Fin de semana largo de Carnaval: tres pueblos imperdibles de Salta para descansar y disfrutar

Cachi, Iruya y Cafayate concentran paisajes únicos, cultura ancestral y propuestas ideales para una escapada.

Hace 7 Hs

Salta volvió a consolidarse en el verano 2026 como uno de los destinos más atractivos del norte argentino. Conocida como “La Linda”, la provincia mantiene intacto su legado colonial y, al mismo tiempo, logró desarrollar una infraestructura turística sostenible que preserva el entorno natural y las tradiciones locales.

Hoy, el territorio salteño se presenta como un escenario ideal para el turismo de aventura, la ruta del vino y el descanso bajo el sol de los Valles Calchaquíes. Desde la selva de las yungas hasta los paisajes áridos y coloridos de la Puna, la provincia ofrece pueblos que combinan historia, cultura y naturaleza. A continuación, tres destinos clave para descubrir el corazón del norte argentino.

Cachi

Ubicado a los pies del majestuoso Nevado de Cachi, este pueblo se destaca por conservar su identidad colonial, con calles empedradas y construcciones de adobe que parecen detenidas en el tiempo. En 2026, Cachi se afianzó como un refugio de calma y turismo pausado, ideal para quienes buscan desconectarse y disfrutar de caminatas tranquilas por su plaza central.

Entre sus principales atractivos se encuentra la Iglesia de San José, declarada Monumento Histórico Nacional y reconocida por su singular techo de madera de cardón. A este recorrido se suma una destacada propuesta enoturística: Cachi alberga algunas de las bodegas más altas del mundo, donde el Torrontés y el Malbec adquieren características únicas gracias a la altura. El ritual de degustar un vino al atardecer, con las montañas como telón de fondo, define la esencia de este rincón calchaquí.

Iruya

Visitar Iruya implica emprender uno de los viajes más impactantes de la Argentina. Situado a más de 2.700 metros sobre el nivel del mar, el pueblo parece colgar de los acantilados y ofrece una postal que desafía la lógica del paisaje. Si bien en los últimos años se mejoraron los accesos, el destino conserva su atmósfera de aislamiento y exclusividad natural.

Sus calles angostas y empinadas proponen recorridos exigentes que se ven ampliamente recompensados con vistas panorámicas de la quebrada. Iruya es, además, un lugar de introspección y contacto directo con la cultura kolla. Desde allí parten trekkings hacia comunidades aún más alejadas, como San Isidro, un pequeño caserío al que solo se accede caminando por el lecho del río. La experiencia se completa con una gastronomía basada en papas andinas, quinoa y carne de llama, sabores que reflejan la identidad profunda de la región.

Cafayate

En el sur de la provincia, Cafayate se consolida como el epicentro del disfrute salteño. Reconocido a nivel internacional por su vino Torrontés, el pueblo evolucionó en 2026 hacia un polo de bienestar que combina spas de primer nivel con visitas a bodegas históricas.

El encanto de Cafayate va más allá de la enología. El recorrido por la Quebrada de las Conchas, con formaciones naturales emblemáticas como el Anfiteatro y la Garganta del Diablo, se convirtió en uno de los paseos más convocantes del verano. En el casco urbano, la plaza principal reúne peñas folclóricas y propuestas gastronómicas de autor que reinterpretan los sabores regionales. Es el destino ideal para quienes buscan un equilibrio entre aventura paisajística, cultura y confort.

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