Ordenar la agenda evita la acumulación de los asuntos pendientes

Para ganarle al tiempo, lo fundamental es atender los temas prioritarios y tratar de escaparle a los "ladrones de productividad"

MANOS A LA OBRA. El control de la agenda ayuda a ser más productivo. LA GACETA/ARCHIVO
MANOS A LA OBRA. El control de la agenda ayuda a ser más productivo. LA GACETA/ARCHIVO
05 Enero 2010
Cuando todo parece que se complica, los asuntos pendientes se acumulan y dedicamos más tiempo para gestionar un tema, que en otras ocasiones se resuelve en apenas unos minutos, ha llegado el momento de pararnos, reflexionar y tomar el control de nuestra vida.
Ahora que se terminó un año difícil y arrancó otros, con nuevas ilusiones, puede ser el momento ideal para cambiar hábitos y dejar de acumular tareas. Lola García Gómez, directora de la consultora Solucioneseficaces.com, cuenta el caso de un cliente que estaba perdiendo el control de su vida personal, ya que dedicaba cada vez más horas a trabajar, no disfrutaba con lo que estaba haciendo y se sentía cansado, preocupado y abatido. "Al final me comentaba que había perdido la alegría, la capacidad de divertirse y no sabía como podía parar esta cascada de insatisfacción y frustración", relata la consultora.
"Si bien esa persona planificaba y se imponía una disciplina de trabajo, después olvidaba lo que había planificado para proceder a ’atender las urgencias’ dejando sus tareas priorizadas encima de la mesa", acota.
¿Qué hacer si se nos presenta esta situación? García Gómez sugiere ante todo detectar los problemas que pueden ser similares a los del caso planteado.
Las urgencias. Aunque en algunas ocasiones eran temas a resolver de inmediato, en la mayoría de las ocasiones, fueron producidas por no hacer lo que debía en días pasados, o sea, realizar las tareas importantes.
Socialización. Permitía continuas interrupciones: para conversar con algún colaborador de temas poco relevantes, atendía llamadas de teléfono que podría haber dejado hasta terminar el tema en el que estaba centrado.
Omitir sus prioridades. Los temas importantes quedaban relegados para el día siguiente, que con seguridad, se convertían en urgencias. La persona en cuestión deja de ser proactiva para convertirse en reactiva.
Tras ese diagnóstico, la especialista sugiere poner más atención a las tareas primordiales. "Se ahorra energía y esfuerzo, y el trabajo será más productivo", indica. Además considera necesario evitar a "los ladrones de productividad" (llamadas, conversaciones, distracciones, etc.). "En estas situaciones es conveniente aprender a decirle no a cosas poco importantes y dejarlas para otro momento", señala. Esa es una manera de enfocar el trabajo desde otra perspectiva. "Quedará más tiempo para pasar a la siguiente tarea, disfrutar de aquello que desea y ganando un espacio para el ocio y la diversión", finaliza la consultora.

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