Concurso en un cine: los tucumanos se dedicaron a imitar a Michael Jackson

En el medio del estreno de su película, un concurso impulsado por el Cine Atlas dejó al descubierto algo que sigue vigente: el legado del “Rey del Pop” atraviesa generaciones y se expresa en historias, trajes y coreografías.

EL PRINCIPAL IMITADOR. Jaafar Jackson interpretó a su tío Michael Jackson en la película Michael y los tucumanos lo hicieron desde su lugar. EL PRINCIPAL IMITADOR. Jaafar Jackson interpretó a su tío Michael Jackson en la película Michael y los tucumanos lo hicieron desde su lugar.

Un nene con sombrero negro intenta hacer el “moonwalk” en el living de su casa. En otra historia, un adolescente se acomoda el blazer antes de grabarse. Más abajo, alguien baila con botines de fútbol y una camisa blanca.

Durante días, las historias de Instagram del Cine Atlas se llenaron de imitadores de Michael Jackson.

Todo empezó con un concurso por el estreno de “Michael”, la película que llegó esta semana a los cines. La consigna era simple: grabarse bailando. Pero lo que apareció fue otra cosa.

EN EL CINE. Un grupo de bailarines en el hall del Atlas Vía 24. EN EL CINE. Un grupo de bailarines en el hall del Atlas Vía 24.

No eran sólo videos. Era una escena repetida en distintas casas, escuelas y edades. Una forma de confirmar que Michael Jackson, en realidad, nunca se fue.

De un juego en casa a un escenario

Santino tiene 12 años, juega al básquet y va a primer año de secundaria. Pero cuando suena Michael Jackson, cambia todo. “Me interesó mucho su baile y su canto”, cuenta. Empezó a imitarlo a los seis años mirando videos y hoy ya tiene varios trajes: algunos hechos por su mamá y su abuela, otros adaptados para distintas coreografías.

LOOKEADO. Santino tiene 12 años, juega al básquet y va al primer año de la secundaria. LOOKEADO. Santino tiene 12 años, juega al básquet y va al primer año de la secundaria.

Bailó frente a más de 300 personas y no le pesa. “Me siento feliz y orgulloso de imitar a Michael”, dice. Su sueño es ser artista o bailarín.

Algo parecido le pasó a Joaquín, de 4 años. También lo descubrió en casa con su mamá, mirando videos. Hoy ya se anima a subirse a un escenario. Cuando baila, lo tiene claro: siente que puede ser como él.

Bailar, imitar y hacerlo propio

No todos buscan copiar cada detalle. Algunos arman su propia versión.

Dilan, de 11 años, apareció en uno de los videos con botines, short de fútbol y un blazer negro. “No me importó la ropa de abajo”, cuenta. Su ranking también dice mucho: “primero el fútbol, después mi familia y tercero Michael Jackson”.

FAMOSO VIDEO. La familia de Gino envió esta foto a la cuenta de Instagram del cine Atlas. FAMOSO VIDEO. La familia de Gino envió esta foto a la cuenta de Instagram del cine Atlas.

Algo parecido pasa con Gino, de 4 años, que baila con un traje rojo y tiene una favorita clara: “Thriller”. Su mamá, Jennifer Brizuela, cuenta que “se prende en todas” cada vez que suena una canción. En su caso, el fanatismo tiene una historia detrás: fue su abuelo, Elvio Brizuela, quien lo hizo fanático. Ahora, los dos quieren ir juntos a ver la película.

De la admiración a forma de vida

En algunos casos, ese primer vínculo se vuelve algo más profundo.

Martín Gómez Sastre, bailarín, docente y coreógrafo, lo dice directo: empezó a bailar por Michael Jackson. Formado en Buenos Aires y en el exterior, reconoce que todo -los movimientos, la estética, el nivel de producción- lo marcó.

INSPIRACIÓN. Martín Gómez Sastre es bailarín y docente y Michael Jackson fue la razón por la que eligió su carrera. INSPIRACIÓN. Martín Gómez Sastre es bailarín y docente y Michael Jackson fue la razón por la que eligió su carrera.

“Me pasaba horas viendo audiciones, viendo ese nivel de entrega”, recuerda. Con el tiempo, incluso formó parte de un tributo. “Hoy lo miro y siento que ahí empezó todo”.

Milo, de 10 años, empezó a interesarse por Michael a los tres, mirando videoclips en la televisión mientras su mamá hacía cosas en la casa.

“Se pasaba horas viendo videos”, cuenta su mamá, Cecilia Bossini. Con el tiempo llegaron los trajes - hechos por su tía - y los escenarios: su escuela, sobre todo.

Hace un tiempo fue a ver a Lenny Jay, un imitador, en el teatro Mercedes Sosa y se emocionó hasta las lágrimas.

Braian, de 23 años, lo descubrió distinto. “Lo escuché por primera vez con ‘Billie Jean’ en la radio”, recuerda. Después venían los CD’s que le traía su mamá. “Esperaba que me trajeran música nueva”.

ADULTO. Braian, de 23 años escuchó por primera vez a Michael Jackson con “Billy Jean”. ADULTO. Braian, de 23 años escuchó por primera vez a Michael Jackson con “Billy Jean”.

En la escuela ya bailaba, incluso enseñando coreografías para actos. Hoy, aunque su rutina es otra, hay algo que no cambia: “cuando escucho su música, me empiezo a mover”.

Subió su video al concurso y la respuesta lo sorprendió. Pero hubo un mensaje que le quedó: su hermano le dijo que lo admiraba.

Para él, Michael Jackson es mucho más que un artista. “Fue la persona más conocida del mundo, pero también la más desconocida”, reflexiona.

Y el concurso terminó siendo apenas una excusa.

Porque lo que apareció en esas historias no fue solo talento o entretenimiento. Fue algo más difícil de explicar: una conexión que sigue pasando de generación en generación.

Michael Jackson no es sólo música. Es algo que se imita, se hereda, se vuelve a descubrir.

Y mientras la película empieza a proyectarse en el cine, en algún lugar -en una casa, en una escuela o frente a un celular- alguien vuelve a imitarlo.

Un paso, un giro, el sombrero. Y por unos segundos, otra vez, el “Rey del Pop” vuelve a estar en escena.

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