Será el primer edificio público de Jujuy en participar del proceso de certificación de estas normas.
Artista del NOA: “Escultora, urbanista y pionera, Lola Mora desafió los límites de una época y dejó su huella en la historia argentina. Nacida en Salta, formada en Tucumán y profundamente vinculada a Jujuy, su obra continúa siendo parte de nuestra identidad y patrimonio cultural”, se plantea en el Instagram del Centro Cultural Lola Mora, para zanjar el debate sobre su lugar de origen.
Movidos contra su voluntad: obras trasladadas
Las seis esculturas que se lucirán en el Centro Cultural Lola Mora tienen un derrotero particular y en contra de la iniciativa original de la artista. Las obras fueron realizadas y montadas inicialmente en la Capital Federal, pero fueron trasladadas a Jujuy en 1921, en medio de otra de las polémicas que atravesaron su existencia. El Gobierno provincial no sólo las aceptó como donación de la Nación, sino que contrató a su creadora para que supervise el envío y asesore su emplazamiento. Así, desde el acceso al Congreso Nacional -donde estaban desde 1906- terminaron en distintos espacios públicos de la capital jujeña: “La Paz, La Justicia, El Progreso y La Libertad se instalaron en su nuevo destino para flanquear la Casa de Gobierno; los Leones estaban en las márgenes del río Xibi Xibi; y El Trabajo se ubicó cerca de la estación de trenes, como homenaje a los trabajadores jujeños”, recuerda Ramiro Tejeda, principal impulsor del museo a inaugurarse. Ahora, todas convivirán en el mismo edificio cerrado.
Un puente real y simbólico: detalles de la obra
El edificio del museo dedicado a Lola Mora tiene como distintivo especial un puente que une dos sectores del terreno separados por una depresión. Lo real de la edificación tiene, asimismo, la carga simbólica de vincular el pasado con el presente, en un recorrido que se presenta como común para los argentinos en general y los norteños en particular. El aprovechamiento de la luz natural fue un planteo inicial de César Pelli, a cargo del diseño de la obra. Las paredes están hechas con vidrios especialmente diseñados y 100% incoloros, lo que no distorsiona la visión panorámica hacia el exterior e integra lo que está dentro del edificio con su entorno natural. Parte del agua de lluvia se reutilizará para sanitarios y riego, mientras que hay un cuidado especial para evitar la erosión en la zona. El proyecto recibió el premio Espacio Público en la Bienal internacional de Arquitectura de Buenos Aires en 2022.














