MIAMI, Estados Unidos.- El ex presidente cubano Raúl Castro y otros cinco líderes del régimen fueron acusados formalmente por la justicia de Estados Unidos de asesinato, conspiración para asesinar estadounidenses y destrucción de aeronaves por el derribo de dos avionetas hace 30 años, según documentos judiciales publicados ayer. Es la primera vez que un alto cargo del régimen comunista es acusado ante la justicia de su país vecino y enemigo.
Castro está acusado de asesinato de cuatro personas, conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronave. Estos cargos suponen una nueva vuelta de tuerca en la gran presión que ejerce Washington sobre la isla comunista, sometida a un embargo desde 1962 y ahora devastada por una crisis económica y energética.
“Se trata de una acción política, sin basamento jurídico, que busca engrosar el expediente que fabrican para justificar el desatino de una agresión militar a Cuba”, reaccionó el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel. Castro era, en 1996, ministro de Defensa.
Estados Unidos “no olvida a sus ciudadanos”, proclamó el Fiscal General, Todd Blanche, en rueda de prensa en Miami ante la comunidad de origen cubano. Washington espera que Castro acabe entre rejas, añadió.
El 24 de febrero de 1996, dos cazas cubanos MiG siguieron y derribaron dos avionetas desarmadas de “Hermanos al Rescate” en el estrecho de Florida, y mató a sus cuatro tripulantes. Esa organización se proponía ayudar a balseros cubanos a llegar a Florida.
Cuba actuó entonces “en legítima defensa, dentro de sus aguas jurisdiccionales”, aseguró el presidente cubano en su mensaje en la red X. Los aviones cayeron en aguas internacionales.
Este caso ha sido perseguido durante décadas con tenacidad por la comunidad cubano estadounidense en Florida, uno de los bastiones electorales de Trump. “La acusación me parece bien y muy justa. El pueblo ha sufrido mucho. El pueblo necesita libertad y que caigan los que tengan que caer”, declaró Francys Fabelo, escritor de 67 años, en el histórico restaurante Versailles de Miami.
“Con el presidente Trump no se juega. Esperamos, el pueblo de Cuba espera, que esto vaya en serio”, añadió.
“Esto es una forma de ellos (el gobierno de Trump) para conseguir votos. No veo que le vaya a pasar nada a Castro” opinó en cambio Felipe Hernández Pallarés, de 80 años, que aseguró que había pasado 18 años en las cárceles cubanas.
Trump alterna amenazas con ofertas de diálogo, como hizo con Venezuela, donde derrocó y se llevó del país para enjuiciarlo al presidente Nicolás Maduro. “No habrá una escalada, no hace falta. Se está cayendo a pedazos. Perdieron el control de Cuba”, dijo.
Nueva relación
El secretario de Estado, Marco Rubio, había ofrecido horas antes una “nueva relación” con Cuba, en un mensaje en español, en video. Esa nueva relación “tiene que ser directamente con ustedes, el pueblo cubano”, sostuvo el secretario de Estado.
Trump firmó el 29 de enero un decreto que amenaza con imponer aranceles a los países que vendan petróleo a Cuba, lo que dejó en la práctica sin combustible a la isla. Ahora, Estados Unidos ofrece 100 millones de dólares en alimentos y medicinas que deben ser distribuidos directamente por la Iglesia Católica.
Rubio fustigó en su mensaje la represión y se refirió además a los apagones que padecen los cubanos. “La razón por la que se ven obligados a sobrevivir 22 horas al día sin electricidad no se debe a un bloqueo petrolero por parte de Estados Unidos”, sostuvo. “La verdadera razón por la que no tienen electricidad, combustible ni alimentos, es porque quienes controlan su país, han saqueado miles de millones de dólares, pero nada ha sido utilizado para ayudar al pueblo”, esgrimió Rubio.









