Las autoridades iraníes llamaron a sus ciudadanos a formar cadenas humanas.

Resumen para apurados
- Irán amenazó hoy con un bloqueo energético global tras el ultimátum de Donald Trump para reabrir el estrecho de Ormuz, elevando la tensión militar en Medio Oriente a niveles críticos.
- El conflicto escaló con bombardeos en Teherán y ataques a infraestructura petrolera. Trump advirtió una respuesta total, mientras Irán moviliza civiles para proteger sus plantas.
- La crisis amenaza con desabastecer de crudo a los aliados de EE.UU. por años y disparar los precios globales, marcando un punto de no retorno en la estabilidad internacional.
A escasas horas de que venza el plazo fijado por Donald Trump, la crisis en Medio Oriente entró en una fase de "no retorno". Teherán advirtió que su respuesta militar superará las fronteras regionales si Estados Unidos cruza sus "líneas rojas", y amenazó con privar de petróleo y gas a los aliados de Washington por un periodo de "varios años".
El fin de la diplomacia
"Se acabó la autocontención", sentenció la Guardia Revolucionaria a través de un comunicado. La cúpula militar iraní aseguró que sus represalias se ejecutarán "sin ninguna consideración", apuntando directamente al suministro energético mundial.
El detonante de este endurecimiento es el ultimátum de la Casa Blanca, que vence esta noche a las 21 (hora argentina), y que exige la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz.
La advertencia de Trump: "Hacia la Edad de Piedra"
Por su parte, el presidente Donald Trump reforzó su retórica bélica con amenazas de una destrucción total. "Tenemos un plan para que cada puente y central eléctrica de Irán sea arrasado en cuestión de cuatro horas", afirmó el mandatario, al sugerir que el país podría "volver a la Edad de Piedra" si no hay un acuerdo.
En un giro discursivo, Trump incluso mencionó la posibilidad de un "cambio de régimen total" que traiga mentes "menos radicalizadas".
Ataques en curso y víctimas civiles
Mientras la diplomacia agoniza, el conflicto ya se siente en el terreno. Una oleada de bombardeos sobre Teherán y la periferia dejó al menos 36 muertos, que incluyen niños en la provincia de Alborz.
Además, se reportaron explosiones en la isla de Kharg, punto neurálgico de las exportaciones petroleras iraníes. Mientras Washington calificó estas acciones como ataques a "objetivos militares", Irán respondió con ofensivas contra Israel y Arabia Saudita, y provocó cierres de infraestructura clave en la región.







