
Tras una jornada cargada de tensión en el Congreso, el oficialismo quedó a un paso de obtener el dictamen favorable para reformar la Ley de Glaciares (N° 26.639). La iniciativa, que busca habilitar la actividad minera en áreas periglaciares bajo nuevos criterios técnicos, será tratada el próximo miércoles en la Cámara de Diputados. Gracias al respaldo de bloques aliados y sectores de la oposición, el Gobierno confía en alcanzar los votos necesarios para modificar la normativa vigente desde 2010 y redefinir las zonas de protección ambiental.
El debate en el plenario de las comisiones de Recursos Naturales y Asuntos Constitucionales estuvo marcado por fuertes cruces entre funcionarios y legisladores. El secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, defendió el proyecto argumentando que la reforma busca precisar el alcance de las zonas protegidas para permitir el desarrollo económico en áreas que no cumplan funciones hídricas estratégicas. Sin embargo, los diputados de Unión por la Patria y el Frente de Izquierda cuestionaron duramente el alcance de los cambios y denunciaron posibles conflictos de intereses entre los impulsores de la medida.
La reforma propone un cambio de paradigma al otorgar a las provincias la facultad de decidir qué territorios preservar y cuáles abrir a la inversión privada, reduciendo la intervención de la administración central. El eje de la modificación reside en eliminar la prohibición automática de actividades extractivas en todo el territorio periglaciar, manteniendo la protección para los glaciares visibles.







