Guerra en Medio Oriente: las vidas que truncó el ataque israelí al Líbano

Netanyahu ordena “negociaciones directas” con Beirut. Los bombardeos sobre las ciudades de Tiro y Beirut dejaron más de 300 muertos.

DERRUIDA. Rescatistas libaneses revisan las ruinas en el sitio donde golpeó una bomba israelí, en una casa en Abbassiyeh en la ciudad sureña de Tiro. DERRUIDA. Rescatistas libaneses revisan las ruinas en el sitio donde golpeó una bomba israelí, en una casa en Abbassiyeh en la ciudad sureña de Tiro.
Hace 5 Hs

BEIRUT, Líbano.- Una poeta, una locutora, una voluntaria que ayudaba a desplazados, una viuda que perdió a su esposo en la explosión del puerto de Beirut: los bombardeos aéreos israelíes sobre Líbano del miércoles dejaron más de 300 muertos.

Ayer, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ordenó a su gabinete emprender “negociaciones directas” con Líbano, luego de lanzar una ofensiva que hace temer que descarrile la tregua entre Estados Unidos e Irán.

Líbano, que el 9 de marzo ya se había ofrecido a conversar, “quiere un cese el fuego antes de iniciar cualquier negociación”.

En un Líbano en duelo, los socorristas continuaban ayer buscando entre escombros a víctimas de los bombardeos que Israel efectuó el miércoles en varias regiones y que apuntaban, según el ejército israelí, contra posiciones del movimiento islamista proiraní Hezbollah.

El ejército israelí afirmó haber atacado unos “100 centros de mando y sitios militares” del grupo proiraní. Pero la mayoría de las personas muertas eran civiles, según fuentes libanesas.

La locutora de radio

La veterana locutora de radio Ghada Dayekh, de 60 años, murió cuando un bombardeo israelí arrasó su casa en la ciudad costera de Tiro.

“Conozco a Ghada desde hace 37 años y solía decir que era nuestra mentora en la emisora”, contó Alwan Charafeddine, propietario de la estación Sawt Al-Farah, que en árabe significa “Voz de la Alegría”.

“Formó a generaciones de periodistas y generaciones crecieron con su voz”, dijo Charafeddine, también vicealcalde de Tiro.

Tras el bombardeo israelí de la oficina de Sawt Al-Farah al inicio de la guerra, Dayekh siguió trabajando desde casa.

“Se negó a marcharse, pensando que estaba a salvo y que no había instalaciones partidistas cerca”, nunca imaginó que tal agresión “tendría como objetivo el edificio sin previo aviso”, dijo Charafeddine, que recordó “su personalidad entrañable, su espíritu alegre, la sonrisa que nunca abandonaba su rostro y su amor por la alegría y la vida”.

La poeta delicada

En el barrio de Tallet al Jayyat, en Beirut, la poeta Khatoun Salma murió en su casa junto a su esposo el miércoles por la noche.

La escritora y editora Rasha Al Amir lamentó la muerte de Khatoun en una publicación en redes sociales. La definió como “la poeta delicada, la madre cariñosa, la abuela orgullosa y la amiga que murió ayer con su esposo Mohammad bajo los escombros”.

El director de teatro y dramaturgo Yehya Jaber recordó las veladas que pasaron con la pareja. “Solíamos hilvanar recuerdos, recitar poesía, recordar nuestra ciudad de Tiro y amar la capital, Beirut”. La despidió diciendo: “Con sus tijeras afiladas, el avión de guerra abatió a una poeta de delicado árabe”.

Un maestro tostador

Nader Khalil empezó a trabajar en la tostaduría de frutos secos Rifai hace 35 años.

Acudió a trabajar por última vez el miércoles, en la sucursal de Rifai en la zona de Corniche Al Mazraa, en Beirut. Un bombardeo israelí convirtió el barrio, abarrotado a esa hora punta, en un escenario de ruina y devastación.

Rifai lamentó la muerte de Khalil, quien era “conocido por su dedicación, servicio excepcional y pasión por su trabajo”, y señaló en una publicación en redes sociales: “Lo extrañaremos profundamente, pero su legado permanecerá para siempre en nuestros corazones”.

Ese sentimiento se repitió en decenas de comentarios que elogiaban al hombre de “corazón amable” y “rostro alegre”.

Dos veces luto

Hace casi seis años, la explosión del puerto de Beirut del 4 de agosto de 2020 dio un vuelco a la vida de Ola Al Attar, de 32 años, y de sus dos hijas, cuando su esposo, que trabajaba en el puerto, murió junto con más de 220 personas.

Las niñas, que ahora tienen ocho y 11 años, vuelven a estar de luto por la pérdida de su madre que murió cuando un bombardeo impactó en el edificio donde trabajaba como secretaria en una clínica del barrio obrero de Ouzai, al sur de Beirut.

Ibrahim Hoteit, un activista que representa a las familias de las víctimas de la explosión del puerto de Beirut, dijo que las niñas “han quedado ahora sin madre ni padre, después de que ambos murieran en masacres igualmente horribles”.

La voluntaria

En la zona de Aley, al sureste de Beirut, Rana Shaya fue a una farmacia gestionada por una ONG local para recoger medicamentos destinados a las personas desplazadas por la guerra.

Cuando entraba en la farmacia, un ataque aéreo israelí mató a todos los que estaban dentro.

En su ciudad natal de Baysur, su familia recibió el pésame ayer, y su cuñado Sami dijo: “Desde el comienzo de la guerra, ella se había ofrecido como voluntaria para ayudar a los desplazados”.

Shaya deja atrás a un esposo y dos hijos. La familia recordará siempre a “Rana, decidida y llena de vida”, dijo Sami.

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