EXPERIENCIA EN BARCELONA. José Villazur despliega en España su conocimiento musical y gastronómico.

A primera vista, puede parecer un entrevero de distintas cosas sin saber muy bien su resultado, pero al probarlo, contiene todos los sabores que cada una aporta. El Diccionario Panhispánico de Dudas de la Real Academia Española de Letras define a la palabra Mejunje como una “sustancia líquida o pastosa hecha con la mezcla de varios ingredientes”, y -no por casualidad- ese fue el título elegido para el encuentro de músicos tucumanos que tendrá lugar esta noche, desde las 21 en el teatro San Martín (avenida Sarmiento 601).
La reunión convocará mayoritariamente a músicos tucumanos, entre los que nunca se fueron de la provincia y desplegaron su carrera en territorio local y los que regresan al terruño con el aporte de lo aprendido en otras latitudes, además de un agregado santiagueño que lleva su identidad por todos lados.
La música circulará por el folclore norteño y el rock nacional. Para ello, sobre el escenario desfilarán Lucho Hoyos, Chechi Bazzano, Pato Herrero, José Agustín Pérez Albert (radicado en Córdoba) y José Villazur (afincado en España desde hace más de dos décadas), con la presencia especial de Carlos Marrodán en dúo con Lucía Breppe.
La organización local pasó por manos de Hoyos, quien anticipa que “habrá de todo un poco o mucho y hasta sorpresas, pero lo más relevante es que todos somos amigos y ya comenzamos a jugar con estas variantes en shows recientes y en guitarreadas diversas, acá y en Barcelona donde reside José y donde estuve hace pocos meses”.
“Este menjunje se armó con la idea genésica de articular un encuentro con una mezcla total de estilos y de energías. Para mí es una hermosura compartir escenario por primera vez con Agustín, a quien admiro desde hace tiempo y con el Pato, que es el mejor representante tucumano del rock under. Y por supuesto, con el maestro mayor Marrodán, quien engalanará la noche”, agrega.
Identidad cultural
Villazur dialogó con LA GACETA sobre su experiencia en el exterior, donde fusiona dos expresiones culturales: la música folclórica y la gastronomía, ya que es chef y tiene un emprendimiento propio de eventos con cocina centrada en los sabores del NOA.
“Me siento embajador cultural tucumano por la razón de que tengo un local de comida que se llama ‘El Tuco Empanada’, desde el cual le proveo tanto al consulado argentino como a muchos centros culturales de Barcelona”, señala.
- ¿Hace cuánto que estás en España?
- Estoy viviendo hace 25 años en Barcelona y lo me llevé de acá Tucumán todo el aprendizaje que pude reunir: la Escuela de Música y la enseñanza de profesores como Lucho Hoyos, José María Montini y Carlos Podazza. En cuanto a la gastronomía de Tucumán, tenía la de mi papá y mi abuela que eran cocineros; ella era una empanadera de Santa Rosa de Leales.
- ¿De qué forma fusionás la música con la cocina?
- Está vinculado con todo lo cultural, con la venta de empanadas y también con los encuentros en los que participo. Hay muchas ferias en el año que son eventos culturales y donde suena la música, por ejemplo. Hay ferias modernistas, las de Gracia, y todas tienen estantes de comida y escenarios y en ambos me presento con mi propuesta.
- ¿Qué te interesa expresar en ambas manifestaciones culturales?
- Lo que intento siempre es transportar al público con el sabor y con la música hasta mi lugar, tanto en la elección de los temas que compongo como también con las canciones que elijo interpretar del folclore argentino e incluso del tucumano. Toco mucho de autores locales, como Pepe Núñez, Juan Falú y Juan Quintero.
- ¿Cuántos campos abarca la cultura?
- En lo personal, siento que abarco la música, la literatura (también me gusta mucho en los conciertos citar algunos poemas o textos de todo tipo, argentinas y tucumanas) y la gastronomía, que también está ahí el arte culinario.
- ¿Cómo fusionaste lo que te llevaste con lo que encontraste afuera?
- Allá me encontré con la gastronomía mediterránea y trabajé 18 años de chef. Al mismo tiempo, también estudié en el Aula de Música con el sistema Berklee (con jazz, rock y blues), pero con la decisión de aplicarlo siempre al folclore y al rock argentino. Me gustan mucho Luis Alberto Spinetta, Charly García, Fito Páez y el tango rioplatense.
- ¿Hay una comunidad artística argentina en Cataluña?
- Ahora hay una camada nueva muy buena, con gente de unos 30 años, muy talentosa. Nosotros somos de la camada de Mía, que éramos del Aula de Música, pero muchos se han ido ya de Barcelona; quedamos pocos y estamos unidos a esta nueva comunidad argentina, que está exclente. También está la Casa de Santiago del Estero en Barcelona y hay un Casal Tucumano, que hace conciertos cada año.
- ¿Cómo se está desarrollando la actividad artística?
- El abordaje artístico y cultural ha sido duro; desde 2013 se están viviendo épocas muy difíciles, pero ahora se están empezando a generar espacios pequeños y una movida interesante de nuevo.
Temas propios
Pérez Albert disfruta también de su vuelta a los escenarios tucumanos en este “Menjunje”, que forma parte de una nueva etapa que lo tiene “muy feliz, porque era algo que me debía y venía postergando hace ya varios años”.
“Quiero poder compartir con el público mi faceta más musical. Si bien en QV4 siempre fui el productor y arreglador musical, vengo desde hace muchos años produciendo trabajos míos, ya sea composiciones propias como versiones de temas que a me llegan y que me siento en la necesidad de interpretarlo con mi impronta”, añade.
En su intervención habrá mayormente temas folclóricos, junto con algo de rock. “Si bien el humor no será parte principal de la noche, habrá algunos momentos en los que, a través de la música, se filtrará algo seguramente”, reconoce.
El formato sobre el escenario es que cada artista tendrá su momento individual, aunque “estoy seguro que sobre final estaremos todos juntos interpretando algunas canciones a pedido del publico, porque será una noche donde se van a fusionar estilos y géneros para el gusto de quienes asistan”, concluye.









