REPROCHES. La oposición política reaccionó con dureza al anuncio presidencial y recordó el historial judicial del nuevo ministro.
En una jornada marcada por la reorganización del Gabinete nacional, el presidente Javier Milei confirmó ayer la designación de Juan Bautista Mahiques como nuevo ministro de Justicia de la Nación. El exfiscal general de la Ciudad de Buenos Aires llega para ocupar la vacante que dejó Mariano Cúneo Libarona, quien cumplió su ciclo al frente de la cartera tras poco más de un año de gestión desde el inicio de la era libertaria.
La noticia se oficializó minutos antes de que el propio Mahíques utilizara sus redes sociales para agradecer la confianza depositada por el jefe de Estado. En un mensaje cargado de definiciones políticas, el flamante ministro subrayó que el liderazgo de Milei ha sido claro al trazar el rumbo del Gobierno: “Sin justicia no hay futuro posible”, sentenció, marcando el tono de lo que será su impronta al frente de la cartera ministerial.
Mahíques, que se sumará formalmente hoy al esquema del Ejecutivo nacional, no escatimó en detalles sobre los ejes que guiarán su administración, enfatizando la necesidad de reconstruir la confianza pública. Según sus palabras, el sistema jurídico requiere reglas claras y estables que brinden seguridad real y un marco previsible para quienes cumplen la ley, alejándose de las discrecionalidades que, a su criterio, han dañado la institucionalidad argentina en las últimas décadas.
Un punto destacado de su primera declaración pública fue el agradecimiento especial a Karina Milei, Secretaria General de la Presidencia. Mahíques elogió la dedicación con la que la hermana del mandatario conduce y fortalece al equipo político del oficialismo, evidenciando el estrecho vínculo que han forjado en los últimos meses, clave para su desembarco en el Gabinete nacional.
Respecto a su antecesor, el nuevo ministro tuvo palabras de reconocimiento por su labor en la “primera etapa de transformación”. Cúneo Libarona, por su parte, dejó el cargo en los términos acordados previamente con el Ejecutivo, manifestando su deseo de recuperar su vida privada tras haber cumplido con el cronograma de reformas iniciales pactadas en octubre de 2025.
Mahíques delineó una visión de la Justicia que busca ser “independiente de las disputas políticas, imparcial y ágil”. En su escrito, hizo hincapié en la protección de las víctimas y en la importancia de no confundir garantías procesales con impunidad, asegurando que bajo su gestión la ley se cumplirá para todos por igual, sin excepciones ni privilegios sectoriales.
El vínculo entre la seguridad jurídica y la economía fue otro de los pilares de su presentación. Para Mahíques, no existe posibilidad de inversión ni desarrollo económico sin un sistema judicial sólido y jueces independientes que garanticen la República. Esta visión se alinea directamente con el programa económico del Gobierno, que busca atraer capitales mediante la estabilidad normativa.
El nuevo ministro ya comenzó a trabajar en la transición, manteniendo reuniones en la Casa Rosada con Karina Milei y el Jefe de gabinete, Manuel Adorni. En estos encuentros se terminó de definir el equipo que lo acompañará, destacándose la figura de Santiago Viola, quien asumirá como secretario de Justicia, ocupando el segundo lugar de mayor relevancia dentro de la estructura ministerial.
Reacción opositora
El nombramiento de Mahíques no pasó inadvertido para la oposición, que reaccionó con dureza registrando su historial judicial. Referentes de Unión por la Patria evocaron de inmediato el polémico viaje a Lago Escondido en 2022, donde Mahíques participó de un encuentro en la estancia de Joe Lewis junto a magistrados, empresarios de medios y exagentes de inteligencia.
El diputado Itaí Hagman apeló a la ironía al sugerir que “la ceremonia de jura del nuevo ministro debería ser directamente en Lago Escondido”. En una línea similar, la diputada Teresa García señaló que la designación ayuda a “aclarar el panorama” sobre los intereses que representan el nuevo titular de la cartera, vinculándolo estrechamente con aquel episodio en el sur argentino.
Por su parte, la diputada Gabriela Estévez lanzó una acusación más directa, afirmando que Mahíques formaba parte de una comitiva que buscaba delinear estrategias de “lawfare” y garantizar su propia impunidad. Estévez vinculó este movimiento con el reciente discurso de Milei en la apertura de sesiones, interpretando la designación como un avance en la persecución de opositores políticos.
Desde la Coalición Cívica, la diputada Mónica Frade aseveró que, más allá de los discursos oficiales, “los nombres hablan por su pasado”, sugiriendo que la trayectoria de Mahíques contradice la promesa de una justicia despojada de influencias.
Vínculos complejos
La carrera de Mahíques ha estado salpicada por otros vínculos de alto perfil, como su breve paso por la Universidad del Fútbol Argentino (Unafa) bajo el ala de Claudio “Chiqui” Tapia. Aunque el ministro afirma haber desistido de dicho cargo rápidamente, su relación con el mundo del fútbol y organismos como la Conmebol sigue siendo un punto de observación para sus detractores.
Además, su linaje judicial es un factor insoslayable: es hijo de Carlos Mahíques, juez de la Casación Federal. Ambos fueron investigados por supuestas dádivas tras el escándalo de los chats de Lago Escondido, aunque la causa terminó en sobreseimiento a principios de 2023 en los tribunales de Comodoro Py, tras un proceso que la oposición calificó como una maniobra de protección mutua.







