Rebeldes contra el imperio EA

23 Ene 2019
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LA FUERZA. Un elemento significativo en cada historia de la franquicia que no supo ser reflejada en ninguno de los juegos desarrollados por EA. / Imagen de la página oficial de Star Wars.

Lo ideal es iniciar esta lectura con la música central de Star Wars en nuestra cabeza, la misma que parrafos más tarde se convertirá en la Marcha Imperial, ambos del maestro John Williams. La historia de George Lucas se transformó en una marca que ha reventado taquillas en los cines, despertando un fuerte sentimiento de atracción e identificación con la saga alrededor del mundo. Estos combates intergalácticos no se quedaron en el celuloide, su historia supo plasmarse en libros, series, comics y con la misma fuerza se instaló en el mercado de los videojuegos.

A más de 40 años de la primera película “la fuerza” es intensa y Disney vio una oportunidad de llegar a nuevos públicos con Star Wars y en 2012 se hizo cargo de la marca. Pero no fue el único gigante que sumó la saga a sus filas, la productora Electronics Arts, más conocido como EA, recibió las licencias de Disney para desarrollar videojuegos.

Desde 1982 hasta 2011 diferentes productoras han desarrollado varios títulos sobra la historia de George Lucas. Quienes buscan un juego de Star Wars tienen una idea de lo que van a encontrar, los combates espaciales se disfrutaron en prácticamente todas las consolas conocidas, algunos títulos con más éxito que otros, pero siempre de buena calidad y con una historia atrapante. En 2012 el boom desatado por Angry Birds en teléfonos celulares dio lugar a una versión con los históricos personajes en los clásicos ambientes estelares. El público más pequeño puede enamorarse de la historia a través de los videojuegos de Lego, la marca de los ladrillitos.

Esta superficial descripción sobre la relación de Star Wars y los videojuegos es necesaria para contrastarla con lo que hoy representa la saga en manos de EA. En 2015 salió Star Wars Battlefront, el primer juego desarrollado por Electronics Arts, gráficamente es espectacular, aprovecha todos los recursos de los que dispone una consola de última generación, pero era un juego sin alma. La ausencia de contenido era evidente, agravada por la falta de una historia, una campaña, esa modalidad que hace de un jugador un protagonista.

Manejamos un Darth Vader o un Luke Skywalker como si fuera cualquier personaje, y ni eso, lo manejamos como si fuera un simple “Jugador 1” contra otros números, no llegamos a sentir la personalidad y la fuerza de cada uno de esos personajes en nosotros, nuestra experiencia se empobrece, y lo mismo sucede con la historia.

Si el juego carecía de una historia entonces… ¿Qué ofrecía? Un simple y conocido Battle Royale. Un modo de juego online, esto significó que los jugadores que no tenían una suscripción para jugar en línea apenas podrían jugar los tutoriales. Incluso el juego físico tiene una aclaración de modo “Online opcional” sin aclarar con la misma claridad que prácticamente todo el juego depende de la vida en línea. Si tenías el juego físico sin conexión a internet se volvía un simple artículo de colección o, en el peor de los casos, un posavasos de un AT-AT.

A pesar la decepción que representó el contenido las ventas fueron un éxito y en 2017 llegó Star Wars Battlefront II. Esta vez EA tomó apuntes de las críticas a la primera versión y agregó un modo historia al producto junto al clásico modo online. Pero lejos de sosegar las polémicas que arrastraba desde 2015, la productora las potenció. EA usufructuó de manera desmedida el sistema de microtransacciones haciendo que un jugador para acceder a un elemento (arma o vestimenta) dentro del juego dedique una enormidad de horas jugando o lo consiga pagando con dinero real. Un escenario que genera desventaja entre los jugadores más allá de sus habilidades. Esto llevó a la productora a cancelar el sistema de micropagos y pedir disculpas a los consumidores, seguramente por orden de Disney.

Estas decisiones de EA han generado un numeroso conjunto de opiniones rebeldes ante los productos presentados, o los pedazos del mismo, ya que Battlefront I claramente no fue un juego completo, y el segundo no fue muy distinto. Esto creció con la cancelación de un proyecto iniciado en 2013 con una historia de mundo abierto, que en un principio era escrita por Amy Hennig, creadora de la saga Uncharted. Entre las voces rebeldes la más fuerte se ha generado estos días. Gary Whitta, guionista de la película Rogue One, estalló contra EA en el programa Kinda Funny Games Daily: “Imagina que soy Bob Iger, el jefe de Disney y llamamos a los chicos de EA para ver el progreso. Vemos dos juegos Battlefront, ambos mediocres, uno sin historia y otro que terminó en la gran vergüenza por el fiasco de las microtransacciones, no solo para EA, sino para Disney también”.

Whitta no se limitó a hablar de los juegos existentes, también habló del juego cancelado y la administración de EA. “No sé qué dice el contrato, pero si fuera el jefe de Disney buscaría llevar la licencia lejos de EA, esto ha sido catastrófico, mal administrado y vergonzoso. Star Wars es la joya de la corona, la franquicia es la joya del videojuego y EA la está despilfarrando” sentenció el guionista. “El juego que cancelaron aun necesitaba mucho para terminar, pero se veía genial, básicamente habría sido Star Wars Uncharted” dijo el escritor sobre la contratación, y luego desvinculación, de Amy Hennig para desarrollar el proyecto. Con el alejamiento de una de las mejores diseñadoras narrativas de la industria se reformuló el proyecto, pero nuevamente se canceló.

En resumen desde que Disney asumió la dirección de la saga ha desarrollado cuatro películas y una que se estrenará en Navidad, mientras que la productora de videojuegos solo ha presentado dos juegos incompletos, ha desatado un uso aberrante de micropagos y cancelado dos proyectos.

Gary Whitta con sus declaraciones ha puesto de nuevo en discusión el desempeño de EA y el malestar de muchos jugadores, tipos que llegan al juego por una historia de más de 40 años y no encuentran nada, no reciben la experiencia que otorga en cualquier lugar esta franquicia.

Es extraño que la misma productora que tiene el juego de fútbol FIFA, el más famoso del mundo, y una potencia de los shooters como lo es la saga Battlefield haya trabajado con tanta apatía con las licencias de Star Wars.

Lo sucedido nos lleva a pensar que depara el futuro en la industria de los videojuegos generando muchas preguntas: ¿Desaparecerán las historias de los juegos? Los juegos populares hoy no tienen una. ¿Desaparecerá el juego físico y así la única forma de ser propietario del contenido? Y lo más preocupante: ¿Tendremos que acostumbrarnos a comprar juegos incompletos? Para entender este concepto solo tendríamos que imaginarnos pidiendo una pizza de calabresa y a quien toma nuestro pedido preguntándonos si solo queremos la masa, o por un costo extra vamos a agregar queso, por otro costo cantimpalo, otro por los morrones y así hasta completar el producto.

Los intereses del mercado han cambiado, pero a quienes amamos las historias esperamos que estas no se extingan, como dije en el principio, son ellas las que nos convierten de jugador a protagonista. Ahora solo nos queda resistir y luchar, que la fuerza nos acompañe.

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