VENTANA AL MUNDO. Supervielle destacó ‘Argentina Week’. Lo escucha el moderador Joaquín Álvarez.
El reciente éxito de la Argentina Week ha marcado un punto de inflexión en la percepción internacional sobre el país. Según Patricio Supervielle, presidente y CEO del Grupo Supervielle, el evento realizado en Nueva York no solo superó las expectativas de asistencia, sino que logró congregar a un arco político y empresarial inédito. Con la presencia del presidente Javier Milei, funcionarios clave, gobernadores de distintos colores políticos y CEOs de compañías globales de minería y energía, la señal de confiabilidad enviada al mundo fue, en palabras del directivo, “gigante”.
Para Supervielle, este encuentro funcionó como una vitrina para mostrar el potencial económico en un momento bisagra. Destacó que, por primera vez en más de un siglo, Argentina cuenta con un gobierno cuyo eje innegociable es el equilibrio fiscal, sumado a una agenda de desregulación y apertura económica gradual. Estos pilares, junto a proyectos del RIGI que ya suman US$ 20.000 millones, configuran un escenario de estabilidad de largo plazo que los inversores extranjeros comienzan a valorar.
Uno de los aspectos más llamativos reseñados por el banquero fue la intervención del historiador Niall Ferguson, quien describió a Milei no solo como un mandatario, sino como un intelectual único que promueve ideas que nadie más sostiene en la agenda global actual. Esta singularidad política, sumada a la firma de acuerdos estratégicos como el de la Unión Europea, ha transformado el tipo de preguntas que los inversores hacen sobre Argentina: de la duda se ha pasado al interés concreto por la ejecución de proyectos.
Sin embargo, el camino hacia la consolidación de las inversiones —que ya reportan anuncios por US$ 16.000 millones— requiere un elemento fundamental: la estabilidad. Supervielle enfatizó que, tras 50 años de alta inflación, el país arrastra un problema de falta de credibilidad. Por ello, consideró imperativo que el equilibrio fiscal se convierta en una política de Estado que trascienda los colores partidarios, tal como ocurre en otros países de la región.
En términos de oportunidad, el directivo sostuvo que Argentina posee hoy lo que el mundo demanda con urgencia: talento de clase mundial, energía, minerales críticos y alimentos. En un contexto global sacudido por conflictos bélicos, la posición geográfica de Argentina, alejada de las zonas de guerra, se presenta como una ventaja competitiva extraordinaria para captar capitales que buscan refugio y rentabilidad en sectores estratégicos.
En el plano institucional, Supervielle observa un fortalecimiento del “músculo político” del gobierno tras las últimas elecciones, lo que ha facilitado la aprobación de leyes clave como la reforma laboral y el presupuesto. “La confianza mostrada por el presidente en la apertura legislativa, lanzando reformas en el financiamiento de la política, la educación y la justicia, refuerza la imagen de un país decidido a renovar su marco institucional para atraer negocios”, enfatizó.
A pesar del optimismo, el CEO no dejó pasar por alto los desafíos del modelo actual. Si bien se proyecta un crecimiento del 3,3%, este no es homogéneo. Sectores como la industria, el comercio y la construcción aún no han logrado despegar. Ante esto, Supervielle señaló que la “persistencia” es el gran reto para que la recuperación se derrame hacia toda la actividad económica y se rompa el estancamiento de más de una década en la creación de empleo.
“Sobreviviente”
Desde su contacto cotidiano con empresarios de todo el país, Supervielle define al emprendedor argentino como un “sobreviviente” con una capacidad de transformación fantástica. Observe cómo empresas de Mendoza se desplazan a Neuquén para prestar servicios a Vaca Muerta y cómo el foco en la eficiencia y la exportación se ha vuelto el nuevo estándar de gestión. Esta actitud resiliente es, para él, uno de los activos más valiosos del sector privado local.
En cuanto al sistema financiero, el diagnóstico de Supervielle es crudo: lo definió como “ enano y raquítico “. Con un crédito que apenas representa el 12% del PBI (frente al 5% que recibió la gestión actual), el potencial de crecimiento es inmenso. El directivo estimó que el crédito podría triplicarse hasta alcanzar el 36% del Producto Bruto en una década, igualando niveles de países vecinos como Chile o Colombia si se consolida la baja de la inflación.
La recuperación del mercado de capitales es otra de las grandes promesas. Según el banquero, a medida que la inflación ceda, el apetito por el riesgo local crecerá, permitiendo a las empresas emitir títulos y financiarse genuinamente. Para que esto ocurra de manera sostenida, el sistema necesita herramientas de ahorro de largo plazo que permitan calcular los plazos de depósitos con los préstamos de inversión.
El tema de las hipotecas es central en su análisis. Supervielle explicó que, aunque los bancos han comenzado a lanzar líneas, existe un problema de fondeo: no se pueden financiar créditos a 20 años con depósitos a 30 días. Para solucionar este “descalce”, insistió en una idea audaz que requiere debate parlamentario: utilizar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para iniciar un proceso de securitización de hipotecas.
De cara al futuro, el CEO del Supervielle vislumbró una Argentina que debe aprender de procesos de estabilización exitosas, como el de Israel, entendiendo que bajar la inflación a niveles internacionales toma tiempo. La clave será mantener el rumbo fiscal y la apertura económica para que el sistema financiero deje de ser un actor marginal y se convierta en el verdadero motor del desarrollo nacional.











