MEDIO ORIENTE. El ayatollah Ali Khamenei habría muerto tras los ataques.

Estados Unidos e Israel sostuvieron este sábado que el líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Khamenei, habría muerto durante los ataques recientes. En un mensaje por cadena nacional, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, afirmó que "esta mañana, en un poderoso ataque sorpresa, el complejo del tirano Ali Khamenei fue destruido en el corazón de Teherán. Hay muchos indicios de que este tirano ya no está con vida".
También señaló que han logrado atacar a altos cargos de la operación nuclear iraní, así como a altos funcionarios. Afirma que seguirán atacando "miles de objetivos" del "régimen terrorista" iraní.
Por su parte, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, fue consultado sobre si contaba con confirmación de la muerte del líder supremo iraní. En declaraciones a la cadena NBC, respondió: “Hablé con mucha gente y creemos que eso es correcto”.
Además, el mandatario norteamericano afirmó que “el liderazgo ha sido prácticamente eliminado de Irán”, aunque evitó precisar la cantidad de personas que habrían muerto en el ataque.
Quién es el ayatollah Ali Jamenei
Nacido en 1939 y con 86 años, Alí Hoseini Jamenei ejerció el cargo desde 1989 y tuvo un papel central en la Revolución Islámica durante la década anterior. En esos años ocupó distintos puestos de relevancia hasta ser elegido presidente en 1981, función que desempeñó hasta 1989. Tras la muerte de Ruhollah Jomeiní, fue designado líder supremo de Irán.
Jamenei nació y se crió en el seno de una familia profundamente ligada a la religión: su padre, Seyyed Javad Jameneí, era un clérigo respetado, aunque de modestos recursos. Desde muy joven recibió formación religiosa, con estudios del Corán y de la literatura islámica. A los 11 años inició su educación clerical formal en centros de Mashhad, Najaf y Qom, y llegó a ser discípulo del ayatolá Ruhollah Jomeiní.
Un aspecto clave de su linaje fue que la familia Jameneí pertenece a los sayyids, quienes sostienen descender del profeta Mahoma a través del cuarto imán chiita, Ali ibn Husayn Zayn al-Abidin. Este origen, conocido como Sadat-e Hosseini, le aporta una legitimidad religiosa adicional dentro del sistema teocrático iraní.
El ataque de EEUU e Israel contra el régimen iraní
Tras semanas de fuertes amenazas cruzadas, Estados Unidos e Israel ejecutaron un ataque militar "de gran envergadura" contra la República Islámica de Irán, desatando una ola de explosiones en Teherán y otras ciudades estratégicas.
El impacto de la ofensiva se sintió con fuerza en el barrio Pasteur de la capital iraní, zona donde se ubican la residencia del guía supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y la sede de la presidencia. Mientras densas columnas de humo se elevaban sobre el distrito y se registraba un fuerte despliegue de seguridad, las comunicaciones colapsaron: las líneas telefónicas dejaron de funcionar y el acceso a internet fue cortado.
Pese a la magnitud de los ataques que, según testigos, incluyeron el vuelo a baja altura de misiles Tomahawk, la televisión estatal iraní llevó tranquilidad al informar que el presidente Masud Pezeshkian se encuentra "sano y salvo".
La represalia no se hizo esperar. Los Guardianes de la Revolución de Irán lanzaron un contragolpe masivo utilizando misiles balísticos y drones suicidas. Las alarmas antiaéreas resonaron en Jerusalén, donde el Ejército israelí instó a los civiles a buscar refugio inmediato en los búnkeres tras identificar proyectiles ingresando a su espacio aéreo.
Las esquirlas del conflicto rápidamente superaron las fronteras de ambos países, obligando al cierre del espacio aéreo en Irán, Israel, Irak y Siria. Corresponsales internacionales reportaron explosiones en otras naciones del Golfo Pérsico, incluyendo Emiratos Árabes Unidos, Catar, Arabia Saudita y Baréin, donde un ataque directo con misiles logró golpear una base militar estadounidense.
Desde su residencia en Palm Beach, Florida, el presidente estadounidense Donald Trump justificó la operación conjunta afirmando que el objetivo es "eliminar amenazas inminentes". Fiel a su retórica confrontativa, el mandatario lanzó una dura advertencia a la cúpula militar iraní: ofreció "inmunidad" a quienes se rindan y "una muerte segura" a quienes resistan.
"Vamos a destruir sus misiles y arrasar por completo su industria misilística. Quedará totalmente aniquilada, de nuevo. Vamos a aniquilar su marina", sentenció Trump, dirigiéndose luego al pueblo iraní para exhortarlos a "tomar el control" de su país.
Esta postura fue replicada en espejo por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Tras confirmar que los bombardeos son el resultado de meses de planificación conjunta con el Pentágono para "eliminar una amenaza existencial", le dijo a los ciudadanos iraníes que ha llegado el momento de "sacudirse el yugo de la tiranía". A este llamamiento se sumó Reza Pahlavi, hijo del difunto sah exiliado en EE. UU., quien se ofreció para liderar una transición política.
El estallido bélico marca el fracaso definitivo de las negociaciones de última hora. Apenas esta semana, Washington y Teherán habían mantenido una tercera ronda de diálogos bajo la mediación de Omán para evitar la guerra.
El punto de no retorno se había fijado el pasado 19 de febrero, cuando Trump emitió un ultimátum de 15 días a Irán. El trasfondo del conflicto sigue siendo el programa nuclear de la República Islámica y el antecedente inmediato de junio de 2025, cuando Israel y EE. UU. se enfrentaron en una guerra de doce días contra las fuerzas iraníes, atacando instalaciones atómicas y lanzadores de misiles.











