CAMBIO. La llegada de Mahiques se interpretó por algunos sectores como un cambio de paradigma en la relación entre el Ejecutivo y los tribunales.
En una ceremonia marcada por la sobriedad y la velocidad que caracterizan la gestión libertaria, el presidente Javier Milei tomó juramento este mediodía a Juan Bautista Mahiques como el nuevo titular de la cartera de Justicia. El acto, realizado en el Salón Blanco de la Casa Rosada, se produjo en las horas previas a un nuevo viaje del mandatario hacia los Estados Unidos, dejando en claro que la urgencia por reconfigurar el área judicial no admitía transiciones prolongadas.
El escenario del Salón Blanco mostró una postal política reveladora: Mahiques juró secundario por el ministro saliente, Mariano Cúneo Libarona, en una tarima donde la presencia de figuras del Poder Judicial fue llamativamente escasa. Esta ausencia de “la familia judicial” no pasó inadvertida para los presentes, subrayando un cambio de paradigma en la relación entre el Ejecutivo y los tribunales, donde el perfil técnico-político parece primar sobre los vínculos tradicionales de Comodoro Py.
La figura central detrás de este movimiento fue, una vez más, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Como principal instrumentador de la designación, “El Jefe” inspeccionaba con atención cada detalle de la ceremonia. La entronización de Mahiques no es solo un cambio de nombres, sino una reafirmación del control directo que la hermana presidencial busca ejercer sobre áreas sensibles de la administración pública.
Desde un lateral del salón, Santiago Caputo siguió la jura de pie, manteniendo una distancia física y gestual pronunciada con Karina Milei. El asesor presidencial, que hasta hace poco gozaba de una influencia determinante en el equipo de Cúneo Libarona, aparece ahora como el gran desplazado en esta nueva configuración. El saludo frío entre ambos dejó entrever las tensiones internas que este reordenamiento ha despertado en el núcleo duro del Gobierno.
Un dato que resalta la particular metodología de reclutamiento libertaria es que el mandatario prácticamente no había interactuado en persona con Mahiques hasta el momento de su oficialización. Al igual que en otros cambios de gabinete, el filtro y el contacto previo corrieron por cuenta exclusiva de Karina Milei, quien mantuvo encuentros con el flamante ministro desde finales del año pasado, tejiendo la red que finalmente desplazó al mediático Cúneo Libarona.
En la sala también se destacó la presencia de Santiago Viola, apoderado de La Libertad Avanza (LLA) y flamante viceministro de Justicia. Su designación en reemplazo de Sebastián Amerio refuerza la idea de un ministerio “blindado” por leales al partido.
Tras los cinco minutos que duró la jura, el Presidente se fundió en un abrazo conjunto con el ministro entrante y el saliente. Sin embargo, el momento de mayor carga emotiva se vivió con la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, quien se mostró visiblemente afectada por la partida de Cúneo Libarona. La buena sintonía entre ambos funcionarios era conocida, y su salida marca el fin de un bloque que funcionaba con autonomía dentro del gabinete.
La sorpresa del anuncio, realizado originalmente por Milei a través de su cuenta de X desde la Quinta de Olivos, rompió con las especulaciones de que los cambios ocurrirían tras su regreso a Norteamérica. Esta aceleración en los tiempos busca “ordenar la gestión” de inmediato, evitando cualquier vacío de poder en un área que tiene pendientes más de un centenar de pliegos de jueces y fiscales en el Senado.
A partir de mañana, los equipos de Mahiques y Cúneo Libarona iniciarán una transición técnica que promete ser colaborativa, al menos en las formas. “Tuvimos reuniones y vamos a seguir teniendo. Lo vamos a ayudar”, afirmaron desde el entorno del ministro saliente. El objetivo prioritario es que el nuevo titular define qué vacantes judiciales se impulsarán primero ante la Comisión de Acuerdos, una tarea crítica para la gobernabilidad a largo plazo.
El desembarco de Mahiques reconfigura profundamente el mapa de poder en Balcarce 50. La salida de Amerio y la llegada de Viola significan el fin de la influencia directa de Santiago Caputo en los expedientes y la administración de la justicia nacional. En los pasillos de la Rosada, se comenta que este movimiento es la estocada final para consolidar un ministerio que responde sin fallas a la estrategia diseñada por el binomio presidencial.
El recambio abre interrogantes en un contexto donde el Gobierno mantiene frentes abiertos contra instituciones como la AFA, el nuevo ministro deberá decidir si sostiene los perfiles actuales o si la “purga” libertaria alcanzará también a las dependencias administrativas encargadas de la fiscalización societaria.
Cubrir los vacíos: hay más de 300 vacantes de jueces y fiscales
El nuevo funcionario cree que los primeros puestos que deben comenzar a tratar son aquellos más fáciles de negociar, como los fueros de Familia. También se van a avanzar con los pliegos de los fueros Civil y Comercial y de Seguridad Social. La cantidad de vacantes en los juzgados llega al 40% y en las fiscalías nacionales y federales se extiende al 47%, ya que de los 367 cargos totales que hay, 174 están sin un titular. Hay 80 vacantes concursadas y 53 pliegos elevados en 20 concursos.
Mahiques y la AFA: deberá definir la designanación de veedores
Uno de los primeros actos administrativos del nuevo ministro podría ser la designación de veedores en la Asociación de Fútbol Argentino (AFA). El proceso es largo. En la IGJ, distintas dependencias analizarán el expediente y recién después de ese proceso pasará al Ministerio. En primer lugar, lo recibirá Carlos Medina, quien está a cargo del control del organismo. En el ministerio reconocen que el trámite es engorroso y primero se debe elaborar un proyecto de resolución, someterlo a consideración del titular de la cartera y articular la intervención.











